Sé que los argentinos tenemos una larga tradición de contradicciones, de contrastes, de límites y autolímites. De represiones y autorrepresiones! Criticamos y descalificamos el autoritarismo, pero basta que nos de un poco de poder, para que nos salga el autoritarismo que llevamos dentro!
Hemos sido tanto tiempo dependientes de las situaciones generadas por unos pocos, y de que esos pocos pensaran por nosotros, decidieran por nosotros, determinaran por nosotros, que nos acostumbramos a ser dependientes de aquello que nos causaba rebeldía, nos enojaba; pero es silencio, masticando resentimiento; y terminábamos aceptando como algo normal lo que es normal en una sociedad sin reacciones!
Podíamos elegir un amigo, un libro, una flor, pero no pudimos aprender a votar! Seguimos con conceptos inmaduros, infantiles, absurdos, que nos amputan la integridad! Cada elección nos da la oportunidad de decidir, de determinar. Es una expresión original de la libertad! Resulta evidente que ese día somos nosotros y no los políticos, ni los partidos, los verdaderos protagonistas. Eligiendo, somos elegidos. Es la oportunidad de actuar sobre las frustraciones que promueven violencia que se vuelve contra nosotros mismos!
Porque las frustraciones de promesa no cumplidas nos rodean, nos invaden, y terminamos confundidos y descreídos! He vivido observando la conducta humana y he llegado a la conclusión de que la misma, es el factor condicionante del orden social. Y aunque desde hace un largo período de tiempo gozamos del derecho y la libertad de manifestarnos a través del voto, aún no hemos aprendido a hacerlo desde la razón!
Cada elección se repite el mismo fenómeno: el voto Castigo! El voto comprado! El voto miseria! El voto ignorancia! El voto en blanco (es el que tiene las ideas en blanco) El recurrido (es el del que hace un retroceso al jardín de infantes)! El nulo (sobran las palabras)!
El voto debe ser coherente, inteligente, determinante! Debe ser el voto por convencimiento. No importa si luchamos contra molinos de viento!
El día que sepamos votar, estaremos comprometiendo a los políticos a actuar con seriedad, responsabilidad, imaginación, con firmeza e inflexibles ante los enemigos solapados que están allí a la espera de nuestra torpeza y la de ellos, para entorpecer nuestro destino!
El votar no debe ser un formulismo ni un espejismo, sino el compromiso con uno mismo a la conciencia de los principios! El deseo de hacer un país en serio, un país diferente. El voto es el transplante de lo mejor de uno mismo a la conducta política! Si así no lo hacemos, no nos quejemos de la anticonducta que trasplantamos. Nosotros somos los responsables!
Nélida López.

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