Más conflictos que se resuelven con revólveres y cuchillos
Heridos de armas blancas o de fuego fueron asistidos en el Hospital. Conocían a sus agresores y refirieron “conflictos de larga data”. Sin espacios institucionales de mediación, en los barrios todo se resuelve con violencia.
En los últimos diez días hubo diversas intervenciones policiales a raíz de la asistencia en la Guardia del Hospital de heridos de arma de fuego o con lesiones provocadas por objetos cortopunzantes, todas situaciones derivadas de conflictos personales, barriales y vecinales.
Dirimir ese tipo de diferencias con violencia no es nuevo. Aunque la naturalidad con la que se resuelven a los tiros o a puñaladas es un fenómeno que merece la atención del Estado.
Si la policía debe intervenir, Fiscalía investigar y la Justicia condenar este tipo de hechos, aparece necesaria la figura de la mediación institucionalizada desde el Estado municipal, cuya presencia es fundamental en la prevención de hechos de violencia de estas características y en la promoción de hábitos saludables en las relaciones vecinales.
Tiros, líos y “cosa golda”
El fin de semana, una mujer denunció que estaba en su casa cuando, de repente, observó un automóvil que pasó por el frente y, sin mediar palabras, le descerrajó un disparo de escopeta, desde el interior de vehículo y a través de la ventanilla, que dio en la ventana del frente de la vivienda. Un perdigón alcanzó a lastimarle el brazo izquierdo. En su denuncia, refirió “conflicto de índole familiar de larga data, entre su hija y la pareja”.
El mismo día, un llamado al 911 alertó sobre la presencia de dos heridos de arma de fuego en Brenan al 1100. Cuando llegaron, los lesionados habían sido trasladados a la Guardia en un auto particular.
Eran un hombre adulto y su hijastro de 10 años, que fueron alcanzados por perdigones de balazos que dispararon dos jóvenes en moto frente a la casa que habitan las víctimas.
La declaración del adulto permitió establecer que el autor de los disparos sería un joven con quien “mantiene conflictos de larga data”. La policía logró interceptar al sospechoso en Casella al 1100. Le secuestraron dos cartuchos de escopeta y un cuchillo.
Una mujer fue suturada en el nosocomio luego de que fuera atacada por otra señora en Cruz Roja a 700. En su declaración contó que iba caminando por esa calle, en dirección al domicilio de su padre, cuando la agresora la sorprendió y la atacó con un arma blanca con la que le produjo cortes en un brazo, sin poder precisar motivos de la agresión.
La semana pasada, un joven de 27 años llegó por sus propios medios a la Guardia para ser asistido. Estaba herido de un disparo de arma de fuego en el muslo derecho. No supo identificar a su agresor y el tipo de arma utilizado. Sólo refirió que todo comenzó con una discusión en Javier Rivero al 800.
Por esos días, los médicos del Servicio de Emergencia atendieron a dos adolescentes, de 16 y 17 años, que llegaron con heridas provocadas por perdigones de disparos de arma de fuego. Ambos estaban lesionados en el pecho, aunque sin complicaciones. Tienen antecedentes penales y dijeron desconocer a sus agresores ni precisaron dónde fueron atacados.
“Abuso de armas”
El Código Penal contempla como “abuso de armas” delitos que implican disparos de armas de fuego y agresión con ese tipo de instrumento.
Los manuales señalan que esas conductas penadas por la ley están estructuradas sobre la idea de la agresión cometida por una persona hacia otra, en la que crea una “situación de peligro”, más intensa cuando se trata de armas de fuego.
La pena con que se reprimen este tipo de delitos va de uno a tres años de prisión.

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