La vida de Maxi provocó un llamado a la conciencia
El joven que fue atropellado por una moto que circulaba en contramano escapando de un control de tránsito continúa luchando por su vida en un sanatorio de Rosario. El sábado hubo una marcha para pedir conciencia vial, encabezada por sus familiares y amigos. Hubo quejas del padre por la ausencia del intendente y en Protección Ciudadana buscan recuperar la confianza de la población.
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Los ojos claros de Maximiliano Espíndola fueron la luz que guió la marcha que en su nombre organizaron amigos y familiares el sábado, a una semana del accidente que lo dejó internado en el sanatorio Jorge Corzo de Rosario, en coma farmacológica y luchando por su vida a los 20 años.
Más de cien personas se reunieron el sábado en la Comisaría para caminar hasta la Municipalidad, con carteles que reclamaban justicia y conciencia. El pedido de uso del casco, el repudio a la persecución de un móvil de inspección sobre la moto que chocó, al ir en contramano, con el joven y el clamor de una voz de apoyo y aliento desde el Estado local fueron las consignas.
En la Subsecretaría de Protección Ciudadana, desde la renuncia de Raúl Manchone y el regreso de “Tatalo” Aguilera, el caso obligó a una reestructuración que el propio funcionario confirmó a pesar de los vaivenes de los sindicatos municipales.
En la calle pueden verse inspectores realizando incipientes controles, con un intento claro desde la Municipalidad de cumplir con la exigencia de la población y de los concejales opositores para que haya un cambio “que se note”, especialmente en lo que respecta a quienes realizan la tarea de inspección de tránsito.
La falta de conciencia en los conductores de motos es una de las constantes quejas en la ciudad. Falta de casco, zigzagueo entre automóviles, altas velocidades, cruce de semáforos en rojo y la presencia de más de dos personas en esos rodados menores, son prácticas cotidianas de los motociclistas. Aguilera aseguró que se propone modificar esas conductas y que está dispuesto a abandonar el cargo si no logra cambios sustanciales en ese sentido.
La caminata de la marcha llegó hasta las puertas del Palacio Municipal, donde estaba el Subsecretario para atender a los manifestantes. El reclamo por la presencia del intendente obligó a que Pedro Restelli se acercara para dialogar con la familia Espíndola, aunque el pedido siempre fue por el Jefe Comunal que otra vez marcó su ausencia.
Desde el Concejo Deliberante, el Presidente Martín Pando y los ediles Norberto Atrip y Damián Mosquera fueron los presentes.
En el piso de la Municipalidad, las participantes de la marcha escribieron con aerosol “queremos gente capacitada, por favor”.
La mirada de la comunidad está puesta en el área de inspección. “Quiero gente impecable, que no se pueda decir nada de ellos”, dijo Aguilera a los manifestantes, que le reclamaron por el personal que está a cargo de la tarea.
“Se creen que son dueños de la calle”, se quejó uno de los que participó de la marcha ante el Secretario de Gobierno, quien les pidió a los familiares y amigos de Maxi que presentaran por escrito sus denuncias y se comprometió a tomar las medidas que correspondan con los agentes, siempre y cuando pueda comprobarse que su accionar tuvo que ver con el desenlace final.
La causa en la Justicia sigue su curso, bajo la carátula de lesiones gravísimas, con el conductor de la moto que impactó contra Espíndola como imputado. Por su parte, el Director de Asesoría Letrada José Macchia firmó el dictamen para pasar a disponibilidad relativa por 60 días, mientras dure el sumario interno, que de cualquier manera está supeditado a lo que suceda en el marco de la causa penal.
“Hay mucha gente que no se ha enterado ni le interesa enterarse”, dijo Fernando Espíndola, padre de Maxi, quien indicó que el estado de salud de su hijo sigue siendo grave y que “es todo riesgoso, todo complicado”, dijo.
El lunes fue operado nuevamente, luego de que levantara presión intracraneal y sufriera una inflamación en la zona.
La nocturnidad también
en la mira
El primer fin de semana con Aguilera a cargo del área fue “tranquilo”, según sus propias palabras. Detuvieron un vehículo que circulaba a alta velocidad y con su conductor en estado de ebriedad, detectado a través de la “pipeta”.
El Subsecretario de Protección Ciudadana confirmó que son seis los agentes que fueron desafectados de las tareas para pasar a otros sectores y también ratificó el anuncio de Restelli de que habrá un exhaustivo control sobre los trabajadores municipales respecto al uso del casco.
Señaló que la balanza para el control de peso de los camiones areneros “no está en condiciones”, por lo que esa actividad se verá reducida hasta tanto haya una solución en ese sentido que permita determinar los excesos con exactitud.
Además, el domingo por la madrugada fue clausurado el local nocturno Offrons, ubicado en Ruiz Moreno entre Mitre y Pellegrini, por la presencia de menores de edad que consumían alcohol.
Por ordenanza, los boliches tienen la obligación de tener un decibelímetro conectado a la consola de sonido, que automáticamente apaga el equipo si hay exceso. Sin embargo, no hay cumplimiento ni controles.
La nocturnidad es uno de los temas que tiene a su cargo y no se descarta que la policía pueda tener una participación más activa para los controles. Queda pendiente la llegada de Bronce que se anunció la semana pasada.
