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martes, agosto 3, 2021
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La delincuencia juvenil sigue en aumento

Semana a semana crece el número de menores que delinquen en la ciudad ante la quietud funcionarial, tanto provincial como local.

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Este mismo medio, hace cinco ediciones atrás tituló: “Cada vez son más los menores que delinquen”. Estaba relacionado con el notable aumento de la delincuencia juvenil en nuestra ciudad.
Con el paso de los días comenzaron a trascender varios hechos registrados a toda hora y en distintos sectores de la ciudad, pero en su mayor promedio vinculando a menores.
En el país existe un alto índice de chicos delincuentes que por el hecho de ser menores, no quedan presos y siguen delinquiendo sin ninguna clase de reparos ni protección. En muchos casos, estos “NN”, porque nunca trascienden sus nombres debido a la edad, no superan los 12 ó 13 años. Es imperiosa la necesidad de comenzar a aplicar nuevas normas ya que estos menores, abusan, matan y roban, y lamentablemente ejemplos de estos sobran. Desde el Ministerio de Seguridad aseguran que la competencia para el tratamiento de menores corresponde a la Justicia de Menores y las dependencias oficiales, pero opinan que hacen falta granjas y hogares adecuados para la reinserción de los chicos y la reeducación de sus padres.
La realidad de los menores que delinquen no es únicamente un problema para la policía y el sistema judicial, sino que tiene implicancias mucho más extensas y profundas. Vecinos y comerciantes de la ciudad los padecen a menudo, cuando en cualquier horario cometen sus ilícitos, muchas veces exitados por alguna sustancia que han consumido mezclada con alcohol.
El personal policial, ya los conoce por sus apodos e historias delictivas. La detención es un simple trámite burocrático, que en la mayor parte de los casos finaliza con el papeleo y una llamada al Juzgado donde la respuesta es inmediata: “Entréguelo a sus padres”.
Mientras tanto se debate tibiamente si se debe bajar la edad de inimputabilidad penal, la realidad indica que cada vez son más frecuentes los hechos delictivos protagonizados por menores que tienen un promedio de 12 a 15 años. La impresión general es que por tratarse de un chico que aún no cumplió los 16 años puede cometer delitos y que simplemente llaman a los padres y el juez de menores ordena su entrega, bajo la responsabilidad de los mismos.
La problemática en el crecimiento del delito va de la mano del consumo de drogas, pues es sabido que hay un promedio de edad que va desde los 12 a los 15 años en que delinquen “por encargue” de los mayores o porque recién se inician y necesitan una mínima cuota de dinero diario. Mientras tanto, quienes tienen entre 15 y 17 ya lo hacen para sostener su consumo.
En nuestra ciudad, con sólo comparar los partes de prensa que emite la comisaría diariamente, queda claramente indicado que la delincuencia juvenil va en aumento. Existe un preocupante promedio de entre 3 y 4 menores que pasan por los registros policiales durante la jornada.
A todo esto hay que agregarle que los menores se manejan como expertos, saben violentar un candado, una moto o la puerta de cualquier domicilio, además del uso de armas de fuego, situación que agrava cualquier conflicto que los involucre. El horario en el que se registró la mayor cantidad de ilícitos es el que va entre las 9 y las 18.
“Arriba las manos”
“Lo vieron como pasaba con la escopeta en la mano”, dijo el propietario de un comercio la semana pasada. Luego de que un menor de 17 años ingresara con una escopeta recortada y tras reducir a quienes se encontraban en el lugar huyera con el dinero. Minutos después la Policía lo interceptó en la zona de la costa y lo detuvo.
Unos días después, a las 15.30 horas, dos menores de 15 y 17 años armados con cuchillos ingresaron a un maxikiosco, amenazaron a la empleada y le llevaron dinero, celulares y tarjetas telefónicas. La rápida intervención policial hizo que fueran aprehendidos a las pocas cuadras con todos los elementos sustraídos en su poder.
También la semana pasada otro menor de 15 años sustrajo diferentes elementos del interior de un kiosco tras abrir sin violencia una ventana del comercio.
Horas después, una patrulla policial interceptó un ciclomotor en el que se movilizaban dos jóvenes de 15 y 16 años. Tras no poder justificar la posesión de dicho rodado se logró constatar que había sido sustraído minutos antes desde la zona céntrica.
Durante la misma semana, una mujer denunció la sustracción de diferentes elementos del interior de su casa ubicada en el radio urbano. Según la damnificada, al menos dos o tres menores, prácticamente, le desvalijaron la casa ya que tras ausentarse entre las 23 y 24 horas, pudo constatar que le había violentado la puerta trasera y robado varios elementos de valor como equipo de audio, secarropas, nebulizador, TV color, colchones, frazadas, ropas y otros elementos de menor valor.

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