Mamberto pidió licencia en la Provincia para ser funcionario municipal
El nuevo Administrador del Hospital ya no cobrará su sueldo “en comisión”, como lo hacía mientras era Secretario Privado del Intendente. Pidió reserva de cargo en el Registro de la Propiedad y ahora percibirá el salario que tenía Borgo. Lo que podría haber sido un ahorro, ya no lo es.
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El nombre de Marcos Mamberto apareció en la política local de la era guaconista cuando después de las elecciones legislativas de octubre del año pasado comenzó a seguir a sol y sombra al Intendente, bajo el cargo político de “Secretario Privado”, previsto en el organigrama municipal y vacante desde los tiempos de Eduardo Descalzo con Julio Pángaro.
Una de las mayores quejas de la oposición a la gestión actual del Ejecutivo es su habitual predilección por sumar personal y funcionarios al Municipio. Si bien ha dejado algunos cargos vacantes –sobre todo porque son pocos los que se animan a poner la cara en la situación financiera actual del Estado local–, otros los han ido cubriendo, con mayor o menor suerte en el desempeño.
Por ello, cuando asumió Mamberto lo primero que el Gobierno se ocupó de aclarar es que su desembarco no sería oneroso para la administración pública sampedrina, ya que llegaba “en comisión” desde su puesto como empleado de la Dirección provincial de Registro de la Propiedad (RPBA), por lo que seguiría cobrando ese sueldo.
Eso hasta el 1° de febrero pasado, cuando el RPBA le otorgó “reserva de cargo y licencia sin goce de haberes” en su tarea en la Delegación San Nicolás para que pueda asumir con el puesto político con que lo premió el Intendente: Administrador del Hospital.
Ningún ahorro
Mamberto llega a ese cargo en reemplazo de Roberto Borgo, quien asumió como Secretario de Economía. El decreto de su designación estaba a la firma, según confirmaron a La Opinión fuentes del Gobierno municipal, quienes aseguraron que será nombrado de esa manera, “como corresponde”, dijeron.
Ello significa que cobrará el sueldo que tenía Borgo, es decir como categoría 29, de “Director”, aunque con 40 horas en vez de 48, como aquel. Según el Presupuesto 2014 asciende a 10.091,40 pesos más 417 de refrigerio y 731 de bonificación no remunerativa. Como buen funcionario, percibirá una “bonificación por funciones”, que en el caso de los directores suele ser del 50 por ciento. A eso hay que añadirle los 13 años de antigüedad que tiene a la fecha como empleado provincial y el 6 por ciento de aumento de noviembre, que el Presupuesto no calculó.
El cálculo da: 10.091,40, más 417, más 731, más 5.045,70, más 1.311,90, más 605,50. Sumaría un total de 18.202,50 en bruto. Un número más interesante que los alrededor de 11.000 que percibiría en el Registro de la Propiedad, empleo por el que mantiene licencia sin goce de haberes.
Es decir que Mamberto, finalmente, va a cobrar por el Estado local, aunque sea en un puesto al que ya se destinaba un salario. Llama la atención, tal vez, que al Gobierno no se le haya ocurrido que siga “en comisión”, cobrando de la Provincia, y ahorrar el sueldo vacante para, por ejemplo, hacer frente a la emergencia decretada por el temporal. Cuando el bolsillo es flaco, cualquier moneda suma.
Una ficha de la interna
Dentro del gabinete hay quienes celebran que Marcos Mamberto haya recalado en el Hospital, porque consideran que ello lo mantendrá un poco alejado del Palacio Municipal y la rosca que allí se teje.
Sin embargo, hábil para ello, le tocará al funcionario “rosquear” en otro espacio de mucha intensidad política. El Hospital es el lugar que más empleados tiene, la mayoría calificados. Por eso hay otros que creen que su llegada permitirá, junto a la Dirección de Pablo Pichioni, cabalgar con buena suerte sobre ese indomable potro.
Todos piensan en 2014 como una plataforma previa a la disputa que se pondrá en juego en 2015. Ya hay quienes organizan reuniones en sus hogares, quienes se lustran los zapatos pensando en posicionarse, quienes se miran al espejo y se ven “lindos y carismáticos” y quienes apuestan a todo o nada.
Total, siempre queda la clásica oración del maestro Fedor Dostoievsky: “¿Qué soy ahora? Un cero. ¿Qué puedo ser mañana? ¡Mañana puedo resucitar de entre los muertos, comenzar una vida nueva! Puedo descubrir al hombre que hay en mí todavía, en tanto que no esté hundido del todo”. En política, siempre hay tiempo para volver.
