Los cambios en el gabinete oxigenan la gestión de Guacone
Con Raúl Cheyllada como Secretario de Gobierno, Pablo Ojea como titular de Producción, Pablo Picchioni como Director del Hospital y un reemplazo seguro para la Secretaría de Hacienda y Economía, Pablo Guacone intenta dar un golpe de timón en sus últimos dos años de gestión.
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“Necesitamos ahora la aprobación del presupuesto para empezar una etapa más normal”, dijo el Intendente a La Opinón cuando la catarata de rumores amenazaba con sepultar una vez más la gestión Municipal.
Con muchas operaciones internas, nombres que fueron creciendo en la imagen pública y expresiones de deseos, quienes se autonominaron como “sucesores” deberán esperar un nuevo turno.
El Intendente Municipal tomará en los primeros días de la semana próxima el juramento a los secretarios y reordenará áreas sensibles para su administración.
El viernes viajará con Jorge Gil para entrevistarse con la Ministra de Economía de la Provincia de Buenos Aires, Silvina Batakis y entre lunes y martes ratificará las designaciones que este medio pudo confirmar el martes por la tarde. Esta vez los cambios no serían “a presión” sino por decisión del Jefe Comunal que sigue sin poder comprender las adversidades que se le han presentado en los últimos períodos cada vez que necesita del apoyo especial del Concejo Deliberante.
Ahora, con todas las gestiones encaminadas por el Contador Jorge Gil para un seguro tratamiento del presupuesto y el precario aumento de tasas que otorgaron los ediles, comienza a transitar sus últimos dos años de gestión incorporando cintura política al área más sensible: Raúl Cheyllada ocupará en pocos días la estratégica Secretaría de Gobierno que dejará Javier Silva, quien se desplazará al ámbito del Juzgado de Faltas donde hay una Secretaría vacante.
El alejamiento de Gil, aún no confirmado, “sólo tengo palabras de agradecimiento” –dijo Guacone al ser consultado- está definido como una salida elegante tras inmolarse con el decreto de emergencia económica cómo único camino para reordenar las cuentas y el déficit que arrastra la comuna. El funcionario de perfil técnico diseñó y pagó altos costos por la implementación de políticas ortodoxas a la hora de hacer ajustes en todas las áreas incluidas las más sensibles.
El casi seguro reemplazo del Secretario es quien hasta hoy administra el Hospital, Roberto Borgo. Aunque aún no está dicha la última palabra, en los últimos días se lo ha escuchado decir que está disponible para el lugar que el Intendente le otorgue.
El área de Producción quedará definitivamente en manos del Ingeniero Pablo Ojea, quien permanece en el cargo desde que Jorge Ponzio lo consideró como el mejor sucesor dentro de un área estratégica para el crecimiento y en la que en los últimos días funcionó como mano derecha del ex funcionario provincial Raúl Cheyllada que, como se dijo, se sentará en el despacho del Secretario de Gobierno.
Picchioni
en ascenso
El actual Jefe de la Guardia del Hospital, el doctor Pablo Picchioni, será nombrado Director del nosocomio como corolario de su veloz carrera en el sector donde se atienden las urgencias. El nombre que más suena para reemplazarlo en la puerta de emergencias es el del doctor Gustavo Alarcón con larga trayectoria y consenso entre los médicos que se turnan para atender los accidentes en el sector al que día y noche llegan las ambulancias.
Los desvelos de Guacone siguen estando en el área de Protección Ciudadana o Inspección General. No sólo no está conforme con la pesada herencia de un cuerpo de inspectores que no le responde, sino que espera que su nuevo alfil político tome decisiones que permitan mejorar el área que contará en poco tiempo con el Centro de Monitoreo que se construye en las instalaciones de la vieja Escuela Agropecuaria. Cuando llegue el dinero del Fondo Sojero todos los móviles municipales, incluídos los de Obras Públicas, serán sometidos a un programa de seguimiento constante para racionalizar el uso de combustibles y evaluar tareas y recorridos de cada rodado. Por ahora, Cecilia Berretta continuará al frente de esa cartera.
Pese a los rumores que indicaban que Raúl Cuello dejaría la Dirección de Recursos Humanos, nadie confirmó su alejamiento. Sin embargo el cuestionado Marcelo Bissi (el que se liquidó su sueldo con aumentos utilizando las claves del sistema) seguirá dentro de la planta permanente pero lejos de la delicada y sensible tarea de manejar cuestiones con el personal.
“En tres meses el cambio será total” repite Pablo Guacone esperanzado en “cambiar la vida de la gente para la que realmente trabajo y no para la rosca política”, amén de confirmar la continuidad de Fabián Bianchi, Verónica Mosteiro, José María Villafuerte y Hugo Días.
Como si fuese un sueño postergado indicó: “Después de Semana Santa el Balneario será Paseo Público, eso es lo que dije y lo que quiero”. Allí debe estar el oxígeno político que durante las fiestas buscó para rearmar el equipo y terminar su rehabilitación tras el accidente que le costó por dos meses la inmovilización de una de sus piernas. Las muletas ya lucen apoyadas sobre una de las paredes del despacho.
EDITORIAL
Otra oportunidad
– Por Lií Berardi –
Pablo Guacone enfrenta un desafío: mostrar en los dos años de gestión que tiene por delante un cambio de raíz de cara a los sampedrinos.
Sus experiencias traumáticas cambiando funcionarios por promesas de lealtad han sido decepcionantes; primero para él y segundo, pero mucho más importante, para el pueblo de San Pedro.
Con el peor déficit económico en la historia de la ciudad contó con varios técnicos que modelaban los números que los operadores políticos minaban sin miramientos a la hora de repartir lo que no había: dinero.
Así pasaron las gestiones de Jorge Génova, Esperante y ahora Jorge Gil. Ajustados a una realidad apremiante por una recaudación de tasas que siempre es exigua, el Concejo Deliberante le negó una y otra vez el aumento para el pago de servicios que se siguen prestando aunque el número de evasores crezca.
No es posible sin la colaboración de los ediles llevar adelante un último mandato que repare errores y ponga la imaginación al servicio de una ciudad que necesita crecer y realizarse. San Pedro está sufriendo y eso lo saben todos.
Resulta inconcebible que la capacidad contributiva de las empresas más importantes sea ridícula frente a la de otras ciudades; es insólito que aún no se haya puesto en marcha una tasa razonable para las prestaciones turísticas que tanto demandan al conjunto y tan poco piden a los que obtienen ganancias; es absurdo pedir salud pública de excelencia si se escatiman recursos o despilfarran insumos; parece tremendo no encontrar el dinero suficiente para pagar por la luz, el barrido, la limpieza y la recolección de residuos cuando hay contraprestación.
El 2015 será una espada de Damocles para quien quiera gobernar la ciudad si no se reestructura la base de incorporación de recursos aunque sea categorizando los consumos de agua o se sectoricen los barrios con mejor capacidad de pago para alimentar el erario público siempre y cuando el Intendente jure por su propia vida no seguir dilapidando el dinero de la gente en personal inoperante o en compra de votos. Esa es la oportunidad que queda, esa es la actitud que falta.
Austeridad desde el poder, ejemplo desde la función pública y esfuerzo de los ediles para rearmar junto a un nuevo departamento económico un esquema tributario que permita funcionar sin contratiempos a una ciudad que cada vez tiene menos trabajo para ofrecer.
Pasadas las elecciones las responsabilidades se comparten porque el daño perpetrado al tejido social por ahora no alcanza ni a cicatrizar.
