La fiscalía archivó la causa por la muerte de Aldo Pereyra
La decisión del fiscal Vicente Botteri se basa en la falta de mérito para acusar a los adultos que estaban implicados por su supuesta responsabilidad en el hecho. De esta manera, los propietarios del bar Tierra Media y los patovicas que estaban esa noche, no serán procesados conjuntamente con el menor de 12 años que apuñaló a la víctima.
Los vericuetos de la justicia, a veces sólo dejan como resultado un amargo sabor y la sensación de que el camino no conduce más que a la impunidad.
Quizá éste no sea el caso, pero muchos se preguntarán cuál habría sido la reacción de la mamá del menor que fue apuñalado hace dos años en un pub, al conocer la noticia que trascendió esta semana.
Es que la muerte de Jacquelin Alsogaray, la madre de Aldo Daniel Pereyra el joven de 16 años fallecido el 1º de Febrero de 2004, parece haber sido el antecedente oportuno de la decisión tomada por el Dr. Vicente Botteri hace pocos días para archivar la causa iniciada en su fiscalía.
Nadie puede olvidar la lucha incansable de esta madre pidiendo justicia, y el esclarecimiento de este homicidio que podría tener más responsables además del menor de 12 años que fuera detenido entonces.
Sin embargo, la fiscalía de San Nicolás entendió que las pruebas –sobre todo los testimonios brindados por jóvenes que estaban esa noche en el local nocturno- no fueron suficientes para procesar también a los adultos que podrían haber tenido participación directa o indirecta en el caso.
Por este motivo, la pasada semana envió una notificación a los familiares del menor Pereyra, en el que se anunciaba que la causa pasará a archivo. El argumento, la falta de mérito de los acusados.
Sólo un menor
Tras la decisión de Botteri, el único expediente que sigue abierto es el iniciado por el Juzgado de Menores de San Nicolás contra el chico de 12 años que apuñaló a Daniel Pereyra la noche trágica en que falleció.
Obtener información sobre el desarrollo de esta causa es imposible porque en reiteradas oportunidades el juez a cargo de esta dependencia y sus secretarios manifestaron la imposibilidad de comentar detalles de casos concretos, dada la privacidad que se debe garantizar a los menores aún cuando son responsables de delitos tan graves.
Pero sin duda lo más grave, es que toda la comunidad sampedrina ha manifestado en miles de ocasiones que el niño que hirió de muerte a Aldo Daniel, circula tranquilamente por las calles porque aunque fue derivado a instituciones especiales para menores, éstas son de régimen abierto y pudo escapar sin mayores impedimentos.
Dos años
Aldo Daniel Pereyra fue apuñalado en el baño del boliche Tierra Media en la madrugada del 1º de Febrero de 2004. Varios testigos pudieron ver al menos parte de lo ocurrió, entre ellos amigos de la propia víctima. Todos acusaron al chico de 12 años como autor material del homicidio, pero también mencionaron a adultos que podrían tener diferentes responsabilidades.
Por ese motivo, en los días posteriores al hecho, la fiscalía del Dr. Botteri había tomado varias declaraciones a los testigos que eran más de 20 según se informaba entonces. Se creía entonces, que la probable comisión de un delito por parte de estos mayores involucrados, podría ser tipificado como abandono de persona, complicidad en el homicidio e incluso la posibilidad de que hubiera un autor intelectual del crimen. También la fiscalía tenía la responsabilidad de evaluar una posible responsabilidad del municipio en el caso, por acción u omisión, porque es importante recordar que se trataba de un local nocturno –que además no estaba debidamente habilitado- en el que había menores de edad, y según lo ocurrido, que portaban armas.
Nada de todo esto, tendrá ahora alguna definición. Al iniciarse la causa, había varios detalles a tener en cuenta. Uno de ellos, fue quién se comunicó finalmente con la policía que recibió el primer aviso desde el Hospital, y si se pidió o no una ambulancia porque el menor malherido habría permanecido un importante lapso de tiempo tirado en la vereda del local sin asistencia hasta que un particular y testigo clave del caso, lo llevó en su propio auto a la guardia. Pero los médicos ya no pudieron hacer nada para salvar su vida.
Los propietarios del local, Guillermo Houriet y Víctor Hugo Ríos habían declarado que no vieron nada. Pero algunos testimonios indicaban que al menos Ríos entró al baño esa madrugada y vio a Pereyra malherido, pero no tomó entonces ninguna decisión.
También estaría comprobado que la vereda fue baldeada esa madrugada para retirar las manchas de sangre. A todo esto, se sumaría la relación familiar de uno de los empleados de seguridad del local con el propio autor del crimen.
Por todo lo expuesto, resulta al menos llamativa la decisión de la justicia a dos años del hecho.
Más allá de los argumentos, y de los vericuetos legales que quizá impidan procesar a quienes podrían tener más responsabilidades en el hecho, profesionales que tuvieron relación con la causa comentaron que las mismas pruebas podrían ser derivadas a una causa de carácter civil, pero por supuesto el inicio de la misma dependerá de la decisión de la familia que seguramente recibió con gran amargura la notificación de la fiscalía.

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