Llegaron los muebles pero los alumnos comen por 4 pesos
El sistema educativo bonaerense asiste en San Pedro a más de ocho mil niños que desayunan, meriendan o almuerzan en la escuela. La Provincia destina cuatro pesos por cada uno por día, lo que obliga a las cocineras y al Consejo Escolar a hacer malabares para cumplir con una dieta equilibrada. Los consejeros pedirán un aumento del 30 por ciento de incremento para mejorar la calidad y cantidad de los alimentos. El mobiliario que necesitaban algunas escuelas llegó, aunque tarde.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/133233482479271273.jpg)
Leandro Quiroga, Director provincial de Consejos Escolares, recibirá este miércoles a las 15.30 a los consejeros locales Marcelo Paladini, Cecilia Macchia y Roberto Fernández, quienes llevan al Ministerio de Educación del Gobierno de Daniel Scioli el reclamo para incrementar en un 30 por ciento el cupo de niños asistidos por el servicio alimentario escolar (SAE).
San Pedro, como tantas otras ciudades del territorio bonaerense, tiene una importante cantidad de alumnos que encuentran en la escuela no sólo un espacio de aprendizaje y para compartir experiencias de socialización, sino que además es en muchos casos el lugar donde reciben la única alimentación posible.
El sistema alimentario educativo asistía en el partido a 8.800 chicos, de los cuales 7.300 reciben sólo desayuno y merienda, mientras que los restantes 1.500 también almuerzan. El Ministerio de Desarrollo Social que conduce Martín Ferré, es quien paga la comida.
Por cada desayuno y merienda, llegan tres pesos; por el almuerzo, cuatro. Los proveedores cobran a cuentagotas y, por ejemplo en San Pedro la última paga que recibieron fue la de octubre. Es decir que hace cuatro meses que no ven ese dinero.
Los 7.300 niños de desayuno y merienda implican 21.900 pesos diarios. Teniendo en cuenta que los alumnos van a las escuelas unos 20 días al mes, se trata de 438.000 pesos mensuales.
A eso hay que sumar 1.500 asistidos por almuerzo, es decir 6.000 pesos diarios o 120.000 mensuales.
Quienes tienen la responsabilidad en la ciudad de ocuparse de la realidad de los chicos que deben recibir la alimentación en el lugar donde van por educación sostienen que “los chicos no pueden seguir comiendo por cuatro pesos por día, y menos si hay cada vez más chicos para comer”.
Es que el incremento del 30 por ciento que van a solicitar implica 2.640 bocas más que alimentar.
Los 8.800 son el número de octubre del año pasado. Eso significa que o bien las cocineras hacen aún más malabares para que la comida alcance para todos o se arriesgan a que algunos se queden mirando cómo pasa el plato por delante suyo.
El comedor es focalizado, lo que significa que los directores, por directivas de la Provincia, deben definir quiénes comen. Es decir establecer quiénes son los que “realmente necesitan” estar en el comedor y recibir la ración diaria.
Ello llevó el año pasado a serios problemas en la escuela 3, donde la Dirección había inscripto 84 alumnos menos de lo que tenía para alimentar. Allí la complicación era mayor, porque la comida llegaba en viandas.
“Acá la cuestión es no quedarse encerrados en el Consejo Escolar”, se quejó Cecilia Macchia, quien encabezó las gestiones para ir a reclamar a la Provincia. Su idea es no volver sin un incremento del cupo, aunque no sea óptimo como el que desea y van a pedir.
La consejera puso como ejemplo nada menos que la escuela 47, al lado del CIC, allí donde el año pasado los chicos comían parados por falta de mobiliario en el comedor. “Había 110 y ahora hay 160 alumnos”, detalló Macchia y sostuvo: “Los otros cincuenta los tienen que aprobar, no se le puede pedir a un director que decida quién come y quién no”.
La situación se repite a lo largo de toda la provincia, donde los consejeros escolares de cada distrito están obligados a mendigar en La Plata.
Cecilia Macchia adelantó que existe la posibilidad de que Leandro Quiroga visite la ciudad y se comprometió a llevarlo a conocer las realidades propias de cada escuela donde el sistema alimentario educativo es una necesidad.
A pesar de la tendencia a que los comedores vayan paulatinamente desapareciendo de las escuelas, puesto que el Estado entiende que las asignación universal por hijo implica un aliciente que da la posibilidad de que las familias coman en sus casas, lo cierto es que el dinero no alcanza en el supermercado y la escuela sigue siendo una opción para recibir un plato de comida digno.
Una alternativa para pensar
A pesar de que la Provincia es muy mala pagando, puesto que un retraso de cuatro meses puede destruir a proveedores que no tengan una buena espalda para soportar semejante demora, pensar en la compra local de los insumos necesarios para la comida nunca es mala idea.
No lo es porque permitiría diversificar la alimentación, que como pudo comprobar este semanario no siempre es rica en los nutrientes necesarios para el desarrollo de los niños.
Convenios con empresas locales permitirían avanzar en la responsabilidad social que muchas proponen para sí mismas y vincular a la comunidad con actores relevantes de la vida cotidiana. Lo que ya hacen reconocidas firmas puede extenderse a otras, en la medida en que, como señaló Cecilia Macchia, los responsables “no se queden encerrados” en sus despachos.
Si organismos como el Inta, empresas como Arcor o el 505 pueden hacerlo, sólo resta que la articulación política haga lo propio para contribuir en ese sentido, en lugar de esperar el “derrame” de la Provincia, haciendo cada vez más amplia esa dependencia.
Nunca está de más recordar que el intendente recibirá en el primer semestre del año un incremento de 13.700 pesos sobre su actual salario y que prometió donarlos.
Si “somos lo que comemos”, la alimentación también está ligada a procesos sociales y culturales, que son de consumo. No sólo de pan vive el hombre y mucho menos el niño. Quién sabe… 13.700 pesos por mes pueden comprar unos 456 kilos de helado. Para 8.800 pibes tal vez sea poco, pero peor es nada.
Los muebles que faltaban
Las escuelas que tuvieron que comenzar las clases sin el mobiliario necesario lo recibieron esta semana. Un camión del Ministerio de Educación dejó en Baradero material para esa ciudad, San Pedro y Exaltación de la Cruz.
Cecilia Macchia confirmó a La Opinión que ya estaban en el distrito y que habían sido distribuidos como corresponde a cada establecimiento.
Se trata de las escuelas N° 6 y N° 48. En ambas escuelas habían construido aulas nuevas para primero y tercer grado, que carecían de esos elementos. En la primera cubrieron la falencia con muebles de la sala de video y en la otra recurrieron a la solidaridad de padres y vecinos, luego de comenzar las clases en el piso del patio cubierto.
