Más de tres meses postrado, víctima de una picada de motos
Fabián Canali está internado en el hospital desde el 24 de noviembre debido a la gravedad de las heridas que sufrió cuando su moto chocó de frente con otra que corría una picada. Las lesiones podrían costarle la movilidad de su brazo y pierna izquierda, aunque los médicos son optimistas. Una actividad nocturna en la que se arriesga la vida sin control y por dinero.
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Fabián Canali tiene de 21 años y hace más de tres meses está postrado en una cama de la sala Nº 9 del área de internación del Hospital. El joven protagonizó un espectacular accidente de tránsito a bordo de su motocicleta Motomel 150 centímetros cúbicos azul la noche del pasado 24 de noviembre durante una picada de motos que casi le cuesta la vida a los dos involucrados.
Su madre, Sandra, habló en exclusiva con La Opinión y se refirió a la noche del accidente y al estado de salud de su hijo.
“Fue con la señora y el hijito, y unos amigos a ver las picadas que se corrían esa noche”, dijo a este semanario y brindó detalles sobre una actividad que está prohibida en la vía pública, que es permanentemente denunciada por vecinos de la ciudad y que parece no ser prioridad para los funcionarios locales.
“Se largó una de las carreras y los que debían regresar no lo hicieron”, explicó la mujer y detalló: “Fue por el club La Esperanza, sobre Ruta 1001, yendo para calle Salta”. “La otra (picada) era por Lucio Mansilla, pero a esa no fueron”, aseguró.
La mujer sostuvo durante toda la entrevista lo mismo que le relataron los familiares y testigos: “Mi hijo no fue a correr, sino a mirar”. Sobre el final de la carrera fue cuando todo ocurrió. La picada fue más allá del límite establecido sobre calle Salta, hasta que los “competidores” salieron de la visión del “público” y “no regresaron”, al menos por varios minutos.
Según el relato de la madre de una de las víctimas del siniestro, “al ver que las motos no volvían, decidieron irse con el compañero, volver a la casa”, mientras que la pareja de Fabián pensó en pasar por la casa de su hermana y hacia allí se dirigió junto su pequeño hijo que ayer cumplió un año de vida.
Fabián junto a “su amigo”, tomaron sus motos y comenzaron a transitar sobre Juan B. Justo, en el mismo sentido en que la carrera largó minutos antes. “Cuando ellos iban, se encontraron con las dos motos que venían corriendo de frente, por el otro carril”, explicó la mujer basándose en los testimonios que ella misma obtuvo y agregó: “Una tercera moto corría detrás e intentó pasarlos, se cruzó de mano y chocó de frente con Fabián; mi hijo me dijo que no le dio tiempo a nada porque la otra moto apareció de golpe y sin luces”.
“Se salvó de milagro”
Ese domingo 24 de noviembre, el destino se ensañó con la familia Canali. Como una mala broma y por obra de quién sabe qué desgraciada casualidad, Sandra, la madre Fabián, estuvo internada hasta la medianoche producto de un accidente que sufrió con su moto en Vuelta de Obligado, cuando cayó sobre el asfalto producto de haber “patinado por las piedras”, lo que le produjo la fractura de uno de sus brazos y una importante lesión en la rótula. Eran las 23.30 cuando, tras recibir el alta médica, llegó a su casa y conoció la noticia.
Fabián Canali y el joven que corría picadas y lo chocó de frente ingresaron en estado crítico a la Guardia del hospital y en menos de 24 horas fueron trasladados de urgencia, uno a Buenos Aires –no regresó al Hospital de San Pedro, por lo que los médicos perdieron rastro de su estado– y otro, Fabián, al Hospital San José de la ciudad de Pergamino. Ambos sufrieron fracturas expuestas en el brazo y la pierna izquierda. Además, perdieron gran cantidad de sangre y sufrieron infecciones que agravaron aún más la situación.
Durante varios días, los informes médicos no fueron alentadores respecto del estado de salud de los jóvenes que salvaron su vida “de milagro”, ya que al tratarse de fracturas expuestas, con tanta pérdida de sustancias (piel, tejidos, carne), quedaron expuestos a un potencial de infección.
Fabián sufrió una contaminación en los tejidos y lograron salvar no sólo su vida, sino su pierna. Hace diez días que ya no toma antibióticos y los médicos aguardan su evolución para alcanzar el paso siguiente: intentar recuperar la funcionalidad motriz, algo que por lo pronto parece utópico.
Qué hacer…
Es lo que se pregunta Sandra, consciente de que su hijo podría recibir el alta médica, incluso antes de ser operado nuevamente de la distención de plexo que sufrió y que le quitó la movilidad de su brazo izquierdo “en un 90 por ciento”, de acuerdo a lo que indicaron desde el Hospital a La Opinión.
Fabián necesita una intervención quirúrgica por la distención de plexo braquial (tendones) del brazo izquierdo que sufrió, operación que sólo “tres cirujanos en el país realizan”, uno de los cuales fue contactado, pero “ya no opera en el ámbito público”. “Qué hacer”, se pregunta, cuando su hijo regrese “a casa” y no pueda valerse por sí mismo.
El joven regresaría en las próximas semanas sin motricidad en su brazo y en su pierna izquierda. Los pronósticos indican que podría volver a caminar, aunque la posibilidad no es concreta; mientras que para su brazo solo resta operar y realizar “un bloqueo” para calmar los dolores.
Toda una vida por delante y un futuro totalmente incierto para Fabián y su familia. Todo, consecuencia de una picada, práctica que forma parte de una de las mayores problemáticas que enfrenta San Pedro con pocas y menos efectivas aún medidas por parte del Estado local. El tránsito, que ya se cobró decenas de vidas y destrozó a centenares de familias.
