Lili llegó a Hong Kong: el relato en primera persona del fascinante mundo de la tecnología y la cultura
En Sin Galera continuó relatando su experiencia en China. Ahora llegó al último mojón: Hong Kong, tras recorrer ferias, ciudades industriales y centros tecnológicos. Entre avances científicos, diferencias culturales y anécdotas cotidianas, describió un mundo que “está décadas adelantado”.
La semana de Lili Berardi en China comenzó en la Feria de Cantón y terminó en Hong Kong, lo que dejó al descubierto una serie de contrastes culturales, tecnológicos y sociales que la sorprendieron.
En su programa Sin Galera compartió en vivo sus impresiones tras varios días de recorrida por distintas ciudades del gigante asiático.
Durante su estadía destacó el nivel de desarrollo tecnológico y la planificación urbana. “No construyen casas: diseñan ciudades enteras desde cero, con servicios, transporte y espacios verdes integrados”, explicó.
En ese sentido, remarcó que cada kilómetro recorrido muestra un nivel de actividad incesante, con puertos, fábricas y megaproyectos en ejecución.
Uno de los puntos más impactantes fue la visita a un museo de ciencia y tecnología en Shenzhen, inaugurado recientemente, donde permaneció más de siete horas. Allí pudo interactuar con desarrollos de robótica, inteligencia artificial, medicina y exploración espacial. “Todo se puede probar. Hay robots que diagnostican, sistemas que analizan el cuerpo y tecnologías que ya están en funcionamiento”, detalló.
También llamó la atención la fuerte inversión en educación. Según relató, los estudiantes visitan estos espacios como parte de su formación, con orientación específica hacia la innovación. “Los entrenan para pensar qué pueden inventar que todavía no existe”, además de que los niños a las escuelas concurren seis días a la semana: “Solo los domingos descansan”, señaló.
En paralelo, la experiencia cotidiana dejó ver diferencias culturales marcadas. Desde hábitos como escupir en la vía pública hasta la imposibilidad de realizar compras sin conexión a internet, debido al uso masivo de billeteras digitales: “Sin internet no podés hacer nada: ni viajar, ni comprar agua, como me ocurrió”, aseguró.
En materia de consumo, destacó la enorme oferta en centros comerciales y mercados, donde conviven productos tecnológicos, alimentos exóticos y artículos de todo tipo. Sin embargo, aclaró que su interés estuvo más enfocado en observar que en comprar.
La llegada a Hong Kong marcó un cambio. “Es otro mundo, más parecido a una gran ciudad occidental, con un perfil más comercial y turístico”, describió.
Allí, la presencia de marcas internacionales, el movimiento de cruceros y el ritmo urbano generan una dinámica diferente a la del resto de China.
En medio de diversos análisis que va acumulando para sus conclusiones (dijo que lo dejará escrito), la experiencia dejó una contundente conclusión: el avance tecnológico y la planificación estratégica posicionan a China varios pasos por delante. “No es que van rápido: van décadas adelante del resto del mundo”, resumió.

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