La condena o la gloria para los que usan garrafas
Desde el lunes, Anses deposita el dinero de las garrafas sociales en las cuentas de todos sus beneficiaros al precio fijado por el gobierno. La garrafa social se vendía cada vez más cara y había que ir a buscarla a las distribuidoras. El negocio de quienes acopian sin necesitarlas no pudo ser controlado en el interior. Un complejo mecanismo en el que intervienen varias áreas del gobierno debe cruzar datos para detectar a los beneficiarios.
Desde que la Presidenta anunció en cadena nacional el nuevo plan “Hogar” para quienes son víctimas de abusos en la distribución de garrafas sociales, será el Anses el encargado de depositar el monto de dos garrafas mensuales a todos los beneficiarios que estén dentro de su base de datos y que cumplan con los requisitos estipulados en el decreto que se firmó con fecha 30 de marzo y se implementa desde el 1° de abril.
El programa anterior obligaba a los más vulnerables a peregrinar hasta las plantas distribuidoras que sólo tienen depósitos en la zona urbana. Una nota publicada por este medio, con protestas de los que tienen que pagar un sobreprecio para un insumo básico, obligó a las autoridades locales a llegar con el suministro de gas envasado a las localidades, “siempre y cuando tuviesen el envase vacío para acceder a uno lleno”, una vez al mes; pero con la renuncia de Verónica Mosteiro dejó de implementarse.
Ahora y por la falta de control sobre quienes tenían la obligación de venderlas al precio fijado por el gobierno, se busca universalizar el beneficio del subsidio para quienes por menores ingresos o por vivir en lugares donde no hay red de gas natural estaban condenados a “la avivada”.
Desde el lunes el plan está vigente en la provincia de Buenos Aires, pero como suele suceder y por la complejidad de su implementación se presta nuevamente a generar dudosos beneficiarios ya que como lo dice el organismo: “La cantidad de garrafas varía en función de la cantidad de miembros del hogar, la ubicación geográfica de residencia de las familias y la época del año, estableciendo una cantidad adicional para los meses de invierno”. Tal la intención, tal la complejidad para certificar los requisitos aunque para ello se hayan usado los informes proporcionados por las empresas distribuidoras sobre el tendido de redes. En el caso de San Pedro, Litoral Gas.
La clave está en que muchos de los que recibirán el depósito de 154 pesos no llegarán con el dinero para comprar los dos envases porque su precio supera ampliamente el subsidio otorgado. En San Pedro se venden desde 90 a 120 pesos y el precio oficial establecido es de 54 pesos. Con los 154 del Anses alcanzará para una sola pero la plata la recibe y la utiliza la gente.
En la reglamentación y para el control se puede recurrir a la Oficina de Defensa del Consumidor que funciona en el Concejo Deliberante para ayudar a quienes no estén entre los beneficiarios a inscribirse. También tendrá potestades para recibir denuncias sobre irregularidades y solicitar sanciones.
Cuestiones de “organización”
Se debe tener presente que el tema del domicilio, en el interior bonaerense no siempre es sinónimo de necesidad. Basta para ello una mínima recorrida por los barrios donde, por ejemplo, se han hecho complejos habitacionales con la red de gas natural y en la vereda opuesta hay decenas de hogares que no están conectados y deben recurrir al gas envasado.
Para la adjudicación hasta el momento se toman en cuenta los beneficiarios del Anses donde desde el lunes se reciben centenares de consultas. Sin embargo no hay modo de establecer de qué modo se logrará construir el padrón adecuado para quienes dependen de otras variables para ser merecedores del subsidio estatal para el gas envasado.
El dato más claro para que los sampedrinos puden recibir el dinero es el monto máximo de ingresos exigido tomando la suma de dos haberes mínimos por familia; poco más de 9.000 pesos.
El precio de la garrafa para 2015 en las distribuidoras está fijado en 53,70 pesos y en los comercios a 97 pesos.
Las preguntas
De la lectura de los anexos del decreto N° 470 del 30 de marzo de 2015 se desprenden varias cuestiones. La primera es la velocidad de implementación entre el anuncio de la presidenta y la llegada de los fondos; menos de dos semanas. La segunda y un poco más complicada es la que apunta al depósito de los fondos procedentes en un fideicomiso creado con fondos públicos y la administración que está a cargo de más de tres organismos estatales que deberán contar con una estructura específica que entre otras cuestiones necesita información fidedigna sobre el abastecimiento de gas natural en todo el país. En el mismo texto el principio se da de bruces con el final: velocidad para la llegada del dinero contra burocracia para reunir los datos no solo del Anses sino de otras situaciones. Si se cumple con la normativa debería llegar el detalle de aquello que ni el censo 2010 pudo hacer: registrar las verdaderas condiciones en las que se vive tanto en asentamientos precarios como en barrios marginales. Del mismo modo alguien que vida en una casa quina o country y no declare sus ingresos podría encontrarse en su cuenta bancaria con el dinero.
Lo bueno:
el dinero va directo a quien necesita la garrafa y puede usarlo en el comercio más próximo a su domicilio
Lo malo:
El precio de la garrafa sigue siendo superior al fijado por el gobierno y no contempla realidades propias del interior bonaerense
Quiénes recibirán el dinero
Titulares de hogares de bajos recursos o de viviendas de uso social o comunitario, consumidores de gas envasado, que residan o se encuentren ubicados en zonas no abastecidas por el servicio de gas por redes o no se encuentren conectados/as a la red de distribución de gas de su localidad.

:format(webp):quality(75)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)