La Justicia y la Comisión Investigadora ponen la mira en el sistema de salud
Los médicos de Cicop presentaron una denuncia penal por irregularidades en la distribución de pagos en las Guardias General y de Pediatría. Lo presentaron ante los concejales, que ya pidieron el informe para sumarlo a la investigación. Guacone, Pichioni, Alarcón, Tomasiello, Albouy y Borgo son los sindicados como responsables. La respuesta del Director del Hospital y su equipo.
:format(webp):quality(75)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/hospita.jpg)
La semana pasada, en el Hospital sorprendió la precisión con la que concejales que conforman la Comisión Investigadora pidieron detalles sobre el funcionamiento de las guardias General y de Pediatría durante el trimestre que va de junio a septiembre, en el marco de la documentación que requirieron al Gobierno de Pablo Guacone, cuya gestión analizan en busca de irregularidades lesivas del patrimonio público que le puedan costar la destitución.
El pedido fue hecho el jueves pasado, junto a otros temas relacionados con, por ejemplo, la liquidación de horas extras que fue tapa de este semanario y que tanto barullo generó en el propio nosocomio.
El lunes los ediles recibieron de manera formal algo que evidentemente ya conocían: una denuncia penal hecha hace dos semanas en la Fiscalía a cargo de la Dra. Gabriela Ates en la que los médicos nucleados en Cicop, a través de sus representantes sindicales, hicieron contra las autoridades políticas de la Salud local por la distribución de esas guardias.
Se trata de la presunta comisión del delito de malversación de fondos públicos que, de comprobarse, podría implicar uno de los hechos más graves de corrupción que se hayan destapado en la gestión Guacone, que ya no da abasto en su capacidad de sortear denuncias y señalamientos.
Un “festín de guardias”.
La denuncia señala que de la liquidación de sueldos, asignación y pago de guardias surgirían “importantes irregularidades”. Apuntan a que el Director del Hospital Pichioni, el Jefe del Servicio de Guardia General Gustavo Alarcón y la Jefa de Guardia de Pediatría Teresa Tomasiello serían responsables y beneficiarios de la asignación de guardias que obedecerían a “favores de índole político” ya que “se ha constatado que se han asignado y abonado más guardias de las que se realizan efectivamente” en el Hospital, “lo que provocaría un enriquecimiento indebido de algunos profesionales en perjuicio de la administración pública”.
La denuncia apunta sólo a esos dos servicios, que según los denunciados son los que “mantienen en pie” al Hospital en medio del paro generalizado de los profesionales de la salud por la falta de pago en tiempo y forma, que ahora se extendió por lapso indeterminado hasta que les paguen el aguinaldo adeudado, por lo que el conflicto se agudiza.
Los denunciantes consideran que esta práctica irregular “debe contar con la connivencia de personal jerárquico, por la modalidad utilizada para la liquidación de los sueldos y, en el peor de los casos, por falta de controles y/o supervisión de los informes”, por lo que suman como responsables al Jefe de Personal del Hospital Hugo Albouy, al Secretario de Economía Roberto Borgo y, por supuesto, al Intendente municipal Pablo Guacone.
Las guardias de los profesionales de la salud se cumplen con dos por día en Pediatría y cuatro en Guardia General, aunque luego en la práctica, producto de las propias vicisitudes del sistema, no es tan así. Las “circunstancias excepcionales” son la regla en el Hospital local.
Los médicos de Cicop denunciaron que “existe un mayor número de guardias que las que pudieron realizarse”, lo que explican de la siguiente manera: “Si sumamos la cantidad de guardias realizadas entre porcentajes de guardias y de reemplazo en el período julio agosto, ello arroja un resultado de 253,5 guardias en total y de 221.5 en el período siguiente”,
En ese sentido, agregan que, según la base tomada, “debieron realizarse un máximo de 124 guardias en cada uno de los períodos” y que alguna cuestión “excepcional” no puede justificar “la existencia de 129.5 y 97.5 guardias registradas en exceso”.
Pasados a dinero, la denuncia señala que “las guardias liquidadas en exceso ascenderían a una suma que rondaría entre los 150.000 y 200.000 pesos mensuales que serían desviados con fines distintos a los que se especifican ó que habrían favorecido o unos pocos en perjuicio de la administración pública”.
Entre los acusados por tener más guardias de las que hacen en su recibo están Alarcón y Tomasiello. Sobre el primero señalan que “no realiza las guardias que se registran” y que “no puede vérselo transitar los pasillos del nosocomio ni en fines de semana ni por las noches con la frecuencia que correspondería de acuerdo al cronograma”.
Sobre Tomasiello, indicaron que “le fueron liquidadas 14 guardias de mas, lo que arrojaría un resultado de aproximadamente $23.000”.
Por ello, desde Cicop pidieron a la Justicia que cumplimenten allanamientos en las oficinas del Jefe de Personal, del Secretario de Salud, del Director de Personal municipal, del dormitorio de Pediatría y la Oficina de Compras y/o Contaduría de la Municipalidad, a fin de recabar toda la información posible sobre el caso.
La defensa de Pichioni
El Director del Hospital recibió en su despacho a La Opinión. Lo hizo acompañado por el Jefe de Guardia Gustavo Alarcón y luego se sumó el titular del Centro de Salud de Río Tala, Guillermo Rosales, otro cuyo caso fue expuesto en la denuncia.
Pichioni justificó mayor cantidad de guardias que lo habitual en la cantidad de actividades extras que “genera este paro por tiempo indeterminado generalizado” y detalló. “El 50 por ciento de los días de paro generan el 70 por ciento de las actividades, que se recuestan sobre las guardias”.
Explicó que las guardias tienen “funciones que antes no tenían” y que la sobrecarga fue una “decisión política” ante lo que sucedía en la salud en la ciudad. En ese marco, Alarcón recordó que al principio del paro pidieron colaboración para no saturar los servicios de guardia y no tuvieron respuesta.
“Hay traslados múltiples, deudas impagas de gestiones anteriores, médicos a los que les llegaron a adeudar cincuenta guardias”, enumeró el Director. Lo último es ni más ni menos que la aceptación de irregularidades que se arrastran de manera histórica: hay médicos a los que se les pidió que trabajen y luego no se les pagó, y ahora está la deuda que hay que honrar. Otros “se cansaron y se fueron, con una demanda al municipio para poder cobrar”, señalaron.
Sobre la cantidad de guardias de reemplazo, Pichioni explicó: “Hay situaciones que ameritan que haya refuerzos. Hay 16 médicos en guardia general para paliar el conflicto con Femeba, que las clínicas no ofrezcan guardias, problemas de salud que ameritan otra contención, la violencia social, los eventos, la superpoblación por el turismo, hay muchas cosas para cubrir. Son 16 médicos distribuidos para todo el mes. No es viable esto, hemos demostrado nuestra disconformidad a trabajar así, pero es lo que hay”.
Para el Director lo que hay es “un choque de paradigmas sobre cómo se debe laburar desde el momento en que la persona que se transforma en paciente entra al hospital”.
“Esto (la denuncia) es producto de no callarnos nada, de no ser cómplices de seguir generando que el Hospital sea rehén de las instituciones que toman a la salud como mercancía, que es algo que veníamos discutiendo desde hace años en los pasillos, porque no estamos en veredas distintas ahora, siempre lo estuvimos”, aseguró Pichioni.
Consultado sobre el futuro político suyo y del intendente ante esta denuncia, señaló: “Más allá del Intendente, la primera que se tiene que quedar tranquila es la comunidad. Esta gestión hospitalaria no tiene nada que ver con las anteriores, que sólo buscaban tener un médico en la puerta para decir que no. Nosotros buscamos dar soluciones hasta por afuera de la medicina”.
Insistió con que hay “un choque de ideas” y acusó: “Son un grupo muy pequeño con intereses muy escondidos en sus zapatos y están buscando algo que está por fuera del hospital: se enmascaran detrás de la salud pública y mañana abren consultorios privados”.
Para Alarcón, “Esta es una medida desestabilizadora. Los médicos que ponen el hombro todos los días tampoco cobran, como los que no vienen a trabajar. Desestabilizar estas dos bases significa promover la desestabilización del hospital”.
Sobre el final de la entrevista, el Dr. Rosales reflexionó: “La ciudad vive un punto de intercrisis entre un paradigma viejo y uno nuevo” y pidió “un sincericidio” de todas las partes.
“Hoy la pelea es entre el que trabaja a destajo y el que venía quince minutos a ver cómo se podía escapar por la ventana para ir a hacer más números en su consultorio privado”, finalizó Pichioni.
En ese sentido, destacó: “Lo que debe tener en claro la comunidad es que no vamos a dejar caer la salud pública, van a tener que venir a sacarnos. La gente lo sabe, porque es la que está acá. Este es un desafío dificilísimo. Hay que defender la salud pública a rajatabla y necesitamos el apoyo de todos. No queremos quedar como que alguna vez hubo un grupo de gente, más de 30 profesionales y 40 no profesionales, que trabajaron para que la salud dé respuestas a la gente y no sea sólo una pastillita, moleste a quien moleste”.
