La nena que cambia identidades de Facebook necesita ayuda y control
El caso que cobró repercusión ayer cuando fue publicada la entrega en adopción de una niña discapacitada en una página de compra y ventas de la red social, tenía prescripciones de cuidado y órdenes judiciales de protección que no se cumplieron. Se trata de una menor que matiene amenazados a profesionales, ha denunciado su propia desaparición y padece una enfermedad psiquiátrica. Los controles a los que esaba sometida fallaron.
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El caso que cobró repercusión y provocó indignación cuando aún se pensaba que se trataba de "una broma", es grave y necesita de urgente asistencia.
La historia tiene detalles complicados y muchos antecedentes de denuncias por los riesgos que acarrea la enfermedad psiquiátrica que padece y por la que alguna vez fue derivada a internación en una clínica nicoleña.
Hubo menores cuya identidad fue violentada, adultos amenazados, mensajes y fotos intimidantes, al menos cuatro profesionales acosados a los que se suma una intervención judicial que ordenó cuidados especiales que fueron desatendidos.
Durante toda la tarde y hasta la madrugada los mensajes fueron constantes hasta que se logró constatar que además de denuncias en sede policial que fueron luego desestimadas hubo reiteradas presentaciones en fiscalia por cuestiones que parecían inconexas pero que tenían una raíz común: una niña con alteraciones psiquiátricas graves que ha protagonizado peligrosos episodios para sí y para los demás.
El del martes por la tarde llegó a niveles diferentes porque esta vez utilizó una identidad robada para ofrecer en adopción a una nena discapacitada que debe ser sometida a una operación y cuya madre habló con este semanario para poner en marcha una nueva alerta que trajo a la memoria un modo de actuar que se repite periódicamente con lenguaje similar, fotografías y distorsión de las relaciones de poder.
Las medidas judiciales se tomaron en el mes de marzo y a cargo del seguimiento la Secretaría de Desarrollo Humano de la Municipalidad contrató a una asistente que tenía por misión cumplir con el suministro de medicación, acompañamiento en el tratamiento y hasta un traslado a un instituto psiquiátrico de San Nicolás. En el Juzgado de Menores N° 3 las instrucciones fueron claras, pero en julio el tratamiento se interrumpió y comenzaron nuevos problemas.
Este medio recopiló información de archivo y entrevistó a personas que aún están amedrentadas por las consecuencias que les ha ocasionado su contacto con la menor. Entre otras ayer visitó un domicilio que fue señalado por la propia adolecente como "la casa de su mamá y su papá" de los que ofreció, nombres, apellidos y teléfono.
La policía intervino de oficio, consultó a la fiscalía pero no hubo habilitación para tomar medidas y por ello se recurrió al testimonio del abuelo de una de las menores que fue la primera en ser afectada por el uso no autorizado de su muro en la red social.
"El peligro es para la nena porque está enferma" y "ha intentado quitarse la vida", sostuvo una profesional que estuvo cerca del caso pero que a la vez fue víctima. Todos los datos forman parte de un expediente y de documentación que fue y es parte de un seguimiento que se suspendió aún cuando hay sospechas de la comisión de un delito serio y aberrante.
El informe publicado en la Edición impresa de La Opinión y los antecedentes.
