Masivo apoyo a Salazar camino a las elecciones de octubre
Cambiemos se llevó casi el 50 por ciento de los votos, con alrededor de 17 mil boletas propias en las urnas. Unidad Ciudadana fue segundo, 30 puntos abajo. La interna de 1País podría ir a la Justicia. Quintana ganó con lo justo la del Frente Justicialista, pero no llegarían a la cifra repartidora si estas hubieran sido las Generales. Ahora comienza la campaña rumbo a octubre, donde sí se ponen en juego las bancas.
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El domingo, la lista que responde al intendente Cecilio Salazar fue la más votada, con una diferencia de casi 30 puntos sobre el kirchnerismo, que quedó segundo. Aunque no tenían internas, los dos espacios con más votos pudieron medir su capacidad camino a las generales de octubre, donde sí se ponen en juego las nueve bancas del Concejo Deliberante y la tres del Consejo Escolar a nivel local.
En las Primarias, el electorado podía acompañar a espacios políticos con la intención de que crucen esta instancia y compitan en la próxima, intervenir en alguna de las dos internas que había o acompañar a su preferido, como un adelanto de lo que pasará cuando haya que elegir representantes.
Todo eso sucedió, por lo que las lecturas pueden ser varias. Hay una insoslayable: Cambiemos volvió a arrasar en San Pedro. Aunque con 2.000 votos menos que en las Generales de 2015, el espacio que conduce el intendente y en el que confluyen el radicalismo barbierista, el Pro rosista y el no tanto, el peronismo no kirchnerista-no massista-no randazzista, la minimizada Coalición Cívica local y la recientemente conformada Unión por la Libertad fue el más votado en la historia de las elecciones de medio término y, todo indica, así lo será en octubre.
Apoyados en una estrategia que tuvo a Salazar y a Iván Paz como protagonistas excluyentes –la participación de Ana Tiramonti y Martín Pando fue menor y lejos de luces y micrófonos–, con las obras en marcha y un discurso de “no volver al pasado” que calaba mejor que a nivel provincial, sin Macri presente, sin Bullrich y con Vidal en los carteles, la campaña dio resultados.
Si en las Generales se mantuviera un guarismo similar, el oficialismo lograría retener las cinco bancas propias que deja en diciembre, aunque no las dos aliadas –Rocca y Butti–, lo que no impediría, aun así, mantener la mayoría propia con 10 votos, retener la presidencia, distribuir las secretarías, las comisiones, dominar, en fin, la tarea legislativa como hasta ahora, aunque sin el número para los casos –pocos en el año, por cierto– en que se necesita una mayoría absoluta, de 12 manos alzadas. Hay optimismo con un sexto y hasta con un séptimo para garantizar la mayoría.
En Unidad Ciudadana el análisis tiene vaivenes. Hay quienes consideran que la elección fue “buena” porque obtuvieron más votos que Pángaro en 2015 cuando tuvo que competir internamente con Giovanettoni y el doble que el FpV guaconista en 2013 que también enfrentó adversarios en sus mismas filas. El porcentaje es bajo –sobre todo para las performances históricas del peronismo local–, pero de mantenerlo les permitiría asumir dos bancas. En las generales Julio Pángaro obtuvo más de 10.000 voluntades y ese horizonte es lejano para el kirchenrismo local que lleva como cabeza al ex Secretario de Gobierno, Martín Baraybar.
La interna de 1País parece tener destino en la Justicia. En la Junta Electoral, con 145 de las 149 mesas escrutadas, la lista de Ramanzini tiene ventaja. En sus cómputos propios, como en los que llevaron otros partidos, sucede lo mismo. En el bunker monfasanista, donde tenía base la lista encabezada por Mauricio Preiti, el conteo les daba la victoria y aseguran que llevarán sus certificados.
El massismo tuvo como lógica en las internas de cada elección que la lista para las Generales se armara “uno y uno”, por lo que habrá que ver qué sucede esta vez. Los votos fueron de alrededor de 3.000 para cada uno, por lo que solos no hubieran alcanzado la cifra repartidora si en estas elecciones se definieran las bancas.
El Frente Justicialista tuvo una pálida actuación en toda la provincia. San Pedro no fue la excepción. La suma de los dos candidatos locales superó holgadamente a Randazzo, que apenas logró un 5,4 por ciento. En la interna, muy pareja, Quintana quedó arriba de Acosta. Si las bancas estuvieran en juego, no habrían llegado al piso. Por separado, menos aun: sus performances fueron de menos de 1500 votos para cada uno.
El partido Socialista y el Frente de Izquierda lograron el cometido inicial de cruzar las Paso, tras obtener, cada uno, la cantidad de sufragios suficientes por encima del 1,5 por ciento obligatorio. Los ayudó, quizás, que votó el 75 por ciento del padrón, un porcentaje relativamente bajo desde que se implementaron las Paso. Al resto no le alcanzó.
