Los oscuros combos y acuerdos del Hospital que no denunció Cicop
Los profesionales de la salud denunciaron sobrepagos en los servicios de guardia general y de pediatría, que la Justicia tiene en su poder y que revela manejos irregulares por parte de las autoridades sanitarias. Sin embargo, nada dijeron del resto de los servicios que cumplen guardias, muchos de ellos, como mostró la propia denuncia y adelantó La Opinión, parte de “acuerdos” extraoficiales. En esta edición, los detalles que se ocultan.
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La Justicia penal tiene en sus manos una denuncia contra el Director del Hospital Pablo Pichioni, el Jefe de Guardia General Gustavo Alarcón y la de Pediatría Teresa Tomasiello por la aparición de sobrecarga de guardias en sus recibos de sueldo, así como en el de otros médicos “aliados”, en los que se cargan montos que en realidad se pagan “en negro” a otros profesionales. Los mismos que alguna vez denunciaron al exjefe de Guardia –sumariado– José Herbas parecen ser protagonistas.
Todo ello forma parte además de la documentación que analiza la Comisión Investigadora (ver página 4) y que puso en jaque el sistema de salud pública. Sin embargo, tal como investigó y analizó La Opinión la semana pasada, ni la denuncia penal ni la solicitud de los concejales pusieron la vista sobre el resto de los servicios por los que el Estado local paga guardias.
Este semanario tuvo acceso a las liquidaciones de las guardias médicas y las sorpresas son muchas. Cicop calificó de “festín” lo que sucede en el Hospital y es cierto. Nada distinto a lo que aquí se publicó en los últimos años sobre bonificaciones y horas extras. Eso sí, el festival atraviesa todos los pasillos.
Son 149 de 159 porque hay muchos que sólo cobran la deuda por recomposición salarial. Suman 1.386.274,86 en total. La liquidación de sueldos que cobrarán en los próximos días, a pesar de que trabajan poco por los paros en reclamo del pago en tiempo y forma, implica otros 2.188.214,84 pesos. Este mes no trabajaron, porque hasta que no cobren el aguinaldo adeudado no lo harán.
En total, entre guardias y sueldos, los profesionales de la salud insumen 3.574.489,7 pesos al mes. No todo se dice en un Municipio en Emergencia y poco se pregunta sobre las decenas de advertencias que este medio al que se califica de pesimista ha dado a conocer como aporte para la corrección y no como premisa de la descalificación. Es la “no pregunta” la que abona ese destino aciago para la recuperación financiera.
Los propios denunciantes se hicieron cargo de esto en el expediente. Allí “confiesan” que hay un “acuerdo privado con cada profesional” para que cobren guardias de reemplazo que no cumplen para cubrir la tarea en los centros de salud, que paga una bonificación prevista por ley “cuya suma no es significativa”, según escribieron en el expediente que tiene en su poder la Fiscala Gabriela Ates.
Mediante un cruce de información de las liquidaciones de guardias, La Opinión se encontró con que algunas cosas se repetían insistentemente mes a mes desde hace años.
“Hay arreglos históricos. El año pasado Sualdea intentó remover esos acuerdos y los servicios pararon”, le dijo Pichioni a este medio la semana pasada. En busca de esos acuerdos, este fue el resultado.
Quiénes y cuanto
Una oftalmóloga que está de guardia pasiva todo el año, reconocida en el ámbito privado e incluso por su buena predisposición con el público, donde ha ido a atender hasta en Navidad. Todos coinciden en que cuando se la llama está al pie del cañón e incluso pone a disposición su aparatología. Eso sí, la buena onda tiene precio: dos guardias de reemplazo de lunes a viernes y siete de sábado, domingos y feriados, que suman 22 mil pesos. Es el mejor combo de todos.
No es la única que tiene “el mejor”. Otra profesional que se desempeña en el área de diagnóstico por imágenes hace guardias pasivas por si hace falta alguna ecografía. Por ello y por tener un cargo en un servicio percibe lo mismo que la anterior: dos reemplazos de lunes a viernes y siete en sábado, domingo o feriados, que suman 22 mil pesos.
Quien suma un número similar es un especialista en aquello que elogió Erasmo de Rotterdam. Su combo es nueve guardias de lunes a viernes sin básico y seis de fin de semana. El total, 22.166,77. Eso sí, a este le descuentan cargas sociales.
Si hay que meter cuchillo, más vale que sea a un precio razonable. Están de “pasivas”, pero por las dudas, los carniceros se llevan 11.750 pesos de guardias de reemplazo, ya que ese fue su “acuerdo”. Son cuatro y suman entre todos 47 mil pesos fijos por mes.
Hay cuatro especialistas en quiebras y no de las fraudulentas que tienen su combo. De ellos, uno acordó por tres guardias de reemplazo de lunes a viernes, es decir 6.750 pesos. Los otros tres tienen además dos de fin de semana, es decir 5 mil pesos más, por lo que perciben mes a mes por su “pasiva” unos 11.750 pesos. Entre los cuatro, el combo le cuesta al Estado 42 mil pesos.
Por si hay una urgencia de sinapsis, los dos que están a la espera de un llamadito perciben 6,5 guardias sin básico de lunes a viernes y dos de fin de semana. Como la antigüedad es distinta, en este caso uno se lleva 12.176,88 y el otro 9.727,08. Entre ambos representan 21.903,96 que el Municipio paga religiosamente en cada liquidación.
Para las afecciones del sistema neuromusculoesquelético la Secretaría de Salud paga a dos especialistas, siempre guardias de reemplazo que se cumplen en “pasivas”. Una se lleva 6.250 y la otra 5.000. Son 11.250 entre ambas. El lector, calculadora en mano, ya sabe que el escándalo supera al despilfarro sin poner en tela de juicio la capacidad profesional al servicio de la salud pública.
Quien se ocupe de las patologías del lenguaje sin que nada tenga que ver con la semiología y además pongan su propia aparatología a disposición, puede percibir un combito por ello. Poco, en comparación, pero recurrente: 5.875 cada mes.
Sin reemplazos pero cobrándolas a pesar de tener licencias, quien coordine la distribución de medicamentos bien podría tener su Big Mac con papas fritas. Lo hay y es por 12.350,89 de bruto. Con descuentos, percibe en mano 9.757,21 por cada liquidación. Reiteramos esto es “extra” o “bonificación”, no sueldo.
El primer lugar que el Gobierno de Guacone bajo la gestión Sualdea quiso atacar por el tema de las “guardias pasivas” fue clínica médica, cuyo jefe de servicio es Raúl Bertone, exdirector del Hospital. Allí hay seis combos por 9.500 pesos cada uno, es decir 57 mil pesos todos los meses por las dudas. No hubo espalda política suficiente y el anuncio de diciembre del mes pasado todavía aguarda. La advertencia habría sido, como en otros tantos servicios, el vaciamiento si se tocaban estos beneficios.
El Hospital es un universo de asuntos del corazón. Por eso debe ser que hay dos profesionales que cobran tres guardias sin básico de lunes a viernes y dos de fin de semana, oh casualidad, todos los meses, como si fuera otro de los combos acordados por las dudas. Uno cuesta 4.394,27 y el otro 9.301,61. Entre los dos, 13.695,88 pesos.
No galopar cuando hay vizcacheras
Tras la publicación de las horas extras, dos ediciones atrás, este semanario recibió múltiples quejas, enojos, apoyos, agradecimientos y felicitaciones. Es normal, quienes ven a diario que hay muchos que hacen menos y cobran más, celebran este tipo de publicaciones. Quienes sienten que el sayo les calza justo, se enervan.
Dentro del Hospital hubo mucho revuelo. Sobre todo porque entre las referencias, quedó en duda una que señalaba que alguien que cobraba cuantiosas extras tenía “el mismo apellido que un concejal aunque no son familiares”. Para evitar que se carguen tintas sobre algunas personas que no aparecieron en la liquidación, es necesario señalar que no se trata de ediles relacionados con los viveros o con las camionetas.
La Opinión analiza las liquidaciones de todo el personal y hasta ahora publicó las de planta municipal y la de los médicos. Todavía resta contarles a nuestros lectores por qué tenemos uno de los servicios sociales más caros del país. Una sugerencia: guardar los ejemplares para cuando alguien pregunte por qué estamos casi en el fondo del precipicio y recuerde que “alguien lo publicó a tiempo” y entienda que el trabajo del periodista no necesariamente impulsa la responsabilidad de quienes se jactan de representar a pueblo.
