Pueblo chico infierno grande, dice el refrán popular y parece que tiene razón. Un enfrentamiento entre panaderos se desató la semana pasada en Gobernador Castro, cuando las autoridades municipales recibieron denuncias por la venta de pan a un precio sumamente bajo en un comercio de la localidad. Este alimento básico, que ha aumentado considerablemente su precio en los últimos meses, es traído por un panadero desde Ramallo y se vende a $ 3,80 el Kg., mientras que en los locales comerciales del lugar, el precio es de alrededor de $ 5. Desde entonces, las denuncias y contradenuncias se cruzan día tras día. El punto máximo se alcanzó el Viernes pasado cuando personal de la Dirección de Inspección General multó nuevamente al proveedor que llegaba desde Ramallo. Se objetaron las falencias en el vehículo y la falta de documentación. Hubo amenazas entre panaderos, críticas y reclamos por una Ley pareja para todos. Los perjudicados de siempre, fueron los vecinos.
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