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Publicado el: Jueves, Noviembre 7, 2019 - 13:25
Por Mariano Brañas | Arquitecto

La arquitectura ¿importa?

A medida que pasa el tiempo, ciudades como San Pedro van creciendo en población y tamaño, algunas de un modo ordenado y otras no tanto. Con esta situación surge la necesidad de expandirse, ocupando un espacio físico que, por lo menos, oficie de estar al cubierto de las condiciones climáticas. Esta es una realidad en donde existen muy pocos controles y que además es difícil de controlar, son muchos los factores que inciden en el tema y la Vivienda y el Urbanismo son dos de ellos.

Se entiende a la arquitectura como el arte de proyectar, diseñar y construir espacios arquitectónicos o urbanísticos para el hábitat humano, cuidando la estética, el buen uso y sus funciones.

Supongamos que, en un acuerdo gobierno/estado, el primero, a través de una gestión expeditiva, espera que el segundo cumpla presentando toda la documentación necesaria para construir, ampliar y/o modificar una edificación siguiendo una completa, práctica y funcional normativa de la construcción impuesta por la ley. Esto… déjenselo a los nórdicos. Acá estamos en otro asunto. Al común de la gente no es que no le interese la arquitectura, sino que lo que quiere es lograr ingresos que le permitan tener una larga y digna vida para poder finalmente morirse en paz. Sin embargo… sí disfruta viendo o viviendo casas o edificios interesantes y atractivos, paseando por calles y veredas en buen estado, por plazas con sus plantas y árboles con la vida que hay en ella.

Pero nada de esto quita que la arquitectura sea uno de las principales cuestiones en la agenda de las ciudades. Para los que estamos en tema, existe hoy todo un movimiento efervescente vinculado a la vivienda social, la arquitectura sustentable y nuevas tecnologías y materiales, que están en la búsqueda de respuestas a problemas que trascienden lo arquitectónico, dado que sus trasfondos provienen de terrenos que involucran lo social, lo político, lo económico, lo ambiental, entre otros.

La arquitectura nos puede hacer sentir, pensar y, si bien no lo es todo en la vida de una persona o una sociedad, sin lugar a dudas le da un sentido a ella. Ofrece refugio, lo cual es una función, pero también la satisfacción estética y los espacios para vincularse con la sociedad. Piensen en la arquitectura del mismo modo que en otras ramas del arte; genera algo en las personas, con la diferencia de que esta debe dar una respuesta de carácter técnico/funcional. Es un objeto físico, pero también se la puede considerar como una creadora de lugares. Es objeto y espacio al mismo tiempo. No es que se tenga que andar por la vida construyendo edificios emblemáticos, pero no se debería estar apilando ladrillos y generando cajas que, en su conjunto, formen nada más y nada menos que grandes tramos de paredes, que cuanto mucho cambian de color en la extensión de una manzana.

Existe un modo, a mi parecer, de hacer que el común de la gente empiece a darle importancia a la arquitectura… desde lo urbano y desde quienes cumplen alguna función en este terreno. Es decir, cuidar nuestros edificios históricos y nuestros espacios públicos, aplicar estas nuevas tecnologías (que lejos están de ser costosas), emplear políticas de estado que no compliquen el proceso de construcción de una vivienda al ciudadano y finalmente, para los que nos dedicamos a esto, aportar nuestro grano de arena con conciencia y amor a nuestro trabajo.

EDICION IMPRESA #1441
Jueves 14 Noviembre 2019

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