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El viernes pasado, en el Howard Johnson Hotel y Marinas, el ya mítico músico Nito Mestre deleitó al público con canciones que iban desde vida con Sui Generis hasta algunos temas nuevos que todavía no grabó.
A muchos de los que lo escucharon esa noche, los separaban casi 30 años de espera, desde la última vez que lo disfrutaron.
Treinta años que los habían cambiado en algunas cosas. La última vez que lo habían visto, él vestía una túnica desprolija, zapatillas y pantalón vaquero gastado. Pelo largo y algo de euforia sobre el escenario.
Su vestimenta era otra. Su cabello era más blanco, como el de varios, y estaba prolijamente peinado. Durante el show, se notó la calma de la experiencia, que como las arrugas, es la huella del tiempo sobre el escenario.
El programa radial, obsequió un par de entradas, que fueron a manos de Sergio Vallejos y su esposa Nancy, quienes disfrutaron del espectáculo y una cena casi “íntima” con el legendario músico argentino apenas a unas sillas de distancia.
