Las víctimas de violencia con un poco más de miedo
El caso de una mujer golpeada salvajemente por su pareja vuelve a despertar el temor de otras víctimas que asisten sin defensa alguna a la condena del silencio, el miedo, la indiferencia y la desidia de quienes tienen responsabilidades de contención.
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El lunes resultó oportuna la convocatoria del Intendente Salazar a las referentes de la Mesa por la Violencia, el Abuso y el Maltrato tras un caso que cobró repercusión pública porque sus características pusieron al desnudo de qué modo la presión sobre las víctimas termina en otra provocación al miedo.
El protocolo para la contención de víctimas aprobado y vigente que contó un gran impulso de la ex Concejal Noemí Bordoy hace agua cada vez que debe ponerse en marcha el mecanismo de protección y contención. La concientización lograda bajo la consigna #NiUnaMenos fue eficaz para la difusión pero una linda herramienta para algunos oportunistas violentos y hasta abusadores que se presentan en marchas o actos como “UnoMás”
El relato del sábado
“Salí de mi casa para poder llamar a la policía, ahí el entró a mi casa y me la destrozó. Vino la policía, me levanta a mí, de donde había venido a pedir ayuda, estaba con mi mamá que es una mujer mayor, la policía no dejó una custodia, él se quedó en el mismo lugar, a mí me llevan a la Comisaría de la Mujer”, dijo la víctima que fue observada por testigos con responsabilidades mayores a los del ciudadano común que estaban durante la noche del jueves a metros del lugar donde había sido agredida.
“Al primer lugar que me llevó la policía es al Hospital, me revisó el médico de guardia, él me hizo estudios, después la policía me llevó a la Comisaría de la Mujer, ahí me tomaron la denuncia. Eso fue el jueves. Me dijeron que el médico forense me podría revisar recién el lunes por la noche”. Y así fue. Pasó todo el fin de semana a merced de su suerte, sólo con el auxilio de una voluntaria que se contactó telefónicamente hasta que el domingo alguien le anunció “oficialmente” que las autoridades comunales ya estaban al tanto de la situación.
“Cuando volví a mi casa, él me había destrozado todo. Por lo cual, el viernes, fui a denunciar nuevamente eso a la Comisaria, de ahí me mandaron al Juzgado y de ahí a la abogada oficial. Lo que me dijo ella, que me entristece más, es que la Jueza de San Pedro está de vacaciones, por lo cual hasta el martes no va a salir el perímetro, lo cual no va a servir mucho, porque estoy alejada de la ciudad, sin señal, sin vecinos, en donde tampoco me van a custodiar”.
Por último, indicó: “Ningún vecino se acercó, hay testigos. Estos testigos que yo les pedí ayuda, le están guardando los bolsos a él, lo ayudan a él. No tengo ni idea de lo que tengo que hacer, porque en 53 años nunca tuve que pasar por una situación similar, para mi es una película, no entiendo lo que me está pasando. Por un problema de salud que tengo necesito vivir sin estrés, y estoy desesperada. No quiero que el viva acá nunca más”.
El relato del martes
“Yo no di autorización para que esta nota salga publicada y si vas a dar el nombre de él va a ser peor para mí”, dijo la misma mujer y agregó “ya tengo a Desarrollo Humano, a la psicóloga, a la Municipalidad”, señaló en la tarde del martes cuando estimó que La Opinión haría el seguimiento de uno de los tantos casos de violencia de género que ha tratado en su historia.
El máximo temor apuntó a que no se sepa el nombre del agresor “porque va a perder el trabajo”, como si con ello se pudiese consentir que el violento continúe prestando funciones en un lugar donde se asiste a personas sumamente vulnerables y jóvenes.
Lo cierto es que desde el jueves y hasta el domingo a la noche no se cumplió protocolo alguno ni hubo asistencia para quien desde un lugar muy alejado de la ciudad necesitaba ayuda, presencia y atención médica que solo podía procurarse a varios kilómetros. El dato concreto es que pidió auxilio frente a varias personas y que estuvo con la policía y en el hospital. Son datos que sirven para un seguimiento y para ordenar la protección que no tuvo ni tiene ahora que está más atormentada por la difusión, que por los hechos que ha padecido.
Mañana se analiza en el Concejo Deliberante otra iniciativa destinada a las víctimas pero nada se traduce en eficacia para evitar, repudiar y condenar las consecuencias que tienen las golpizas que soportan niños, mujeres y ancianos que no figuran en los registros, porque a veces es mejor callar a someterse al tortuoso camino de la justicia y los organismos rentados, responsables y supuestamente especializados.
Cuando esta nota esté en la calle, la mujer volverá a estar a merced de quienes puedan proporcionarle las herramientas que necesita para que su ex pareja no pueda volver a golpear a nadie.
