La naturaleza de las cosas y las mujeres
El orden natural que Dios nos otorga a los seres humanos, muchas veces es alterado y esa alteración produce efectos muy dañinos para la humanidad en general. Se sostiene un carácter ético en relación a la ecología que nos recuerda permanentemente los “deberes” que tenemos para las futuras generaciones: que tenemos prestado este mundo para devolvérselos a ellos, que lo debemos usar con austeridad y prudencia, por caso el agua potable, los ríos, océanos, bosques, hielos, etc. Existe entonces un orden natural y existe una naturaleza de las cosas, sin embargo el hombre se empeña en ejercitar su libertad (que también es natural), y modifica, degrada, altera, sin importarle las consecuencias futuras de su grave accionar. Entre la naturaleza de las cosas que han venido con el mismo ser humano es la condición que existen dos sexos para crecer y multiplicarse, conforme el mandato bíblico. Sin embargo desde el mismo instante de la aparición del hombre sobre la tierra se ha desatado una suerte de lucha intestina entre la “virilidad” y la “femineidad”, cuándo todo indicaría que – naturalmente – deben asociarse y complementarse. Igualmente el ser humano ha crecido y se ha multiplicado por miles de millones pero no sin costo en cuanto a aquella “guerra” que fue alentada (debemos decirlo), por grandes pensadores. PITAGORAS, filósofo y matemático del Siglo VI a. C. decía: “Existe un Dios bueno que hizo, la luz, el cosmos y el varón y existe un Dios malo que hizo las tinieblas, el caos y la mujer” La fama de misógino de PITAGORAS y su comunidad hizo pensar muy seriamente en alguna otra inclinación anormal. Dos siglos después otro enorme pensador y escritor, ARITOFANES, en obras como LISISTRATA narra cómo las mujeres griegas deciden, frente al evidente fracaso en la gestión de las cosas públicas por los varones, establecer una alianza entre ellas y separarlos de los negocios públicos, y que los empeñaban sólo en guerras, conquistas, pesares, duelos, soledades miseria, etc. En otra obra, “LAS MUJERES AL PARLAMENTO”, si bien es una comedia, es la materialización del poder en manos de las mujeres, ante la ineptitud de los hombres para gobernar, y les interesa especialmente la atención de estos en la faz amorosa, cuando ya no tengan los encantos de la juventud. La idea femenina de la juventud y de la vejez o decrepitud ha sido, (por lo visto) permanente. También podemos citar a Simone de BEAUVOIRI como una reputada feminista aunque es difícil pensarla sin asociarla a Jean Paul SARTRE. Fuera de toda discusión, ambos sexos deben complementarse como personas o individuos que somos. Persona es la palabra que definía a las máscaras que los actores usaban en los teatros antiguos para aumentar el volumen de su voz, sin distinción de sexo y la palabra “individuo” deviene, o quiere decir: “No dividido en sí mismo”, “no divisible”, considerando cualquier especie viviente, animal o vegetal y el ser humano está al servicio de su especie, aunque cada uno de nosotros sea un proyecto original, imperfecto pero original. Entonces toda división o enfrentamiento es artificial, contraría a la naturaleza, palabra que proviene de “nacer”, lo que recibimos o viene con nosotros... por el Dr. Elvio Macchia

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