La historia de la vivienda desalojada que la Casa de Ancianos vendió tras la donación
La semana pasada, una comisión policial y el Juzgado de Paz desalojaron a un joven que habitaba una vivienda en General Pueyrredón al 800, luego de que los propietarios fueran a la Justicia tras el vencimiento del comodato que habían firmado ambas partes. La Opinión confirmó que ese inmueble perteneció a un hombre que lo donó a la Casa de Ancianos, entidad que con posterioridad lo vendió.
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Un desalojo en una vivienda ubicada en General Pueyrredón 820 generó polémica la semana pasada, luego de que el joven desalojado hiciera un reclamo público y los vecinos señalaran algunas dudas respecto de la propiedad del inmueble.
La Opinión logró reconstruir la historia de la casa, ubicada en un terreno que abarca más de media cuadra y en la que está emplazado un edificio deteriorado, y confirmar que quienes solicitaron la medida de desalojo tienen derechos sobre la vivienda, que la Justicia tuvo en cuenta para ordenar el procedimiento.
La medida judicial ordenó desalojar a Luis Roberto Seguezza, quien en septiembre de 2016 firmó un contrato de comodato con Federico Curto, hijo y apoderado de Ana Chiappero, propietaria del 52 por ciento del inmueble —el resto está en sucesión—, que vencería cuando el comodante lo requiriera.
En octubre del año pasado, Curto envió una carta documento para informarle a Seguezza que debía restituir el inmueble. Ante la falta de respuesta, el apoderado de la propietaria, con el patrocinio del abogado Juan Cruz Tonelli, inició el trámite judicial que terminó el jueves pasado con el desalojo.
En el barrio nombraban a la familia "Pérez" como los históricos habitantes de esa vivienda, lo que es parcialmente cierto, de acuerdo a lo que pudo reconstruir La Opinión. Ese matrimonio estaba compuesto por Ramón "Nene" Pérez y Feliciana Reinoso.
Según contó a este medio su nieta, Natalia Pérez, cuando ella nació, hace 28 años, ellos vivían en esa casa junto al propietario, Bartolomé Morante. "Él no tenía familia y a raiz de una accidente doméstico de mis abuelos, les ofreció irse a vivir ahí. Luego él fue a la Casa de Ancianos e hizo un testamento, algo así, en el que dejó asentado que cuando mis abuelos fallecieran eso pasaba al asilo".
Pérez murió en 2006 y su esposa en 2010. Alquilado el inmueble, la Casa de Ancianos tuvo que desalojar inquilinos y evitar los diversos intentos de usurpación hasta que decidió vender el inmueble, que ahora es propiedad de Chiappero, que pagó 450.000 pesos por la casa en 2017.
