La jura de los concejales, entre la emoción y el malestar oficialista
Los nuevos ediles eligieron a Martín Pando como Presidente y a Baraybar como Vice. En los días previos, Casini intentó unir los diez votos peronistas para evitar una conducción del cuerpo que mantuvo a Guacone serio durante toda la ceremonia. Hubo lugar para la emoción y un importante marco de público.
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El miércoles por la mañana, los nueve concejales salientes llegaron al Salón Dorado del Palacio Municipal para despedirse y dejarles el lugar a los electos el pasado 23 de octubre. Con Norberto Atrip como Presidente provisorio de la asamblea, por ser el edil de mayor edad, la ceremonia comenzó con el protocolar recorrido de los presidentes de bloque hasta el despacho del intendente, para invitarlo a participar.
Una biblia de importantes dimensiones descansaba en una mesita con un mantel bordó. Descansaba de las idas y vueltas, ya que muchos concejales juraron sólo por la patria y las constituciones nacional y provincial, por lo que habían solicitado el retiro del libro sagrado.
De a uno, los concejales electos fueron prestando juramento ante un Atrip que dejó de lado el micrófono y que se daba vuelta para mirar al numeroso público presente cada vez que decía “si así no lo hicierais, que el pueblo de San Pedro os lo demande”.
Según el color político de cada edil, iniciaba la lectura diciéndoles “compañero” o “correligionario”. A los que no tienen militancia, les decía “ciudadano”. Al alguna vez peronista Juan Almada, barbierista de paladar negro, le dijo “correliginario”, por lo que hasta el propio concejal esbozó una sonrisa.
El momento más emotivo de la sesión preparatoria fue la jura del concejal electo por el Frente para la Victoria Nicolás Macchia. Mirándolo a los ojos, Norberto Atrip comenzó el discurso y rompió en llanto. La primera oración decía “Elvio Nicolás Macchia Bassani”, el nombre completo del joven edil.
Con el recuerdo fresco del recientemente fallecido Elvio Macchia, compañero de militancia y amigo de Atrip, aunque con diferencias sobre el devenir local de la política en los últimos años, el viejo dirigente peronista rompió en llanto y con la voz quebrada leyó el discurso de jura, que fue prácticamente incomprensible.
De la misma manera, frente a él, Nicolás Macchia comenzó a llorar. Las lágrimas corrían por su rostro más de lo que se vio públicamente durante el velatorio de su padre, como si ese recuerdo que los poblaba a ambos en ese momento le hubiese hecho cobrar dimensión de la ausencia. En el público, la gente vivaba a ambos y se escuchó un “Viva Elvio”.
Al finalizar la sesión, Guacone se retiró sin hacer declaraciones a la prensa, luego de haber permanecido serio y con cara de pocos amigos al lado de Martín Pando, ya designado Presidente del Concejo Deliberante.
La relación entre ambos no es buena y quedó en evidencia ese miércoles. Además, Casini no logró su primer cometido como aliado guaconista de aislar al bloque Frente de Todos para evitar que Pando sea el titular del cuerpo. La propuesta fue realizada al Frente para la Victoria y según explicó el propio Casini consistía en unir los votos oficialistas con los del PJ oficial y que un peronista presidiera el Concejo.
Antes de la ceremonia, los Consejeros Escolares eligieron al Director de la Escuela Agropecuaria Marcelo Paladini como Presidente, tras lo que juraron en el Salón Dorado, al tiempo que los presentes ultimaban detalles para la otra jura. Mientras eso sucedía, Casini decía resignado que Pando tenía los votos y que su intento de “unir al justicialismo” había fracasado porque Daniel Monfasani no estaba dispuesto a ceder y sí a jugar con la mayoría que hasta la noche del sábado se mostraba poco proclive a apoyar a Guacone.
