Más víctimas por el descontrol en la autopista
Ahora son los hechos delictivos los que preocupan a los automovilistas que circulan por la Ruta 9. Un sampedrino fue el damnificado cuando su auto impactó contra unos bloques de cemento que habían colocado para que detengan su marcha.
Las quejas y las denuncias de los usuarios sobre el servicio que ofrece la empresa Vial 3, no solo pasan por el estado de la Ruta 9, sino también por la falta de seguridad. Y no tiene que ver con una falla mecánica o alguna situación accidental. “Tiene que ver” con la falta de control y responsabilidad a la hora de resolver los problemas ocasionados a varios automovilistas.
Puntualmente obedece a la impunidad con que se maneja una verdadera banda organizada. que se ocupa de provocar los accidentes con fines delictivos.
Hugo Frías, un vecino sampedrino que regresaba desde la provincia de Entre Ríos, fue víctima de este hecho delictivo que no sólo lo involucró a él, sino también al menos dos autos más que sufrieron los mismos inconvenientes.
Esto sucedió hace una semana, alrededor de las 22 horas, sobre el kilómetro 87 del carril Buenos Aires- Rosario, a la altura de la ciudad de Zárate.
Al atravesar esa zona, el VW Gol que guiaba Frías y un Chevrolet Astra que venía detrás, con tres personas a bordo se encontró de golpe con unos adoquines y bloques de cemento, cruzados en el medio de la ruta.
Quienes viajaban delante lograron esquivarlos, pero ellos no.
El impacto fue inevitable y las consecuencias peores. Los vehículos detuvieron su marcha a unos 400 metros. En un primer momento pensaron que habían chocado contra algún elemento desprendido de la carga de un camión, pero no fue así.
Es la modalidad utilizada por los delincuentes que aparecieron por sorpresa y empuñando armas de fuego redujeron los viajeros.
Al menos eran dos hombres de entre 25 y 35 años, que se movilizaban en otro auto. Allí encerraron a las cuatro víctimas luego de robarles lo que llevaban consigo, mientras uno les apuntaba, el otro delincuente revisaba minuciosamente el interior de los vehículos. “Ambos se mostraron un poco nerviosos pero seguros de lo que hacían”, aseguró Frías. “Era como si estuvieran acostumbrados”.
Inmediatamente se fueron del lugar con los elementos robados. Al sampedrino le llevaron 4.000 pesos en efectivo, cheques de diferente valor, una cámara digital y un celular.
Minutos después los damnificados llegaron a la estación de servicio Petrobrás que se encuentra a unos 4 kilómetros del peaje para buscar ayuda y avisar a la Policía. Para sorpresa de ellos, allí se encontraron con otra persona que había tenido el mismo inconveniente, con la salvedad de que el auto Rover que conducía, pudo seguir su marcha a pesar de las roturas sufridas, dio aviso a la Policía, pero ésta nunca llegó.
La modalidad implementada por los delincuentes no es nueva, pues por comentarios supieron que hace aproximadamente un mes que viene sucediendo. Lo que sí suena extraño es que elijan la Ruta 9. Sobre una zona que sin dudas, debe ser la más transitada.
Y por mal que les pese a las autoridades, estas situaciones invitan a efectuar toda clase de conjeturas sobre la responsabilidad que les cabe a cada uno. Pues el automovilista que resultó ser la primera víctima, llamó a la Policía ni bien arribó a la estación de servicios que se encuentra a pocos kilómetros del lugar del hecho.
Lo increíble del caso es que jamás llegó una patrulla al lugar. Además es difícil creer que los automovilistas y camioneros que alcanzaron a esquivar esta especie de obstáculos de cemento no hayan avisado cuando les tocó abonar el peaje. Esto ocurrió a muy pocos minutos del puesto de la empresa Vial 3, quien a su vez deberá explicar ante la Justicia el porqué de tanto “descontrol”. Allí, como siempre, las víctimas terminan siendo los usuarios que religiosamente abonan día a día un exagerado importe ante el decadente servicio que se presta.

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