Los concejales del Frente para la Victoria analizan las cuentas del Consejo Escolar
El concejal Gil lo anunció en la última sesión, y aunque todavía están revisando planillas, sembró dudas sobre las compras por licitación de mercaderías para los comedores. Dicen que hay diferencias entre lo que se informa a la provincia y lo que efectivamente reciben las escuelas, que además se quejan porque los alimentos no alcanzan. El presidente Alberto Boettner, dijo que todo forma parte de una operación política contra los consejos escolares y que no necesitan “robar información”.
Un nuevo frente polémico teñido de campaña política apareció en el horizonte del Concejo Deliberante en la última sesión, cuando los concejales del Frente para la Victoria anunciaron que están revisando las cuentas del Consejo Escolar referentes a las compras de mercadería para los comedores escolares. El anuncio fue en realidad el contraataque del bloque contra un proyecto de comunicación que el oficialismo presentó oponiéndose a las declaraciones de la Lic. Puiggrós sobre la compra de televisores para que en las escuelas se pueda ver el mundial de fútbol.
El concejal Luis Gil explicó que la revisión de algunas planillas del Consejo Escolar dejan muchas dudas, y aunque todavía el trabajo de análisis no fue terminado por el bloque, notaron diferencias alarmantes entre las cantidades de alimentos que el Consejo asienta en los informes que se deben enviar a la provincia, y los que efectivamente se compran a los proveedores.
Para citar como ejemplo, el total de kilos de leche que el Consejo asienta (sumando los que se distribuyen en cada escuela) es de 1764 en un mes pero la licitación del mes de Marzo indica que se compraron 1436 al proveedor, la firma Nutrir. Gil explicó que este análisis es preliminar, y que en realidad la motivación para hacerlo es que junto a la consejera escolar de su partido, Cristina González, están recorriendo las escuelas para ver cómo funcionan los comedores. En todas las consultadas hasta ahora, la respuesta es que los alimentos no les alcanzan pero tampoco los directivos tienen posibilidad de controlar. “Queremos ver si se pagaron las cifras que dicen las planillas, y saber cuánto dinero está enviando la provincia”, explican.
Una operación
política
Alberto Boettner, el presidente del Consejo Escolar, confirmó en primer término que ninguno de los concejales lo consultó, pero reiteró que las puertas del organismo están abiertas “a quien quiera venir a charlar con nosotros”. Además, se mostró molesto por la actitud del Frente para la Victoria “que tiene un representante dentro del Consejo Escolar que jamás cuestionó nada” a pesar de ser partícipe de las licitaciones que se hacen en forma trimestral para los comedores. “Las actitudes me molestan, porque en vez de pedirme la información y consultarme, la retiran del Consejo Escolar por medio de su representante”, dijo ante la consulta de La Opinión. Según Boettner, el cuestionamiento que ahora reciben forma parte de una operación política que está apuntando a todos los consejos escolares en general, y que tiene un mismo origen.
“No van a llegar a nada. Es cierto que la calidad de los alimentos no es la que nosotros quisiéramos y lo hemos dicho. Pero nosotros a fin de año tenemos que rendir cuentas al Honorable Tribunal de Cuentas, y el presidente y vicepresidente, tenemos que responder con nuestros bienes particulares”, dijo.
Además, durante el año pasado recibieron una auditoría del Servicio Alimentario Escolar que pertenece a la Dirección General de Escuelas y el resultado fue satisfactorio. “Estuvieron seis horas. Ellos agarran una escuela al azar, sacan remitos y facturas y controlan todo”, agregó.
Política o no, seguramente la revisión de las cuentas de los comedores es un trabajo interesante que más allá de buscar irregularidades, los concejales deberían tomarse como una labor constante para conocer no sólo cuánto se gasta en cada escuela, sino para saber cómo desayunan, almuerzan y meriendan los chicos en los establecimientos porque en muchas ocasiones, son el único lugar que les ofrece un plato de comida caliente.
Tapas de empanadas sin relleno
Entre los apuntes que entregó en la sesión el concejal Gil, remarcó varias veces la gran diferencia entre la cantidad de tapas para empanadas y la marcada diferencia proporcional de kilos de dulce para el relleno. Dijo además que algunos proveedores “no descargan la mercadería porque está en mal estado o tiene gorgojos”. También acusó a quienes compran de seleccionar siempre las marcas más baratas y no considerar la nutrición adecuada.

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