La Fiesta de la Ensaimada volvió a colmar el Paseo
Una multitud pasó por el parque costero, sobre todo el domingo, para disfrutar de espectáculos, feria y otras actividades propuestas por la Agrupación Mallorca y la Municipalidad. Hubo buena venta de ensaimadas y algunas demoras para comprar comida producto de la gran cantidad de gente que participó del evento. Calcularon un 95 por ciento de ocupación.
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Aunque la lluvia del sábado generó preocupación, la mejora del clima permitió que San Pedro viva un fin de semana de gran movimiento turístico, con la 15°edición de la Fiesta Nacional de la Ensaimada Mallorquina como atractivo principal, que este año volvió al Paseo Público, luego de que en 2016 se desarrollara en calle Pellegrini, a la altura de la plaza Constitución.
Según estimaciones que remitió a los medios la Dirección de Turismo municipal, la ocupación hotelera fue del 95 por ciento. Además, se registró una importante presencia de turistas que llegaron para pasar el día, sobre todo el domingo pero también el lunes.
El movimiento constante pudo verse en la costa, en la zona céntrica y en la Reserva natural e histórica de Vuelta de Obligado.
El área que conduce Marcela Cuñer informó que hubo “más de 2400 consultas” en los puestos de atención, que además de los tres habituales tuvo gazebos instalados en los accesos desde las rutas 191 y 1001.
Salió el sol y hubo multitud
El sábado hubo que reprogramar actividades. No se sabía ese día qué sucedería durante el fin de semana. El domingo, con el acompañamiento del clima, la costanera explotó.
La decisión de establecer mano única en sentido Náutico –11 de Septiembre para el tránsito en la avenida costanera generó un embotellamiento que daba cuentas de la gran cantidad de gente que quería pasar por esa zona.
Sampedrinos y turistas se volcaron al Paseo Público para disfrutar de las propuestas. La escalera que oficia como continuidad simbólica de calle Mitre, cuya renovación fue recientemente inaugurada, vio pasar a miles de personas que bajaban camino al parque municipal.
La grilla de artistas tuvo momentos relevantes, como la actuación del grupo El Salón de Angelina, cuyos integrantes mostraron un atractivo despliegue de vestuario, baile y canciones.
El show más convocante fue el de Ariel Pucheta y la Otra Dimensión. El exvocalista de Ráfaga presentó un sólido grupo, con el tecladista sampedrino Mauricio Juárez, que lo acompañara en su anterior banda. Los clásicos que le dieron éxito y las canciones de su nueva propuesta pasaron por el escenario, mientras la multitud coreaba y bailaba, ya de noche.
La ensaimada, protagonista
En la carpa gastronómica, la estrella fue, claro, la ensaimada. “El domingo se llevaron muchas ensaimadas de crema pastelera. El lunes fue parejo, mitad y mitad (de crema y dulce de leche)”, contaron desde la zona de venta del pastel mallorquín protagonista del evento.
“Los turistas vinieron y algunos compraban para probarla, otros para llevarlas como obsequio, y algunos para acompañar el mate”, relataron. La venta de ensaimadas se produjo, al igual que el año pasado, en una sola boca de expendio.
Según informaron desde la organización, el domingo vendieron alrededor de 200 ensaimadas grandes, que costaba 190 pesos cada una, lo que suma unos 38.000 pesos; 600 individuales, de $ 70, en total $ 42.000; y 400 cajas con dos unidades chicas, por $ 130 cada una, es decir $ 52.000. Así, la venta de ensaimadas del domingo sumó una recaudación de 132.000 pesos.
Quienes participaron de la carpa gastronómica celebraron la experiencia, una vez más. El público se acercó a participar de las degustaciones y de las demostraciones de los maestros pasteleros que contaron algunos secretos del postre típico mallorquín.
“Los turistas prestaron mucha atención, hicieron muchas preguntas, se fueron muy contentos y hasta pidieron las recetas”, relataron.
Hubo “cola para todo”
La cantina de la Agrupación Mallorca trabajó muy bien. El domingo, a las 20.30 sólo quedaban bebidas. El lunes a la siete había unos pocos sandwichitos de carne. Las empanadas mallorquinas, el pan con sobrasada y la coca mallorquina no alcanzaron.
“Este año no hicimos paella, porque nos faltó gente. El grupo es grande, pero muchos son muy mayores, algunos por enfermedad no pudieron venir”, contaron quienes participaron activamente de la cantina.
Reconocieron que el domingo deberían haber dispuesto dos cajas, porque en cierto momento del día la cola fue demasiado extensa. Lo mismo sucedió en el puesto de la comisión pro escuela de San Roque, cuyos pocos integrantes tampoco dieron abasto para la demanda y se notó.
Almorzar el domingo era una verdadera aventura. Las mesas eran apenas 10. Alrededor de las 13.30 fue el pico de comensales y todo se volvió un caos. La fila para obtener un ticket era interminable. Cuando se lograba cruzar esa odisea, había que esperar alrededor de media hora porque no había papas fritas, ni choripanes, ni sándwiches de carne.
En uno de los gazebos había una larga fila para obtener las hamburguesas y bebidas. Allí hubo muchos que confundieron un envase de salsa picante con ketchup y se llevaron un fiasco. El gazebo siguiente, donde estaba la parrilla, también era un caos. El chori o el vacipan se hacían rogar. “La próxima almuerzo en casa y después bajo al Paseo”, se quejó una mujer cuyos hijos le tiraban del pantalón, impacientes.
“Fue una fiesta maravillosa, al lado de otras que hemos tenido, el clima nos ha jugado malas rachas y en otras actividades que hicimos la gente no respondió”, contó Luciana Gualdoni, una de las madres que participó activamente en la cantina dispuesta por la comisión Pro escuela de la comunidad religiosa de la parroquia San Roque, un grupo de padres que trabaja para la construcción de un edificio escolar que albergue a los alumnos del jardín de gestión privada Belén, que depende de la Iglesia.
“El sábado estuvo muy tranquilo, pero domingo y lunes fue arrasador”, señaló sobre la tarea. La recaudación fue buena y significó un paso adelante para el sueño de la escuela propia.
“Para la escuela falta muchísimo, la verdad es que somos bastante pocos y queremos invitar a todos los que quieran participar. Este fin de semana terminamos muy cansados, porque no alcanzaban las manos. Muchos de los que trabajamos no vamos a ver a nuestros hijos en la escuela, pero lo hacemos por la comunidad”, señaló Gualdoni, que además es profesora de música e integrante del grupo de canciones infantiles Yuyito pa’l mate.
El domingo vendieron alrededor de 200 ensaimadas grandes, 600 individuales, 400 cajas con dos unidades chicas. Una recaudaciónaproximada de 132.000 pesos
Satisfacción oficial
La Directora de Turismo Marcela Cuñer no ocultó su satisfacción por lo que sucedió el fin de semana en la ciudad, al que calificó de “súper positivo”. El Día del Niño, la Fiesta de la Ensaimada y el feriado largo le dieron un marco a San Pedro que la posicionó entre los destinos elegidos por quienes aprovecharon para hacerse una “escapada”.
Cuñer habló de “un marco que tal vez no somos conscientes de lo que genera”. Lo graficó con la sorpresa que le causó un grupo de bailarines de folclore de Santa Lucía que llegó para participar de una peña y antes pasaron por la Casona 1830. “Parecían turistas”, dijo.
Vuelta de Obligado fue, como siempre, un sitio de referencia para los visitantes. El Museo de Sitio, a cargo por un mes de la Dirección de Turismo por “vacaciones de la gente de Cultura”, según informó Cuñer, recibió alrededor de 400 personas.
“Sacamos las carpas afuera, pusimos banderas, abrimos las ventanas, que es algo que habitualmente no se hace, invitando al turista a que entre al museo, y por suerte resultó”, detalló la funcionaria.
No faltó la toldería
Además de las ensaimadas y los puestos gastronómicos dispuestos por la comisión Pro escuela San Roque, la Agrupación Mallorca, estaba la ya clásica “toldería” –Rentas había convocado a inscribirse hasta el jueves al mediodía–, con mates artesanales y no tanto, flores, bombachas de gaucho y billeteras, enanos de jardín –que eran también buhos, minions, Spiderman o Mario Bros.–, cadenitas y bijouterie; salamines, longanizas, mortadelas y queso de campo; aceite de oliva de Mendoza; almohadones y remeras “con tu nombre”; sahumerios, frutos secos, remeras, pantalones y camperas; postales, portarretratos de madera, y un largo etc.
