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Desde que asumió, el equipo de la Secretaría de Economía del gobierno de Cecilio Salazar, que conduce Mario Sánchez Negrete y completan el director de Rentas, Hernán Abatángelo; el subdirector, Gabriel Gaona; y el director de Modernización del Estado, Hernán Contreras, trabaja para detectar con herramientas de geolocalización dónde están los deudores y qué sectores de la ciudad son los más cumplidores a la hora de pagar las tasas.
Los mapas que ilustran esta página son el final de un arduo trabajo que implicó cruzar datos con Arba y disponer en el plano los registros que el Municipio lleva respecto de sus contribuyentes.
Ahora, el paso siguiente es avanzar en el diseño de políticas que permitan revertir la tendencia histórica que señala que los que pagan son siempre los mismos.
En el caso de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL), cuyo mapa está en la parte superior de esta página, y en el que pueden observarse con verde quienes están al día y con rojo aquellas propiedades con deuda, la tenencia es clara: la periferia de la ciudad es la que menor índice de cobrabilidad tiene. Aun así, puede verse que en el centro hay espacios en rojo, que ocupan hasta manzanas enteras y en algunos casos corresponden a contribuyentes comerciales.
La modificación en el modo de calcular el monto a pagar en materia de recolección de residuos tiende, según sostiene el gobierno, a que aquellos que menos tienen sean quienes menos aumento perciban, en procura de intentar mejorar la cobrabilidad de esta tasa.
En el caso de la tasa por Servicios Sanitarios, la distribución es similar, aunque se nota que tiene un mayor índice de cobrabilidad que la de ABL, lo que quizás se explique, por un lado, porque el costo es bastante menor.
Servicios Sanitarios no tendrá aumento para los contribuyentes que tienen medidor, como una manera de “incentivar la colocación” para “cuidar el agua como recurso natural no renovable”.
En el Municipio saben que hay muchos comercios que deberían contar con medidor pero que evitan hacerlo y que algunos hacen “trampas” para pagar menos, a través de conexiones clandestinas hacia domicilios residenciales próximos.
Uno de los problemas que tienen los medidores comerciales es que para que se los pueda colocar el comercio en cuestión debe estar habilitado. Uno de los rubros que más agua consume es el de lavaderos de autos y en algunos sectores de la ciudad donde su habilitación está prohibida por la San Pedro 2000, existen. Es decir: usan el recurso, no pagan servicio medido y ni siquiera tributan el resto de los gravámenes que abonan las empresas.
El agua no se puede cortar, porque es servicio esencial.
