La ley de alquileres porteña puso en alerta a todas las inmobiliarias
El lunes entró en vigencia en Capital Federal una ley que establece que el pago de los honorarios profesionales de los contratos de alquiler los deben pagar los propietarios y ya no los inquilinos. Hay un proyecto de las mismas características para el territorio bonaerense y los martilleros están en alerta para evitarlo.
El debate sobre la ley de alquileres sancionada en Capital Federal llegó a la provincia de Buenos Aires. La Asociación Platense de Inquilinos (API) y la organización Inquilinos Agrupados (IA), ambas integrantes del Frente de Inquilinos Nacional, presentaron un proyecto en la Legislatura bonaerense para que los gastos administrativos y de gestión sean pagados por los propietarios.
En el territorio provincial las inmobiliarias están en alerta y comenzaron a debatir en los colegios regionales y las cámaras locales de cada distrito cómo hacer frente a una medida que, consideran, puede afectarlos.
De la misma manera, en toda Buenos Aires crecen las organizaciones, formales o no, de inquilinos que buscan acompañarse y trabajar en conjunto para defender sus intereses.
Ayer había una reunión convocada por los martilleros locales, con la presencia del presidente del Colegio de San Nicolás, Germán Crigna, para analizar los pasos a seguir.
Desde el punto de vista de los inquilinos, una ley que modifique la actual que rige el pago de honorarios y obligue a que los abonen los propietarios significaría una carga menos a la hora de afrontar un contrato de alquiler.
Para las inmobiliarias, hay riesgo de que ese monto se traslade al costo del contrato y, claro, que los dueños opten por evitar los profesionales y hacerlos de manera directa, lo que en la práctica, sostienen, implica riesgos para ambas partes.
Inquilino, una figura provisoria
El acceso a la casa propia es un sueño de cada familia. Quienes alquilan, en general, consideran que ese es un estadio provisorio del que lograrán salir algún día.
La actualidad del mercado inmobiliario en general y de San Pedro en particular transforma en quimera ese sueño para la mayoría. Aún con gran oferta de créditos hipotecarios, los inquilinos apenas si pueden soñar con buscar una vivienda mejor.
En ese marco, el intento de muchos es mejorar las condiciones en las que se pautan los contratos. Aunque en provincia rige una ley, no siempre se cumple y mucho menos se conoce. A veces, las inmobiliarias se aprovechan de ese desconocimiento en un mercado sin regulación.
Si San Pedro es la “capital nacional de la especulación inmobiliaria”, como dijo alguna vez Raúl Castelles, en el universo de los martilleros hay de todo: desde quienes tienen una posición más cercana a la problemática de los inquilinos a quienes creen ciegamente que el que manda es el mercado, donde “siempre hay ganadores y perdedores”.
En la Defensoría del Pueblo bonaerense abrirán un espacio para “contribuir a construir una relación justa y equitativa entre inquilinos, dueños e inmobiliarias” y el primer paso para las agrupaciones es ir por esta ley que tanta polémica generó en Capital, al punto de que el lunes hubo una protesta en contra de su aplicación.
“Hoy la situación de los inquilinos es bastante compleja, tienen muchos gastos al momento de entrar a una casa, que equivalen casi a cuatro meses de alquiler. A pesar de que la legislación permitía el cobro compartido eso no se aplica, es muy injusto porque traslada los costos del propietario al inquilino”, dijo Germán Schierff, presidente de la Asociación Platense de Inquilinos.
La capital provincial es una de las ciudades bonaerenses con mayores problemas. Aunque muchos de ellos se repiten en el conurbano y también en ciudades del interior como San Pedro.
Quién paga qué
El mercado inmobiliario en San Pedro es diverso, casi tan diverso como la realidad económica de los habitantes de la ciudad. Hay quienes buscan comodidades y pueden pagarlas, quienes prefieren ubicación, aquellos que miran en detalle el estado del inmueble, pero también están los muchos que buscan con el bolsillo.
Quienes tienen un empleo más o menos bien remunerado buscan evitar aumentos y prefieren mejorar la vivienda que habitan para renovar contrato en más de una oportunidad. Los que viven al día, tratan de conseguir bajo precio, aun a costa de otras comodidades, y son los que más se mudan.
En los últimos, que son la mayoría, la preocupación es la cuenta que hay que hacer para acceder a una casa o departamento de alquiler. La demanda es alta y aunque la oferta creció –en muchos casos de manera irregular, con espacios cada vez más reducidos y contraídos en un mismo terreno, como detectó la Municipalidad– los precios no bajan.
“Acá los precios están por las nubes”, reconoció una martillera que fue concejal. Si una casa de chica a mediana cuesta, según la zona, ente 4.000 y 6.500 pesos promedio –hay casos, muy pocos, de menor y, muchos, de mayor precio– hay que, por lo menos, triplicar ese costo para el momento de acceso al alquiler: primer mes, depósito de garantía y comisión, que en provincia es del 4 por ciento y siempre recae sobre el inquilino.
Hay quienes dan facilidades para pagar depósito y comisión, pero no todos. En muchos casos se distribuye en dos o tres cuotas –algunos hasta seis–, para evitar el desembolso completo de una sola vez.
La mayoría no reintegra el monto del depósito de garantía, porque los propietarios consideran que las condiciones de entrega de inmueble no son las mismas que al comienzo del contrato, una disputa que suelen perder los inquilinos.
“En un alquiler de 5000 pesos, el mes de garantía es de ese monto. Cuando te dejan la casa, si hay que pintarla significa mínimo 30.000 pesos. Si quedan facturas de luz y gas ya te cubre ese valor. A muchos no les gusta pagar”, consideró un martillero.
Inmobiliarias en alerta
San Pedro siguió de cerca lo sucedido en Capital, sobre todo porque el martillero local Alejandro Bennazar preside la Cámara Inmobiliaria Argentina. “Entre más del 90 y 95 por ciento de las inmobiliarias viven en Capital Federal de los alquileres”, dijo al respecto en diálogo con La Noticia 1, y consideró que la medida “cercena el 50 por ciento de los ingresos”.
“Es mortal para la pequeña y mediana empresa en la inmobiliaria”, señaló. En la ciudad, todas entran en esa categoría. La mayoría, dicen en el mundo inmobiliario, viven de administrar alquileres. El temor, siempre, es que los propietarios se vayan de las empresas y administren por su cuenta.
El problema en provincia podría ser distinto al de Capital. “Estoy muy en desacuerdo”, dijo sobre el proyecto de ley la martillera y exconcejala Noemí Bordoy, quien presidió el Colegio de Martilleros y la cámara local. “Nosotros cobramos lo que corresponde; y al que no lo hace, lo dispone a ley, se puede denunciar”, señaló.
Muchos de los que concurrían ayer a la reunión con las autoridades del Colegio zonal consideraron que en Capital “había muchos abusos” y que la realidad provincial es otra.
También coinciden en señalar que una medida de esas características podría incrementar los costos de los alquileres. Sandra Mari, también martillera y exconcejala opinó que podría funcionar “si los propietarios tienen que hacerse cargo de las comisiones y no aumenta el precio”, pero que “muchas veces ocurre al revés acá”.
“Es una típica medida populista. No soluciona nada”, señaló por su parte Juan Diego Basaldúa y agregó: “La solución sería créditos hipotecarios acorde a la realidad de la gente, no acorde de los bancos.
En San Pedro alquilar es fácil. Con esto la gente sigue siendo inquilina”.
Las inmobiliarias coinciden en que alquilar a dueño directo, sin su intermediación, implica un riesgo para ambas partes. La falta de control actual podría ser peor en esos casos.
Consideran que implementar una ley de esta manera y pensar que así pueden bajar las pretensiones de los propietarios “es un error” y “un parche” que no contribuye a una tendencia que también critican: el intento de controlar el mercado.

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