La historia detrás del médico, secretario de Salud, padre e hijo, hoy contagiado de coronavirus y aislado de su familia
De familia de agricultores,s u papá y sus tíos lograron que él y sus primos pudieran estudiar en la ciudad de Buenos Aires. Vive junto a su mujer y sus dos hijos de siete y tres años, aislado ahora una habitación aparte y sin ver a su madre desde hace cuatro meses. Este viernes el gobierno dio a conocer que su hisopado había sido positivo y hoy le toca aislarse y estar "del lado del paciente". Guillermo Sancho, el Secretario de Salud, primera línea de lucha contra el coronavirus.
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Esta semana se conoció que el Secretario de Salud, Guillermo Sancho, había sido hisopado por presentar síntomas compatibles con el COVID-19. Desde entonces se encuentra aislado en su domicilio, en una habitación apartado de su familia: su mujer Laura y sus hijos Francisco y Juana.
El viernes en Conferencia de Prensa, anunciaron que el resultado del hisopado había sido positivo y así lo relató en Sin Galera: "El lunes me sentí muy mal. Me levanté bien como todos los días. Fui al consultorio amarillo y pasé por la secretaría y firmé los papeles. Vine a mi casa y empecé con los escalofríos. No me saqué ni la campera. Me acosté. Puse la calefacción al máximo y estuve temblando una hora. Soné cuando hice fiebre. Primero fue escalofríos, dolor de cabeza y después 38,5 de fiebre 39. Pensé que podía ser algo de estrés pero cuando tuve fiebre dije me tengo que hisopar".
Sus resultados demoraron debido a la sobrecarga que hay actualmente en el Instituto Maiztegui y sobre esto explicó: "Tardó bastante y desde el lunes no salgo de mi casa. Primero decir que hay gente con resultado pendiente desde el 2, hay gente que está esperando esos resultados. Hay internados, me llaman. Tenemos que poner la cara, transmitir lo que nos dicen. Las muestras no dependen de nosotros".
Sancho aseguró que siempre cumplió con los protocolos establecidos y que no sabe con exactitud cómo pudo contagiarse, pero que era "algo de esperarse" por el contacto que tiene con los diagnosticados.
"Desde el primer momento sabía que el escenario probable era que me podía contagiar, por eso trate de ser precavido y consiente. No tengo contacto estrecho más que con los que viven conmigo. Siempre usando los elementos de protección personal, en medicina no siempre 2+2 es 4. Lo que más preocupa es haber contagiado a alguna persona. No tengo idea cómo me contagie. Tuve contacto con muchas personas diagnosticadas. En todo momento usé las medidas de protección necesaria".
Con 42 años, quien supo ser un joven médico recibido en la Universidad Interamaricana, se convirtió en Secretario de Salud de San Pedro y esta es su historia de vida: "Mi papá vivió siempre en San Pedro, en la zona rural. Familia de agricultores. Mi mamá de Arrecifes. Primero desde chico trabajó en el campo, mi abuelo vino de España. Trabajo en lo Martínez Sobrado, ahorró y compró hectáreas y toda la familia se dedicó a la agricultura. Hicieron también ganadería. Mi papá me tuvo grade, a los 45 años", relató en diálogo con Lilí Berardi.
"Tenemos campo pasando Doyle. La primera generación de universitarios, una meta grande de mis padres. Él no quería que fuera agricultor. Él sabía el sacrificio que era eso. Estudié en el Socorro y en la UBA en Capital kinesiología y la última que fue medicina en la interamericana. Mi papá y mi tío compraron un departamento y me fui con mis primos a Buenos Aires", añadió.
Actualmente vive con su mujer Laura, sus hijos Francisco y Juana de siete y tres años, de quien permenece separado, aislado en su habitación, hasta que reciba el alta de COVID-19. Sancho aseguró que es realmente dificil porque sus hijos desean ingresar a la habitación, pero que, hoy lo que más lo preocupa son los posibles contagiados que pueda haber después de su resultado positivo.
Aseguró que esta situación logra controlarla su compañera de vida y sobre ella expresó: "Laura es incondicional. Me dijo que no agarrara la Dirección del Hospital y se lo regalé como cumpleaños el 15 de mayo". Momentos antes, quien día a día se encarga de informar resultados de hisopados, organizar operativos y bloqueos sanitarios, confirmó que para él "la familia es incondicional, acompaña y apuntala. Motiva. Eso es una condición que siempre ayuda".
El próximo jueves Guillermo Sancho cumplirá los 10 días de aislamiento (los 10 días después de la aparición de síntomas que estipula el protocolo) y luego podrá volver a trabajar "en la calle", junto a sus compañeros de salud, a quienes también considera un pilar fundamental en esta "guerra" contra un virus que ya contagió a más de 200 personas en nuestra ciudad. "Estoy muy bien, mi madre siempre tiene una actitud positiva y dice que no hay mal que por bien no venga, es una frase que se escucha mucho en mi casa", finalizó.
