Los accidentes y una muerte rompieron la paciencia de Tatalo
El accidente que terminó con la vida de Marcos Ojeda; la colisión que protagonizaron una moto y un auto de INTA el pasado jueves a la madrugada y los otros tantos que colman el índice de lesionados y heridos obligaron al Subsecretario de Protección Ciudadana a comenzar con los operativos de control de tránsito severos. En medio de la tragedia un grupo de jóvenes reclama tener un lugar para realizar picadas de motos.
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Todo lo que se publique, se diga o se haga resulta escaso a la hora de abordar el dramático índice de accidentes de tránsito y las infracciones. Esta semana no fue la excepción.
El viernes por la noche una marcha en pedido de justicia por Maxi Espíndola, que aún continúa internado en Rosario tras ser embestido por una moto que escapaba de un control de tránsito, recorrió las calles de la ciudad. Los más de cincuenta amigos y familiares del joven marcharon desde la Comisaría hasta las puertas de la Municipalidad donde, una vez más, sólo el Subsecretario de Protección Ciudadana Mario Aguilera esperaba a los familiares para comprometerse, como lo hizo en la primera movilización, a que todos los motociclistas usen casco y los samperinos tomen conciencia.
Todavía resonaba el pedido de justicia cuando el sábado por la mañana Marcos Ojeda, un bombero de 47 años; se subió a su moto, tomó calle Belgrano y al llegar a la intersección con Chacabuco esquivó un camión y en el intento embistió una camioneta Chevrolet Meriva que se encontraba estacionada en la esquina, su cuerpo fue despedido e impactó contra el pavimento. Allí llegó el servicio del 107 mientras el conductor del camión sobrepasado por la situación “intentaba incorporarlo”, relató un vecino a La Opinión.
“El hombre venía muy fuerte por Belgrano”, señaló uno de los testigos del accidente que venía detrás del vehículo cuando Ojeda perdió control de la motocicleta luego de esquivar el camión.
Del accidente que terminó con la vida de Marcos Ojeda son varios los puntos a tener en cuenta. El bombero no utilizaba casco; según relataron los vecinos “el camión se encontraba estacionado, pero en marcha, en un lugar que no corresponde” y la Meriva estaba parada sobre la línea amarilla. Es imposible comprobar que hubiese pasado si todos estos factores se hubiesen dado de otra manera, pero una vez más la imprudencia de los conductores terminó con la vida de un hombre en poco más de dos horas.
Este accidente de tránsito volvió a marcar a los bomberos voluntarios que en julio de 2008 lamentaron la pérdida de Marcelo Giovanetti de 37 años. En aquel momento Giovanetti conducía una moto que finalizó bajo las ruedas de un camión en la intersección de las calles 11 de Septiembre y Chacabuco.
Accidente de madrugada
Dos días antes Damián Flores, un joven de 25 años, que se trasladaba en una moto impactó con un auto del INTA pasada la 1.00 del jueves. Damián, que al igual que Marcos Ojeda tampoco utilizaba casco, debió ser trasladado a Pergamino con un importante traumatismo de cráneo y de tórax. Viviana, mamá de Damián, dialogó con La Opinión el viernes cuando su hijo se recuperaba en el Hospital San José y pedía un milagro para que Damián se recupere.
El domingo, contra todos los pronósticos, los médicos del hospital de Pergamino permitieron que el joven regresara al nosocomio de San Pedro. “Los doctores dijeron que mi hijo nació de nuevo”, relató Viviana.
En el medio las picadas
Cada vez que ocurre un accidente de tránsito con una moto como protagonista sobrevuela la pregunta “¿por qué no controlan las picadas?”. Es de público conocimiento que se realizan de manera clandestina, se organizan por mensajes de texto o por Facebook y que reúnen a más de 500 personas, pero es imposible controlar la situación o realizar un operativo sorpresa que provoque la salida de cientos de motos sin control por las calles de la ciudad.
Semanas atrás el presidente del Concejo Deliberante recibió a más de 30 aficionados que cada fin de semana se juntan a competir con sus motocicletas. La idea es poder crear un circuito, tal como sucedió con los autos, en el que se controle que todos los competidores cumplan con las normas de seguridad correspondientes para poder competir.
Se acabó la tolerancia
“El lunes terminamos con la concientización”, indicó Aguilera algo enojado porque la gente no toma conciencia de lo importante que es la utilización del casco.
“A diario tenemos casos de accidente de personas sin casco”, y pese a ello, a los controles que se han montado en las esquinas y al trabajo realizado por el personal de la Subsecretaría de Protección Ciudadana no logran que todos los conductores de moto utilicen el casco. Aguilera señaló que quien no use y no tenga los papeles al día sufrirá el secuestro del vehículo, “es la única que nos queda”, agregó.
