Lejos de mi intención escribir una nota en italiano (ma possibile), sino que la frase que sirve de título era atribuida a Fray Lucca Paciolo “creatore della computisteria”, cuando preguntaba “¿Pero quién ha sido? un argentino preguntaría “¿Pero quién sos vos? Por más que “computistería” derivada de cómputo no es mala palabra, aunque muy bien no suena, se traduce por contabilidad, como aquellas “viejas clases” que un i-letrado se atrevió a calificar sin haber sido alumno mío, de tono “playito y mediocre”, en La Opinión del martes pasado.
Como advierto que la celebración con un feriado del “Día de la memoria” tuvo más gente en el Tigre que en Plaza de Mayo, según me comentó un amigo que no lo leyó en Clarín ni en La Nación, conservar memorias imparciales es lo único que puede contribuir a una verdadera reconciliación, que mucha falta hace.
Gracias a la buena memoria que conservo como un privilegio compensatorio de todas las “itis” que a mi avanzada edad colecciono, quizá por eso mismo recordé que el 12 de octubre de 1978 nos encontrábamos en Mallorca un grupo de argentinos encabezado por Rolando González ex intendente para declarar San Pedro y Felanitx ciudades hermanas, culminando el acto mediante conferencia telefónica entre el Intendente Eduardo Luis Donatti y al Alcalde Andrés Manresa Andreu. Como le habíamos dado bastante publicidad al acto en los días previos, acudieron a la celebración cuatro argentinos procedentes de Palma. Apenas tomaron contacto con nosotros se identificaron como exiliados que habían participado del “cordobazo” de Obregón Cano, pensando que nosotros formábamos parte de algún otro grupo afín. Apenas comprobaron que lo nuestro nada tenía que ver con la política y terrorismo que asolaba nuestro país, como lo que se intentó en Taco Ralo (Tucumán) y nuestro querido Mateo Sbert combatió valientemente, se tomaron el “vibnito español” y se dispusieron a partir, no sin que Marta, que quizá me vio confiable, me pasó un número telefónico y me pidió que por favor llamara a su madre, sola en Buenos Aires, para decirle ·”Estuve con la muchacha (no digas Marta) y está bien”. Opuse mis reparos. Después me intervienen el teléfono a mí…” No prometí nada, pero a los pocos días de mi regreso a San Pedro pensé en la tribulación de aquella madre, llamé al número indicado, dije la frase convenida y por más que la señora me rogó cómo podía comunicarse conmigo, colgué. Recuerdo también que había pedido licencia “con goce de sueldo” en la Escuela de Comercio y me la concedieron, contra todo pronóstico, y procuré estar de regreso para los exámenes de fin de curso, lamentando por la estancia más corta de mi vida en Mallorca, apenas treinta y ocho días.
Jubilado en 1985 volví a Mallorca, recordé a la madre de Marta y como ya estábamos en democracia decidí llamarla al número que conservaba. Atendió mi llamado una voz joven y pregunté por la señora mayor, pero a la vez demandó quién era yo. Cuando se identificó como Marta y yo como Miguel, recordándole nuestro encuentro en Felanitx, pregunté “¿Qué estás haciendo aquí?”. La respuesta fue “No me hables, este Alfonsín que nos hizo volver y mirá lo que nos encontramos…”
Han pasado más de veinticinco años y no he sabido más de Marta, pero no creo que haya vuelto por Mallorca, lo que sé es que siguen en Baleares más de 20.000 argentinos, aunque no sabría decir si hay algún “desaparecido”. Si el “Nunca más” hablaba de que a lo sumo serían unos 8.000, para llegar a los 30.000 (según dicen), tendrían que haber desaparecido bastantes más… Otro contrasentido es que haya más “madres” que “hijos”, cuando hasta el tango dice que “madre hay una sola”.
Celebro que Agrupación Mallorca festeje el día de Pascua con una de sus extraordinarias paellas. BON PROFIT!!!
Y como, en otras circunstancias, dijo Alfonsín “Felices Pascuas… la casa está en orden”, aunque hoy no lo esté tanto.
Miguel A. Bordoy.
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)