El hombre está en la escuela Tierra para realizar la vida de la Sabiduría divina de manera que se acerque paso a paso a la perfección, su origen verdadero. Entonces no tendrá que sufrir los acontecimientos del destino que ha traído a la vida terrenal y que todavía yacen en ella de manera latente, porque mediante el cambio de su vida y el cumplimiento de las leyes divinas habrá pasado a otros ritmos vitales superiores, pues el camino de la vida de cada alma y hombre es el camino hacia la perfección.
Es una característica muy humana el echar la culpa a los demás cuando algo nos falla o cuando nos sorprende la mala suerte. Pero si nos ponemos la medida a nosotros mismos, a nuestro comportamiento, nuestras palabras, sentimientos, pensamientos, actos, ansias y deseos comprobaremos que no somos tan nobles como creíamos. Como muy raramente nos observamos y controlamos a nosotros mismos, también nos engañamos. En muchos casos ni siquiera nos damos cuenta porque vivimos de manera superficial, de modo que no nos es consciente la diferencia entre lo que decimos y hacemos y nuestros sentimientos, sensaciones y pensamientos.
La mayoría de las personas no solo están divididas en conciencia despierta y subconsciente, sino que están divididas de forma múltiple, porque el mundo de sus sentimientos, sensaciones, pensamientos, palabras y actos es contradictorio la mayoría de las veces. Además están los deseos y pasiones que se manifiestan a través del mundo de sentimientos, sensaciones y pensamientos. Estos ámbitos se tapan frecuentemente con palabras, o ni siquiera se los considera, porque la persona tampoco se observa a sí misma. En conclusión: no nos conocemos.
Las obras del hombre constituyen el mundo de su ego, o sea su destino. Todas las obras producidas en sentimientos, sensaciones y pensamientos y también en sus palabras y actos, sus deseos y pasiones, se van registrando en imágenes. Hasta la más mínima falta contra la ley de la vida está registrada. Si el hombre p.ej. ha matado a propósito a animales, o ha arrancado plantas o arbustos a propósito estando en su savia, no solamente estará registrado este hecho, sino también lo que ha conducido a este acto, es decir los sentimientos, sensaciones y pensamientos que le habían inducido a ello. Lo mismo sucede con las causas que le han inducido a beber alcohol para embriagarse; y también estarán registrados todos los sentimientos, sensaciones y pensamientos, las causas que están adheridas alrededor de esta raíz del mal.
Maximiliano Corradi
DNI 2709099
Ads Ads Ads Ads Ads

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)