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domingo, enero 17, 2021

La historia de Gustavo Marín, el primer caso positivo de coronavirus en la ciudad: “No me importaba mi vida, lo único que quería era no contagiar a nadie”

Gustavo Marín es médico desde los 23 años, padre de dos hijos y un apasionado de la emergentología. Este sábado en Sin Galera relató desde el inicio de su carrera como auxiliar de enfermería hasta lo que sucedió este viernes cuando finalmente recibió el alta y fue trasladado entre cantos y aplausos del Sanatorio Coopser a su domicilio. "los médicos convivimos con la vida y con la muerte todos los días, no sabemos cuandos nos toca, pero saber que podría haber contagiado a alguien era mi única preocupación"

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El médico de 57 años que fue el primer caso positivo de coronavirus en San Pedro recibió este viernes el alta médico de un sanatorio privado de la ciudad al que ingresó por precaución el 18 de mayo, menos de una semana después de confirmar que se contagió.

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Este sábado accedió a una extensa nota en Sin Galera y detalló cómo pasó los días de internación, qué sintió y lo que realmente singificó para él ser el primer caso de COVID-19 en la ciudad en la que vive junto a su familia. 

En cuanto a los comienzos de su carrera relató: 

"Soy oriundo de San Nicolás, viví en otros lugares, volví a los 11 hice el Colegio Nacional, el secundario y quinto año y curso de auxiliar de enfermería con 17 años, porque quería ver si me gustaba la carrera de medicina, eran tiempos muy difíciles había exámen de ingreso y entraban sólo 200, época de dictadura, año 1981, pero el curso de enfermería me sirvió para trabajar durante toda la carrera".

"A los 21 me casé, a los 23 fui papá por primera vez, eran otros tiempos yo estuve 23 años casado, tengo dos hijos maravillosos, y bueno las vueltas de la vida, esta profesión que te va quitando todo, a veces la salud y a veces la familia ni hablar. Pero bueno, yo me recibí a los 23 años, hice la carrera con dos laburos, fuí enfermero en todas las áreas de los sanatorios y por eso a partir del momento en que me recibí tenía la experiencia de haber trabajado con muchos pacientes y además ya el título".

Eligió especializarse en emergentología y considera que haber trabajado en ambulancias, fue lo mejor que le pudo haber pasado en la vida: 

"Yo hice medicina de emergencia por todos los años que tenía arriba de la ambulancia, y hace unos años, pasados los 40 y algo, dije bueno en algún momento me voy a tener que bajar de la ambulancia, llevaba 23 años en el CEM, es una experiencia única, fue mi primer trabajo, hice partos, hice todo lo que se te pueda ocurrir".

Y recordó: "En mis épocas de enfermero estuve en una empresa de emergencias médicas en Rosario y eso sí que era adrenalina pura, tuvimos un accidente, rompí el parabrisas con la cabeza, pero bueno era hermoso, uno era más joven y trabajar en la ambulancia era hermoso. El chico que manejaba se estaba por recibir de médico, fue el obstetra de mi primer hijo, el de 28. El nombre del chofer que estudiaba para ser médico era Cristian y fue nuestro médico, un excelente profesional". 

Entre risas recordó que hace al rededor de siete años atrás sufría de obesidad, fue a un accidente y cuando intentó rescatar a la persona del vehículo, quedó prácticamente atrapado. Más allá de que su carisma le permite recordarlo tan solo como un hecho anecdótico, fue decisivo en su vida: Luego de ese imprevisto, decidió realizarse una operación para bajar de peso y consiguió adelgazar más de 40 kilos, lo que le permitió poder seguir trabajando de lo que amaba y en buenas condiciones. 

También recordó épocas dificiles para él en cuanto a lo económico, su infancia y el esfuerzo de su padre por sacar adelante a la familia: 

Yo tenía tres guardias seguidas en Baradero en una época en la que yo llegué con un agujero en cada zapato, agarraba las historias clínicas que no servían más y armaba una parte para mis zapatos para no humedecerme, yo siempre lo digo, vengo de muy de abajo, vengo de viejos laburantes, mi viejo empleado de Somisa, estaba en mantenimiento de chapa en frio, papá porfiado no quiso hacer retiro voluntario, llegó a jubilarse, le dieron acciones y bueno con eso después cuando se jubiló, justito justito te cuento esto porque le cambió la vida, mi mamá estaba en el banco para renovar el plazo fijo y viene un primo de mi viejo que trabajaba en el banco, y le dijo no, sacá todo, y cuatro meses después fue el corralito y gracias a dios mi viejo usó esa plata para renovar toda la casa, para cuando volvimos de Buenos Aires. Hasta que bueno el 25 de julio del año pasado falleció y el 6 de julio mi vieja, el viejo no aguantó estar sin ella. 

Con la voz quebrantada por tantos recuerdos emotivos, añadió: 

"Todos tenemos nuestra historia. Yo te digo realmente jamás me gustó esto de estar en las cámaras, nunca, nunca, gracias a dios nunca tuve que dar notas por ser jefe, porque no me gusta, pero bueno esto es diferente, hoy soy la persona destacada por una enfermedad, pero yo se que esto pasa, son 10, 15 días y si dios quiere y me mejoro, voy a volver a trabajar, y se van a olvidar del Covid-19 positivo"

Según Marín, el momento en que se enteró de que era Covid positivo fue muy difícil, para él, para su familia y para los pacientes: 

"Estos días que estuve en la clínica estuve pensando, pensando, pensando y todos los pacientes con los que estuve en contacto, ninguno salió infectado, ni yo infecté a nadie porque era lo más terrible que me hubiera pasado, era mi única preocupación, los médicos convivimos con la vida y con la muerte no sabemos cuando nos toca pero saber que podría haber contagiado a mis viejos, pacientes o algunos de los mas débiles que tengo en internación, era lo más terrible. Hasta que la Doctora Dotti me dijo: 'dieron los 22 negativos y los de la familia también' y me volvió el alma al cuerpo"

"Uno vive una vida difícil sabemos que estamos propensos a cualquier infección, yo he tenido compañeros que se han contagiado de HIV, Hepatitis, y miles de enfermedades a las que estamos expuestos. Pero yo no soy culpable de haberme infectado porque el poco tiempo de descanso lo paso en casa con mi familia, ni bares, ni fiestas, ni café, ni nada de eso, no me gusta, no es la vida que hice nunca, ni la voy a hacer"

"Yo lo que sentí los primeros días fue nada, yo el día que empecé con los síntomas estaba en el 107 en la Emilia y tuve frio a la noche y como yo usaba una sabana sola dije capaz se enfrió la habitación, me levanté con una tosecita leve y 37.3 de temperatura, cuando toma la guardia el otro chico que estaba conmigo, me controló, me miró y me dijo Gustavo vamos al San Felipe, llamó a nuestra jefa, se activó el protocolo, se me hizo el hisopado, el laboratorio, todo". 

"Ya no me importaba mi vida no me importaba nada yo lo único que quería era que nadie se haya contagiado", expresó. 

A los cinco días de haberse confirmado de que estaba infectado, el hombre fue trasladado en una ambulancia al centro de salud donde se lo internó de manera preventiva por un cuadro febril para realizarle diferentes estudios, seguir de cerca su evolución y evitar complicaciones y así lo relata y añade como fueron los días previos en su domicilio:

"El fin de semana me empezó a subir la temperatura y me comuniqué con la Dra. Gaetano y me confirmó lo que se venía, porque si sube la temperatura y empezas a saturar entre el quinto y sexto día,a es un mal pronóstico, sumado a la placa que tenia".

"Yo desde un primer momento no quería que se acercara nadie por cuidados, gracias a Dios a mi mujer se le hizo el hisopado, dio negativo, que es otro milagro que uno no lo puede creer, entonces ya ahí estabamos más tranquilos. Yo ya estaba jugado".

"El lunes empece a sentir decaimiento, la temperatura fue de máximo 38.5, yo soy un tipo que siempre que tengo fiebre duermo mucho, yo dormía todo el dia, mi mujer me miraba por la ventana para ver si me movía cuando dormía, pero yo lo que sentí cuando me hicieron la tomografía el miércoles a la noche con toda la protección habida y por haber, cuando la máquina me decía respire hondo, casi no me entraba aire y sentía un dolor muy fuerte en el pecho, como una puñalada".

"En esto te puedo asegurar que hasta yo me sorprendo, porque me convertí en Gustavo marin no en el Dr. Marín, dejas a un lado tu titulo y te dejas en manos de los profesionales que se encargan de lo tuyo. Me trataron todos los médicos de formar espectacular, el grado de profesionalismo de la gente que trabaja en la clínica, desde enfermeras, mucamas, rayos, médicos, todos".

"A mi me ayudaba el saber, es decir, por un lado te mata tener idea lo que provoca esto porque lees desde el primer día que apareció, pero una cosa es saberlo y otra es vivirlo, estar de los dos lados es muy difícil. Pero a mi desde un primer momento me brindaron apoyo psicológico, pero bueno no acepté, dije que lo único que necesito es estar acá, fui madurando la enfermedad, ya la peor parte había pasado y era saber que mis pacientes no estaban infectados y eso generó un cambio importante en mi forma de pensar, después lo que me pasara a mi ya era anecdótico, no me creo un héroe, pero es muy difícil llevar sobre la conciencia el haber contagiado a alguien, y se que mucha gente desde la ignorancia a hablado cosas que no son, pero bueno, son cosas de la vida". 

Finalmente recalcó la importancia de ser fuerte ante la adversidad, pero admitió que cuando supo que debía ser internado, creyó que ya no volvería a su casa: 

"Día a día estamos aprendiendo, la gente se queja de la cuarentena pero tenemos 60 días de ventaja. Yo cuando me fui de casa con el bolso esperando que llegara la ambulancia, yo te juro que dije bueno no volves nunca más, por la edad sabía que iba a una neumonía bilateral y fue bravo, el otro día cuando empecé a mejorar la jefa de terapia me dijo 'Gustavo es muy difícil, me avisaron que venías, que tenía que preparar todo, iba a ser la encargada de entubarte imagínate' y me pongo en lugar de ellos y me saco el sombrero, porque tuve una atención de lujo. 

Marín agradeció a todo el personal de la Cliníca en la que permaneció internado, agradeció a sus pacientes por enviarle buenas energías y finalizó aclarando que su único deseo es poder volver a su lugar de trabajo y seguir apostando a lo que considera el pilar de su vida: La medicina. 

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