En ocasiones como éstas, las personas suelen escribir frases altisonantes, aquellas que nada expresan pero permiten que cada uno las interprete como quiera. Lejos mi propósito de caer en esa cursilería, porque ya en final de carrera, uno se permite actuar con la misma autenticidad y profundidad de siempre.
Yo sé que La Opinión es fruto de un conjunto de personas, pero tiene un sello personal que se llama Lilí Berardi, con quien he coincidido y disentido mil veces en sus posturas, pero siempre respetando esa pasión puesta en la búsqueda de la verdad, sobreponiéndola a intereses y conveniencias. Es el ejercicio de la profesión con ética y vocación de servicio, porque eso es periodismo, un servicio prestado a la comunidad, alimentando el derecho ciudadano a estar informados.
Los que creemos haber atesorado algo de sabiduría sabemos que dar consejos no sirve para nada. Pero quiero remarcar una frase escrita por un eximio periodista el domingo pasado, con la que me sentí plenamente identificado y resume mi angustia existencial del momento presente. “Los simplismos son, a menudo, disfuncionales para entender la realidad”. La realidad no es blanco/negro, sino una zona de grises, llena de matices. Distinguirlos, sin perder la integridad en la búsqueda de la verdad, y sin confundir chicha con limonada. Pero si erramos por pasión, lo que suele ser frecuente, estaremos perdonados. Porque no impedirá que, finalmente, lleguemos a la verdad de la milanesa.
Un abrazo
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