Los terraplenes en la Isla de Barbé estaban acordados con Barbieri
En 2001, el entonces intendente firmó un convenio con la empresa propietaria de ese predio para emplazar un camino que uniera “el centro con el arenal” y abrirlo al público con fines turísticos. Nación, Provincia y municipio llamaron la atención sobre la violación de la normativa vigente en esa isla, donde un joven murió realizando un trabajo que no está permitido.
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La isla de Barbé continúa en medio de la polémica puesto que los trabajos sobre el extenso terraplén construido allí por Forestadora del Delta S. A. nunca se detuvieron a pesar de las denuncias, intervenciones oficiales e incluso la muerte de un joven de 35 años que cayó con una máquina en zona de endicamientos.
En el municipio hay preocupación por la continuidad de las tareas, especialmente porque ampara el inicio de nuevas intervenciones de ese tipo en islas vecinas, que ya comenzaron y se trataría otra vez de terraplenes, a pesar de la prohibición expresa por ley sin el correspondiente estudio de impacto ambiental.
Parte del terraplén de Barbé estaba ahí antes de que Forestadora del Delta S. A. adquiriera esa isla como parte del paquete de la quiebra de Celulosa Jujuy. El resto fue construido y mantenido por esa empresa, con connivencia del Estado municipal durante el gobierno de Mario Barbieri, que firmó un convenio para explotación turística que revela el grado de conocimiento que sobre la legislación vigente para islas tenían en ese momento en el Ejecutivo y en el Deliberativo, donde nadie dijo nada.
El 18 de julio de 2001 este semanario publicó la tapa que se reproduce en esta página. Allí se informaba sobre el convenio entre el entonces titular de la firma, Carlos Eisler, y el gobierno de Barbieri. El acuerdo hablaba de la construcción de un camino para unir la costa de la isla de Barbé con la zona del arenal, con mano de obra municipal.
El proyecto preveía la instalación de una balsa -cosa que ocurrió en 2008, tras una concesión con polémica- para unir el tramo de 500 metros que separa el continente de la isla. Una vez allí, el terraplén oficiaría como camino para transitar hacia el arenal. Por eso la obra se presentaba como la gran posibilidad de llegar hasta allí en auto.
En ese momento reconocían la necesidad de construir un nuevo terraplén para unir la isla con la formación insular, a través de unos 950 metros. La anfidraga provincial sería la maquinaria para la tarea y la empresa pagaría el combustible y la mano de obra.
El terraplén original lo construyó Celulosa Jujuy para resguardar la forestación de las crecientes. Forestadora del Delta continuó esa obra hasta nuestros días. El proyecto turístico que impulsaron la empresa, Barbieri y el por entonces Director de Turismo Enrique Carreras nunca llegó a concretarse.
En cambio, en la isla de Barbé plantaron oleaginosas y criaron ganado; introdujeron maquinaria que continuó los endicamientos y los terraplenes. Allí murió a los 35 años Horacio Esteban Salmoiraghi, conocido en el barrio El Amanecer como “Calabaza Arán”, quien conducía una retroexcavadora sin frenos y tirada por otro vehículo.
Forestadora del Delta cambió de dueños pero no de mañas. Carlos Eisler vendió y el actual presidente de la compañía es -desde junio del año pasado- un hombre identificado como Alejandro Gooding. En la isla, su representante es Mario Pascual, quien estuvo en la Municipalidad en febrero tras una inspección que constató la continuidad de las ilegales obras de terraplenado.
