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jueves, junio 24, 2021
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Las demoras en el hotel San Julián derivaron en una denuncia por administración fraudulenta

La empresa Polo Industrial, dueña de la obra, denunció a los arquitectos que comenzaron el proyecto, quienes hace un año y medio dejaron de trabajar allí. A poco de que Azahar Spa sea terminado, la Fiscala Ates investiga la acusación. Raúl Antoliche se enteró por La Opinión de la existencia de la causa en su contra.

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Cuando en septiembre del año pasado Víctor Fera abrió las puertas de lo que será Azahar Spa, la obra conocida como “el hotel San Julián” en la denominada bajada del Puerto, había deslizado, casi como al pasar, que el 20 por ciento que faltaba para finalizar estaba a cargo de su sobrina, la arquitecta Romina Fera, y que había cambiado por “negligencias de los arquitectos anteriores”. Esas “negligencias” derivaron en una denuncia penal.
La Fiscalía N° 7 a cargo de Gabriela Ates tiene la causa a su cargo. La carátula es “administración fraudulenta” y los denunciados son los arquitectos Alberto Raúl Antoliche y Jorge Oscar Santiago.
Se trata de quienes tuvieron a su cargo la conducción de la obra desde el principio, en el año 2007, y hasta hace alrededor de un año y medio, cuando la relación contractual se rompió, en medio de demoras para una inauguración que debería haber tenido lugar en 2009, fue reprogramada para 2013 y tiene como fecha fines de 2015.

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Desacuerdos varios
La relación entre Antoliche y Maxiconsumo, empresa que preside Víctor Fera aunque la razón social que construye el hotel es Polo Industrial S. A., se rompió y no habría sido en buenos términos.
La empresa prescindió de los servicios del arquitecto y comenzó una auditoría sobre lo actuado que halló aspectos que no gustaron, tanto en términos profesionales como relacionados con actitudes que dejaron lugar a dudas y derivaron en la denuncia penal por un delito cuya pena puede ser de un mes a seis años de prisión.
A la disconformidad inicial vinculada a aspectos técnicos del desarrollo de la obra se suman otros que estarían vinculados a las más de 600 aberturas que tiene el hotel, que “no serían las prometidas, de la calidad por las que se pagaron”, confiaron fuentes relacionadas con el caso.
Lo denunciado cuadra con el delito tipificado en el artículo 173, inciso 7 del Código Penal: “El que, por disposición de la ley, de la autoridad o por un acto jurídico, tuviera a su cargo el manejo, la administración o el cuidado de bienes o intereses pecuniarios ajenos, y con el fin de procurar para sí o para un tercero un lucro indebido o para causar daño, violando sus deberes perjudicare los intereses confiados u obligare abusivamente al titular de éstos”.

Antoliche se enteró
por La Opinión
El 3 de diciembre pasado, el apoderado legal de Polo Industrial S. A., Caludio Daniel Rosso, ingresó una nota al Concejo Deliberante en la que solicita tomar vista y obtener copias certificadas de “la totalidad de los antecedentes que dieron origen a la Ordenanza N° 5.630 por medio de la que se autorizó el proyecto del Hotel Spa”.
Muchos de los que trabajaron en el desarrollo de la obra mientras la condujo el arquitecto Alberto Raúl Antoliche prestaron declaración ante los abogados de la empresa. Algunos de ellos consideraron ante La Opinión que “van con los tapones de punta”.
El arquitecto se enteró por medio de este semanario de la existencia de la denuncia y de la causa penal en su contra. Cuando se lo consultó, dijo: “No estoy al tanto, la verdad”.
Respecto a su relación con Polo Industrial S. A. y el fin de la vinculación contractual, explicó: “Nosotros dejamos hace un año y medio, retiramos y renuncié, hice toda la documentación en la municipalidad”.
Asimismo, aseguró que el fin del vínculo contractual fue “consensuado con el propietario” y que estuvo relacionado con la “demora en el tiempo por la obra”.
“No es agradable recibir esta noticia”, señaló Antoliche, quien prefirió no brindar mayores declaraciones al respecto. “Responderé con los hechos. Imagínese que me sorprende y me deja preocupado. Si tienen algún elemento, tendrán que demostrarlo”, finalizó.

Azahar Spa, para fin de año
El “hotel San Julián”, como se lo conoce desde que en 2007 fue aprobada la excepción a la ordenanza de uso y ocupación de suelo que autorizó la construcción del edificio en el predio que pertenecía al Automóvil Club, tendrá como nombre “Azahar Spa” y será “un hotel saludable”.
El proyecto está vinculado con el tratamiento de pacientes que padecen obesidad, “con un nivel médico importante” y para “cumplir una función social destacable”, de acuerdo a lo que Fera dijo en septiembre pasado a este semanario, cuando acompañó a una periodista por un recorrido por cada sector del edificio.
Serán 160 habitaciones, con un comedor con capacidad para 220 cubiertos y un salón para 1000 personas, todo con el confort preparado para recibir a pacientes que padecen obesidad.

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