:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/reunion_seguridad_barrio_villa_igoillo_c_1280x768.jpg)
La última semana fue movida para los vecinos del barrio que el pasado 19 de marzo “salieron a la vereda” como manifestación del deseo de “recuperar la calle” y la tranquilidad. El caso más resonante fue el robo de una motocicleta a Fernando Ferreyra, un docente de Historia que el martes de la semana pasada al despertar advirtió que el rodado que había comprado recientemente había sido sustraído tras violentar unapuerta de la vivienda mientras dormía. Días después, en la misma calle y a pocas cuadras fue desvalijado un departamento, y el viernes los vecinos, que hace tiempo usan WhatsApp como forma de estar en contacto y protegerse, se convocaron en la Comisión de Fomento con Eduardo Roleri, responsable de Seguridad, y el comisario Juan Ramón Catalano, acompañados de Ramón Salazar y otros miembros del Gabinete y el Concejo. Un día después, Ferreyra pudo dar con “el reducidor de motos”, un hombre que asegura vive a cuadras de su casa, con quien tuvo un enfrentamiento esa tarde porque habían acordado que, tras el pago de una recompensa, podría recuperarla. Tres patrulleros acudieron para llevar a declarar a quien había sido víctima del robo por la discusión elevada de tono que presenció “todo el vecindario”, según Ferreyra. Ese mismo día, en un campo de Noseda y Ruta 1001, la moto fue encontrada. La habían “tuneado”: “Hubiera preferido que la quemasen”, dijo el dueño. “Ahora lo tengo que ver todos los días en mi barrio”, dijo el docente, que agradeció a los funcionarios policiales. “Es un momento durísimo porque fui amenazado de muerte”, dijo a La Opinión.
