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El joven escritor, poeta y profesor sampedrino despidió a su padre —el cual falleció hace pocos días— a través de una emotiva carta en sus redes sociales. En ella expresó: “Sin palabras. Dolor y silencio. Vivió una vida terriblemente difícil desde que nació y fue entregado por sus padres a una abuela venida de la Guerra Civil Española. Murió luego de convivir con la descomposición, la enfermedad y la muerte. No puedo creer cuántas injusticias puede tener que atravesar una persona. El amor y el aprecio de sus conocidos, amigos y seres queridos fue su mayor tesoro. Era una caricia para él leer todo el apoyo que había recibido. No puedo dejar de agradecer enormemente a todas las personas que se solidarizaron, mandaron sus hermosos mensajes y ayudaron inmensamente a superar este dolor. Especialmente, al personal de nuestro Hospital Emilio Ruffa, a la calidez y ayuda de Roberto Borgo, al personal de PAMI, a la invaluable labor de Cecilia Vázquez. Hoy recuerdo todas las partidas de ajedrez que él le ganó a la muerte, las veces que ayudó sin pedir nada a cambio, todo lo que hizo por nosotros. Parece ya una imagen difusa y astillada en el corazón cuando el alma se te empaña de lágrimas. La ultima imagen fue hallarlo como un buzo del Nautilos -de esas novelas de viajes que mi mamá le leía cuando estaba en cama- sumergido, encapsulado y duro cual metal. Esa imagen fue el último impacto de un año que también se llevó a mi abuelo y mi tío. Vi a mi mamá sufrir inhumanamente y darlo todo con solidaria grandeza. Una persona excepcional en este mundo. En estos tiempos me sentí tan exigido, devastado y desolado en tantos aspectos de mi vida -desde el amor a la salud- que mi trabajo y mi estudio se convirtieron en un placer, lo mas deseable y hermoso que me pasaba en el día. Tuve palabras de fuerza durante todo este tiempo, pero al ver este final sé que ha sido el momento más duro y existencialmente agotador que hemos vivido. Mi papá fue una batalla que luchamos todos, con mi mamá, mi familia, el excelente personal de nuestro querido Hospital. Espero que pueda hallar la paz que la vida le negó. Él peleó siempre hasta en las peores crisis y no se fue habiéndose rendido. Nos dejó todo lo que está a nuestra vista en casa más lo que llevamos siempre a cada paso en nuestro interior. Uno se pregunta: ¿se puede olvidar a la persona que lo dio todo por vos? Imposible. Forma parte de nuestro propio ser. Él siempre temía quedarse solo, pero estoy seguro de que ahora que vive en nosotros nunca dejará de estar acompañado. Me alegra saber que fue una de esas raras personas que dejan huellas en quienes la conocen. Tenia esa extraña facultad de quedarse para siempre en uno. Vivir tras su partida deja un vacío inmenso. Solo tengo palabras de gratitud para expresar por todo lo que nos ofreció, lo que nos enseñó, lo que nos acompañó, lo que nos quiso, lo que luchó por vernos sonreír (la sonrisa, lo primero que miraba en alguien). Él me motivó a seguir mis sueños y metas para volverlos realidad. Incluso no recuerdo un solo día en que no estuviera presente. Mi papá, Miguel, Migue, el “Flecha”, nunca entregó su espíritu libre mientras tuvo conciencia. Si estas palabras te llegan en el lugar más precioso en que Dios te tenga, ojalá te encuentren corriendo -eso que la vida ya no te permitió a pesar de haber sido un campeón-. Ojala que veas un horizonte de luz, tanta como arrojaste sobre nosotros y, sobre todo, que descanses, que descanses mucho, mi querido papá. Extrañaré desde los matices de tu imborrable voz hasta leerte siempre mis poesías recién escritas. No compartimos mucho tiempo, pero esos momentos valen por cientos de vidas. Mi amor eterno para vos. Yo y mamá te llevaremos grabados en la piel del alma“.

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