Le asestaron un machetazo en la cabeza durante un asalto
Un hombre, su hijo y su nuera embarazada, fueron atacados por cuatro delincuentes que estaban armados con un arma de fuego y un machete. Ocurrió la pasada semana en una vivienda ubicada sobre el callejón de Moretti, en inmediaciones del barrio Matadero. La víctima es casero de una quinta y fue golpeado con un machete que quedó incrustado en su cabeza. Milagrosamente, las lesiones resultaron leves.
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Un hombre de 55 años fue atacado en su casa ubicada sobre el callejón Moretti, en el barrio Matadero, por un grupo de cuatro ladrones. Uno de ellos le asestó un machetazo en la cabeza durante un forcejeo y por eso el hombre debió ser hospitalizado.
A pesar de semejante ataque, la víctima de apellido Ledesma permaneció un solo día internado en el nosocomio. Después de que le suturaran la herida con siete puntos, recibió el alta médica y pudo regresar a su casa.
Según relató, él con sus propias manos retiró el machete que había quedado incrustado en su cuero cabelludo después de ser atacado por uno de los delincuentes que al cierre de esta edición no habían sido aún identificados. Increíblemente, las lesiones sufridas por la víctima fueron consideradas “leves”.
Ledesma es de nacionalidad paraguaya y llegó a San Pedro para trabajar en tareas rurales. Actualmente, es casero de una quinta y habita una casa junto al menor de sus tres hijos, que tiene 25 años y vive allí con su esposa embarazada de seis meses. Su hijo mayor está radicado en la Capital Federal y llegó a la ciudad con posterioridad a los hechos para asistir a su padre y hermano.
En el piso y amenazados
El ataque a la familia Ledesma ocurrió alrededor de las 20,45 horas del martes de la pasada semana. En ese momento, el propietario se encontraba acompañado por su hijo de 25 años y la esposa de éste embarazada de seis meses.
Promediando esa hora, la mujer salió a buscar una silla que había quedado en el patio, con la intención de entrarla a la casa. En ese momento, los cuatro individuos encapuchados y empuñando armas de fuego y armas blancas, la sorprendieron. Intimidaron a las víctimas ordenándoles que se tiraran al piso. Ledesma no escuchó en principio este pedido y al no reaccionar, los sujetos lo atacaron. Uno de los agresores, le asestó el golpe con un machete en la cabeza y después de que el hombre cayó al suelo, continuó la agresión. Con la culata de una escopeta lo golpearon en el sector del abdomen. Luego, mientras uno los vigilaba para impedir que se movieran, los demás se encargaron de revisar la casa. Se llevaron dinero en efectivo, un mini-componente, dos celulares y una escopeta propiedad de Ledesma.
Con su botín, se marcharon sin dejar demasiadas pistas. Las víctimas no pudieron precisar en qué llegaron a la casa y si utilizaban algún vehículo con el que huyeron luego.
Resulta llamativo además, que la casa que habita Ledesma está ubicada a unos seis metros de la vivienda principal de los propietarios del lugar. Ese edificio estaba vacío cuando ocurrió el robo porque los dueños estaban ausentes, y a pesar de contener elementos de valor ni siquiera tentó a los delincuentes. Quizás sabían que la propiedad está protegida con una alarma, pero igualmente es extraño que eligieran asaltar al casero, en la casa construida sobre el ex garage de la propiedad que fue acondicionado con dos habitaciones, cocina y baño.
Cuatro días antes del asalto, el hijo de Ledesma había escuchado el sonido de la alarma de la casa principal. Asustado, descerrajó dos disparos al aire. Ahora, creen que el suceso pudo ser el antecedente directo del terrible momento que les tocó vivir posteriormente.
