La “casa usurpada” en manos de la justicia
Tras varios meses de incertidumbre, el barrio ubicado a pocas cuadras del centro recuperó la tranquilidad. La casa de Alvear al 400 fue recuperada después de una usurpación conflictiva. A pesar de que nadie la ocupa, todavía falta la orden de desalojo para que su propietario pueda tomar posesión.
Los vecinos de calle Alvear entre el 300 y 500 respiraron aliviados al conocer que finalmente llegó una esperada intervención de la justicia ante una usurpación compleja que había escandalizado a todo el barrio.
Es que dos semanas atrás, y luego de varios meses de reclamos, llegó la esperada orden de allanamiento desde la fiscalía para que las autoridades puedan ingresar a la casa de Alvear 420 y tomar posesión nuevamente del inmueble que había sido usurpado por delincuentes. Así fue como personal de policía junto a la abogada del propietario y la inmobiliaria que tenía a cargo la administración de la casa, estuvieron en el lugar. Como fue de dominio público, un joven con varios antecedentes, Javier Duarte, más conocido como “Javito”, había llegado a ese lugar como “invitado” de un inquilino anterior del lugar y con el correr de los días se fue adueñando hasta apropiarse totalmente de la casa, prácticamente echando al morador que padecía algunos inconvenientes de salud.
Pero hace unas semanas atrás, Duarte fue detenido por la policía por golpear y robar a una persona, y a partir de allí la casa quedó nuevamente desocupada porque su pareja e hijos, que también se habían mudado con él se retiró por sus propios medios sin que se conozca su destino.
Aprovechando esta situación, y con el aval de la justicia, los verdaderos responsables de la vivienda pudieron entrar. En su interior se encontraron sólo con algunos muebles que pertenecerían a Azula, el hombre que era inquilino hasta la llegada de Duarte.
La fiscalía es quien ahora está a cargo porque todavía no se ha obtenido una orden de desalojo para que el propietario rehaga su posesión, pero de todos modos se tomaron las medidas necesarias como cambiar la cerradura para evitar que otros oportunistas intenten seguir el ejemplo y usurpar nuevamente esa vivienda. Para los vecinos, la buena noticia les devolvió la tranquilidad que habían perdido porque en el transcurso de varios meses la presencia de Duarte y otras personas que transitaron por esa vivienda les trajo más de un dolor de cabeza.
En realidad, la movilización que varios habitantes de esas cuadras generaron fue el impulso para llegar a esta solución y hasta impidieron que otra casa en condiciones similares que la de la calle Alvear y ubicada en la misma manzana, fuera también usurpada.

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