Los “sobresueldos por error” son moneda corriente en la Municipalidad
El Ejecutivo municipal firmó un decreto para la creación de una bonificación por extensión horaria para el personal. En la liquidación del mes de febrero, Díaz, Restelli, Benseny, Esperante y Atrip cobraron un plus del 100 por ciento. Enterados de que había repercusiones, dieron marcha atrás y en una caliente reunión de gabinete decidieron firmar otro adecreto para que lo descuenten. Los funcionarios de menor rango, enojados.
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No sólo Fernando Coronel cobró un suculento sobresueldo como funcionario del Estado local. Los cinco secretarios del Ejecutivo vieron llegar en febrero un importante “premio” en su salario, que dobla el básico de más de 6.000 pesos que les corresponde.
El sobresueldo proviene de un decreto firmado durante las últimas semanas de febrero, mientras el Intendente Guacone atravesaba la interpelación por el transporte, el puente peatonal y la escuela de Banfield.
Lleva el número 133/11, con la firma de los Secretarios de Economía y Hacienda Oscar Esperante, de Gobierno Juan Benseny, de Obras Públicas Pedro Restelli, de Producción y Turismo Norberto Atrip, y de Desarrollo Humano Gustavo Díaz.
El decreto señala la creación de una “bonificación por extensión de jornada”, que, según informaron desde la Municipalidad, “puede ser otorgada a cualquier agente municipal de la planta permanente”. Ese plus tiene como parámetro “una equivalencia de 1 por ciento y hasta el 100 por ciento de un sueldo básico de secretario municipal con jornada de 40 horas semanales”, que al menos a diciembre de 2010 ascendía a 6.235,43 pesos.
De arriba
hacia abajo
La implementación inmediata de esa nueva bonificación fue para los mismos que firmaron el decreto y por el máximo posible. Cada secretario cobró con su sueldo de febrero, un plus por “extensión de jornada” equivalente al 100 por ciento de su salario básico, es decir otros 6.235,43 pesos, como premio por lo mucho que se extendieron en sus tareas para la comunidad durante ese mes.
Los que más cobraron recibieron de bolsillo, con la bonificación más de 18.000 pesos y los que menos, más de 16.000. Ello significa que, generalmente y sin este plus unos 12.000 pesos promedio, el doble del salario básico correspondiente.
La situación estalló por los aires cuando los funcionarios de rango menor se enteraron y los corrillos comenzaron a rebasar los pasillos de la municipalidad. Todo era comentario y nadie había visto el decreto ni la liquidación, pero las declaraciones mediáticas de un concejal que manifestó sus sospechas públicamente pusieron en alerta al resto.
Como si eso fuera poco, el fin de semana, un Secretario se ocupó de comentar a sus pares que La Opinión tenía ese decreto y la liquidación y que “había que hacer algo” porque alguien había montado “una operación de prensa” para perjudicarlos.
Reunión
urgente
El Intendente municipal Pablo Guacone había pautado con La Radio una entrevista a agenda abierta para el lunes pasado, que suspendió porque tenía “una importante reunión de gabinete”. La reunión era por los sobresueldos liquidados y la bronca generada, más que “importante” era de carácter “urgente”, así lo confió un funcionario a este semanario el domingo.
La tropa fue reunida para solucionar el “inconveniente” y consolidar una versión oficial que salvara las ropas de una medida por demás de antipopular en un Gobierno cuyos salarios suelen generar bronca entre la gente común.
No sólo por lo abultado de los sueldos del intendente especialmente y de sus funcionarios, sino porque además el affaire por las horas extras de Coronel, que llevaron su salario a casi 10.000 pesos, estaba muy fresco y la salida hallada, de calificar como “error administrativo” una orden emanada de la Secretaría de Desarrollo Humano, dejó muchas dudas.
La reunión de Gabinete fue tensa. Los secretarios involucrados, que ya habían cobrado el sobresueldo, ahora no lo querían y aseguraban que tuvo que ocurrir algún error, que no podía ser. Aunque lo dijeron un poco tarde y la diferencia que percibieron no es menor en sus salarios, por lo que si consideraban que había algún “error” bien lo podrían haber notado de inmediato.
Además, la presencia de los funcionarios de menor rango enrarecía el ambiente, porque ellos sintieron como una estocada personal el beneficio para sus superiores. El Subsecretario de Salud Julio Caraballo era uno de ellos y había manifestado públicamente su desacuerdo con la bonificación.
El reto fue para él, por no consultar internamente. Uno de los presentes atribuyó al médico la frase “a mí me cayó por las bolas”, durante la reunión en la que resolvieron que la versión oficial sería la del error.
“Cuando saltó la bronca, todos dijeron que políticamente era una locura, pero ya lo habían cobrado”, dijo un hombre cercano a la situación.
Se me chispoteó
El lunes, pasado el mediodía, el Gobierno municipal hizo llegar a los medios la explicación sobre el entuerto. Allí señalan que “desde hace tiempo” venían “estudiando la posibilidad de crear una bonificación tendiente a compensar el trabajo más allá de la jornada habitual” y que en ese sentido fue firmado el decreto 133/11 que crea la bonificación por extensión de jornada.
En el texto aclaran que “dicha bonificación no es de carácter permanente y su otorgamiento y graduación dependerá mes a mes de cada circunstancia particular”.
Sobre el cobro por parte de Esperante, Díaz, Restelli, Atrip y Benseny, indicaron: “Dejamos aclarado que en la implementación de los pasos administrativos se tomó una interpretación que no era el espíritu para la cual fue creada”, es decir que, una vez más, hubo un “error” a la hora de liquidar nada menos que los sueldos.
Desde el Ejecutivo señalaron que “advertido el pago de dicho rubro, se instrumentó en forma inmediata el acto administrativo correspondiente – Decreto Nº 175/11– ordenando la retención en los haberes del mes en curso de lo abonado por dicho concepto”.
Ello significa que firmaron un nuevo decreto para que haya descuentos de la famosa bonificación que premió a los secretarios por su tarea en febrero.
La culpa
es del cartero
Tal como sucedió con el caso Coronel, la versión oficial del error se asienta en la mala predisposición de la prensa y en las presuntas “operaciones” que se le endilgan. A pesar de la insistencia en esa cuestión, lo cierto es que las cosas suceden y que en la cúspide de los colmos los periodistas de La Opinión y de La Radio no sabían nada hasta el día de la entrevista pautada personalmente el viernes.
A Coronel le pagaron horas extras que llevaron su sueldo a casi 10.000 pesos, nadie lo inventó. Ahora, a los secretarios les doblaron el sueldo, y eso tampoco fue un invento.
Puestos a encontrarle justificativo a lo actuado, esgrimen un “error de interpretación” pero nada dicen de dónde salió ese error ni por qué.
La bonificación creada por decreto implica la posibilidad de que el Ejecutivo municipal destine ese plus a cualquier empleado de la repartición pública que considere que lo merece.
Por supuesto, este bonus fue creado de acuerdo a las “necesidades” de los Secretarios, ya que los antecedentes así lo señalan: desde el año pasado está el intento de aumentar de manera importante sus sueldos, sólo había que encontrar la vuelta.
Una de las propuestas más debatidas al respecto fue la extensión de 40 a 48 horas semanales de la jornada, lo que aumentaba considerablemente los honorarios de esos funcionarios. Sin embargo, el por entonces Secretario de Economía y Hacienda Jorge Génova –quien repetía que en el Estado estaban “contando monedas” – se opuso fervorosamente y el plan no avanzó.
Ya sin Génova, el decreto de la “bonificación por extensión de jornada” fue el camino elegido.
De la redacción del comunicado enviado por la Municipalidad para intentar explicar el “error de interpretación” se desprende que hay dos áreas municipales que “leyeron mal” algo, escucharon mal una orden o acaso decidieron por sí mismos dar curso a algo que generó un escándalo.
En principio, el camino lleva, otra vez, al Director de Recursos Humanos y Personal Juan Kasta. Aunque parece que esta vez no tiene nada que ver, ya que ni crea ni cobra la bonificación, aunque la liquida.
Para que realice esa tarea, entonces, debe haber una orden, y esa orden no pudo haber sido emanada sino por el Secretario de Economía y Hacienda Oscar Esperante, o por el superior inmediato de Kasta, que es el Secretario de Gobierno Juan Benseny, aunque en última instancia debe entenderse que el responsable político no es otro que el propio Jefe Comunal.
Bronce delegado, pero “mal”
El ahora ex Coordinador de Defensa Civil Domingo Bronce fue nombrado Delegado municipal en Vuelta de Obligado por decreto. Sin embargo, la oposición reaccionó rápidamente, ya que el Ejecutivo no siguió, una vez más, los pasos que corresponden para decisiones de ese tipo.
Los concejales Martín Pando, Daniel Monfasani y Matías Velo elevaron un proyecto de Resolución en el que exhortan a Guacone a dejar sin efecto ese decreto y a que envíe un proyecto de ordenanza, que es lo que corresponde, de acuerdo a las facultades que cada uno tiene en el marco de la división de poderes.
En los considerandos, señalan que “resulta intolerable que el Intendente desconozca la ley en un tema tan elemental como la creación de una nueva delegación” y hablan de “nueva extralimitación de las facultades” de Guacone, a quien acusan de cometer “continuos y permanentes desatinos”.
Además, le recuerdan que “los Concejales que conforman el cuerpo deliberativo local fueron elegidos por el voto popular para el desempeño de su cargo”.
El Secretario de Gobierno reconoció el error y señaló que presentaron un proyecto de ordenanza en ese sentido, mientras Bronce continúa en Obligado como “coordinador o Subdelegado”, tal el cargo que supo ocupar Eduardo “Ñato” Estelrrich durante la era Barbieri.
Efectivamente, el proyecto ingresó ayer al Concejo, que dice que “es competencia y atribución del Honorable Concejo Deliberante establecer las delegaciones municipales”.
Una de las preocupaciones de la oposición al respecto es la implementación presupuestaria de la nueva delegación. Al respecto, el proyecto señala que “los gastos emergentes serán imputados en las Partidas correspondientes del Presupuesto General de Gastos”.
Los municipales reclaman su parte
Luego de que tomara repercusión la bonificación para los secretarios, los empleados municipales pusieron el grito en el cielo y los gremios comenzaron su reclamo de aumento para 2011.
Subas al básico hasta junio por un lado y mil pesos de incremento, por otro, son las propuestas con las que los sindicatos que representan a los municipales fueron ayer a la reunión de la Mesa de Relaciones Laborales. Por supuesto, la bronca por la bonificación del 100 por ciento para los funcionarios se coló en el encuentro.
Los tres gremios de la ciudad llevaron cada uno su propuesta. Ate pidió que el básico llegue a 2.500 pesos; el Sindicato de Trabajadores Municipales, 30 por ciento de incremento; y el Sindicato Unico solicitió mil pesos al básico.
La reunión iba a pasar a un cuarto intermedio por instancia del Ejecutivo, pero los gremios se opusieron. Finalmente, acordaron que hoy antes del mediodía se reunirían para que el Gobierno presente una propuesta para analizar.
Sobre los sobresueldos, los funcionarios Juan Benseny y Juan Kasta explicaron a los municipales lo mismo que hicieron públicamente. Los sindicatos plantearon que “si tienen plata para los funcionarios, tiene que haber para los empleados”.
Néstor Yayi Chávez, Secretario de Relaciones Laborales del Sindicato Unico señaló: “Que asuman el costo político, ahora no pueden decir que no tienen plata”. De la misma manera, Marcelo Marelli de Ate –que no participó porque estaba en un congreso sindical en Mar del Plata, desde donde siguió las alternativas de la reunión–, manifestó sobre las bonificaciones: “Esto es un problema político, nosotros no queremos quedar en el medio”.
