La futura esposa de Mariano Casas: “No me caso por conveniencia”
Ludmila L. dialogó con La Opinión tras la publicación de este semanario sobre el matrimonio que contraerá en la cárcel con el joven acusado del asesinato de Tiara Lozano, de un año y cuatro meses. Decidió brindar declaraciones por escrito y en una nota explicó sus motivos. La Defensa aguarda por el pedido de excarcelación, para que espere el juicio en libertad.
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La edición de la semana pasada de La Opinión reveló en exclusiva la solicitud para contraer matrimonio que elevó el joven Mariano Casas, detenido en una Unidad Penitenciaria de Junín acusado del asesinato de la bebé Tiara Lozano, hija de quien entonces era su pareja, Moira Lozano.
Casas cumple prisión preventiva mientras espera el debate oral y público en el que se ventilarán los detalles que obran en el expediente que instruyó el Fiscal Marcelo Manso, titular de la UFI N° 5, quien elevó la causa a juicio y aguarda por la decisión del Tribunal de San Nicolás respecto a la fecha.
De acuerdo a la investigación, la situación de Casas es comprometida y la falta de testigos de parte no colabora con la presunción de inocencia que le asiste a toda persona sometida a un proceso judicial.
El día que lo detuvieron, luego de la muerte de Tiara, Casas tenía encima las alianzas para casarse con Ludmila, su expareja y madre de sus dos hijos, con quien contraerá matrimonio cuando el Sistema Penitenciario Bonaerense lo autorice.
Publicada la noticia, el Facebook de La Opinión ardió en comentarios indignados por parte de quienes consideraron que el casamiento anunciado era una situación fuera de lo común. La joven pareja de Casas fue blanco de ataques que pasaron por insultos de todo calibre hasta descalificaciones alimentadas por la errónea lectura del propio texto: no faltó quien la acusa de pretender casarse con el presunto asesino de su hija, cuando en realidad se trata de otra persona.
Ludmila estuvo en la redacción de este medio la semana pasada, en el marco de los embates que comenzó a sufrir producto de la ventilación pública de una situación que ella considera de índole íntima y que la expuso al escarnio a partir de la condena social que ya pesa sobre Mariano Casas, aún cuando el Tribunal no pronunció veredicto.
Ese día prefirió que sus palabras no revistieran carácter de declaración. Luego de que la publicación de este semanario fuera replicada y ganara la calle, decidió acercarse para entregar una nota escrita en la que da cuentas de los motivos por los que contraerá matrimonio con el acusado.
Palabras de mujer
“Me llamo Ludmila L. y soy la futura esposa de Mariano Casas. Me gustaría hacerles una pregunta a todos los sampedrinos: ¿cómo pueden ustedes asegurar que yo me caso por conveniencia?”, dice la nota que la joven escribió de puño y letra y entregó en manos de un periodista de La Opinión.
“¿Alguno de los que habla está dentro de mi persona? No. Entonces no hablen si no saben”, señaló la madre de dos de los hijos que tiene Casas, con quienes suele visitarlo en la Unidad Penal de Junín donde está alojado desde el año pasado y a donde debe llegar en remis por las dificultades que presenta el transporte público para llegar hasta esa ciudad.
“La gente acá habla sin saber. Total, opinar es gratis; y para eso tendría que ser gente que tuviese una conducta intachable, pero no: las personas que me critican por Facebook son personas que no tienen dignidad moral”, dijo en alusión a los insultos recibidos por la red social.
“Yo no soy ejemplo de nada”, señaló Ludmila y utilizó una reconocida parábola bíblica para dar cuentas de su descontento con el dedo acusador que la señala: “El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.
“¿Cuántos serán?”, se pregunta la joven en la carta y continúa: “Acá todos son jueces y condenan sin saber. Quisiera decirles que Mariano no está condenado, así que no sé de qué reducción de pena están hablando”.
Lo dijo en relación a la sospecha de que detrás de la decisión de casamiento del acusado podría estar la búsqueda de una eventual reducción de la pena que le impondría el Tribunal en caso de ser hallado culpable del delito por el que será juzgado.
“Lo que hago, lo hago porque lo siento; y a él lo amo. Es el padre de mis hijos y la persona que yo elijo para compartir mi vida, fuera o dentro del Penal”, sostuvo Ludmila.
El último párrafo de su nota, defiende: “Nuestra vida personal es sólo nuestra y nadie tiene derecho a opinar sobre ella”. El final es formal: “Sin nada más que decir, saludo muy atentamente”.
Un expediente sin defensa
En la causa prácticamente no hay elementos que permitan argumentar lo que Mariano Casas sostiene desde Junín: que él no mató a golpes a la pequeña Tiara. Por el contrario, pruebas y testimonios orientan la investigación hacia su culpabilidad.
Aquellos que alguna vez dijeron algo que podría alimentar otras versiones respecto a lo sucedido aquel 16 de mayo de 2014 y los días previos no hablan. Tampoco lo volvieron a hacer desde la familia paterna de la niña fallecida, quienes al principio habían señalado sus sospechas de que la pequeña era víctima de malos tratos desde antes.
La Defensa de Casas la ejerce el Defensor Oficial Alejandro Ares, quien buscaría la firma de un juicio abreviado que al acusado no convence porque implicaría reconocer su culpabilidad. Aun así, desde la Fiscalía quieren el juicio oral y público, en busca de una condena ejemplar.
En la Unidad Penitenciaria de Junín aseguran que Ares y Casas no hablaron frente a frente nunca, al menos en ese lugar de detención, el tercero para el joven acusado. La única vez que se vieron fue en San Nicolás.
La familia del joven habría pagado alrededor de 2000 pesos para tener acceso al expediente, del que no conocen más detalles que los que fue publicando este semanario desde la fecha del hecho.
La última novedad en la causa es el pedido de excarcelación, para que espere el momento del juicio en libertad. Es probable que el Juzgado de Garantías a cargo de María Eugenia Maiztegui deniegue esa solicitud, a la que le sobrevendría la de arresto domiciliario, para que Casas esté en un domicilio fijado para tal fin mientras se define la fecha en la que será llevado al banquillo.
La Justicia tiene tres patas
Al Tribunal en lo Criminal de San Nicolás le toca analizar la prueba y los testimonios, juzgar al acusado, pronunciar el veredicto y dictar sentencia. A la Fiscalía, investigar y acusar. A la Defensoría, asistir el derecho de legítima defensa de cualquier imputado por cualquier delito. El Estado debe garantizar que los familiares de quien está acusado sepan por qué tiene prisión preventiva, por qué elevan la causa a juicio y por qué, en este caso, todo lo que existe alimenta la posibilidad de que sea condenado.
Según acordada vigente, están autorizados a revisión de expedientes “las partes, sus abogados, apoderados, representantes legales y los peritos designados en el juicio”; las “personas autorizadas debidamente por los abogados y procuradores, y por los representantes de la Nación, de las provincias, de las municipalidades y de las reparticiones autárquicas”; “cualquier abogado, escribano o procurador, aunque no intervenga en el juicio, siempre que justifique su calidad de tal cuando no fuese conocida”, “los periodistas, con motivo del fallo definitivo de la causa”.
