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sábado, noviembre 27, 2021
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La venta de alcohol, sin control

La legislación vigente establece que los locales que vendan bebidas alcohólicas deben tramitar una licencia que tiene un canon anual y la inscripción en un registro especial. En controles provinciales secuestraron más de 90.000 botellas en el territorio bonaerense pero en San Pedro no hay noticias al respecto. La falta de personal y la poca vigilancia sobre la noche, motivos de una permanente violación de las leyes.

 

No cualquiera puede vender bebidas alcohólicas en la provincia de Buenos Aires. Para ello hay que obtener una licencia especial, que tiene categorías según el tipo de comercio y una legislación férrea que acorrala a quien no cumple, al punto de que el Ministerio de Desarrollo Social como autoridad de aplicación ha llegado a secuestrar más de 90.200 botellas en el marco de esos controles durante el último año.
Sin embargo, en San Pedro no hay datos de que haya habido secuestros de ese tipo, ni controles exhaustivos respecto de la actualidad de las licencias otorgadas, teniendo en cuenta que no sólo es el organismo provincial el que tiene poder de policía para inspeccionar a los comercios sino también la dependencia municipal, que es la Subsecretaría de Control y Defensa Civil.
Desde el área que controla la nocturnidad aseguraron que exigen la licencia y el registro para las habilitaciones pero que no hay controles rutinarios por falta de personal y que aguardan operativos desde el Ministerio provincial que conduce Baldomero Alvarez de Olivera.
La ley de nocturnidad de la provincia de Buenos Aires cumplió un año desde su sanción y uno de los puntos fundamentales que limitó fue el horario de venta de alcohol, con la reforma de la norma correspondiente y la modificación de la ley 13.728 que creó el Registro para la comercialización de bebidas alcohólicas.
Hay tres categorías de licencias, de las cuales dos tienen subcategorías según el tipo de comercio. Sin ésta, queda prohibida la venta de ese tipo de mercadería y la ley prevé importantes sanciones en dinero y hasta la clausura del local.

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La nocturnidad en la mira
Uno de los tipos de comercio que más preocupa a la Provincia respecto de la licencia por la venta de bebidas alcohólicas es el correspondiente a los locales de diversión nocturna. Por ello, la categoría “C” versa sobre ellos y establecen los requisitos.
La categoría “C1” comprende a pizzerías, restaurantes, parrillas y similares. La licencia tiene una validez anual y un valor total de 150 pesos por todo el año; la categoría “C2” es para bares, pubs, cervecerías y similares, que pagan 500 pesos por los doce meses; y la “C3” es para “confiterías bailables y similares”, que deben abonar $ 1.500 anuales.
Según los datos públicos del Registro de Comercialización de Bebidas Alcohólicas (Reba) en todo el partido de San Pedro hay apenas diez comercios habilitados para expender ese tipo de productos bajo la categoría C3, es decir como confitería bailable o similar. De ellos siete tienen activa la licencia y tres la tienen vencida. De esos tres, uno ya no funciona, otro abre todos los fines de semana con buena concurrencia de público, entre los que suele verse a menores de edad y el restante también abre cada sábado, con un segmento de público focalizado.
Los activos son los ubicados en Balcarce 259 bajo la razón social y nombre de local “Porta, Jorge Mauricio”; San Pedro Resort S. A.; New Time Disco; el de Pellegrini 865 bajo la denominación “Alsogaray, Federico Carlos”; el de “Whiljelm, Oscar Guido”, ubicado en Fray Cayetano Rodríguez y San Martín, de Santa Lucía; Luna Night; y Mamá está suelta.
En la categoría C2, de bares, pubs, cervecerías y similares, hay registrados dieciséis operadores. Dos de ellos tienen la licencia vencida y son vecinos en pleno centro.
Los que figuran en el Reba con la licencia al día son La Mulita; Oriente bar; Mario Florencio Pérez, de Ituzaingó 767; bar San Martín S. A., de Mitre 988; el “almacén de Lazo”, de Río Tala; La Perla; Toscana; Julio César Calvet, de Saavedra 602; el restaurante de Navarro, en Vuelta de Obligado; Federico González, de 25 de Mayo 1.075; René Arnaldi para el Náutico; Diego Limardo, de Obligado 25; Nilda Forni, de 3 de Febrero 1.800.
En cuanto a la categoría C1, la de pizzerías, restaurantes, parrillas y similares, hay diez locales con la licencia vencida, siempre según lo que informa el registro público provincial.
Los activos son Puerto Manso; el restaurante del club Náutico; Regreso de Obligado S. A., ubicado en Mitre 425; Moyano Miriam, de Liniers 15; La Brava, de Santa Lucía; Andrés Couto, de Mitre 1135; Norma Crivelli, de Chivilcoy y Ruta 1001; Alicia Perotta, de Gomendio 1.675; Dsemsit; Restaurante 1093; y Zeus, que está en proceso de renovación.
Todos aquellos que funcionen como bar, pub, cervecería, restaurante, parrilla y confitería bailable que no aparecen nombrados en esta página tienen la licencia vencida, en el mejor de los casos, o nunca se registraron, en el peor.
El lector sabrá reconocer que en este listado de “los cumplidores” faltan muchos que pueden verse en actividad. Sepa que esos lugares no podrían vender bebidas alcohólicas y que nadie los controla.

De sanciones y multas
La ley prevé que para la distribución, suministro, venta, expendio a cualquier título, depósito y exhibición, en cualquier hora del día, de bebidas alcohólicas será necesario estar inscripto en el “Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas” y tener la licencia correspondiente.
Las sanciones implican multas que van entre mil y cien mil pesos, con clausuras desde cinco a 180 días. También prevé clausuras preventivas de entre tres y quince días. La renovación de la licencia debe tramitarse con una anticipación no menor a los 60 días anteriores al vencimiento. Para la habilitación debe presentarse declaración jurada de ingresos brutos del año anterior. Al que no tenga licencia ni se haya registrado pero venda bebidas alcohólicas de todas maneras le puede costar una inhabilitación para solicitar licencia por el término de diez años.
Otra cosa que no se controla es la prohibición taxativa de vender alcohol para kioscos, kioscos polirrubros, estaciones de servicio y sus anexos, y la venta ambulante.

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