La semana pasada un grupo de personas, se presentó en algunas obras que se están construyendo para hablar con sus trabajadores. La propuesta no era de las mejores y aunque nadie pudo identificar exactamente a que sector o con qué objetivos se presentaron estas personas (presuntamente de Capital) pidieron algo específico. “¿Ustedes necesitan laburar?” dijo un trabajador que prefirió quedar en el anonimato. La respuesta rápida fue: claro, ¿dónde?. En el medio había un trato que no era muy claro. Consistía en que los obreros de la construcción se organizaran formando un grupo grande y una vez que fueran muchos, organizaran algo así como un piquete. El objetivo principal era uno, pero podía salpicar a varios como consecuencia de este accionar. Según comentaron, el lugar indicado para la movilización era un hotel que se está construyendo sobre la barranca de la ciudad. La finalidad que decían perseguir estas personas era la de pedir por las fuentes laborales, ya que allí emplean a varios extranjeros o personas de fuera de la ciudad, aunque hay un convenio que marca que se debe priorizar la mano de obra local. “Una vez que sacamos a esos los hacemos entrar” dijeron garantizando el trabajo a cambio del favor.
Sin embargo, a buenas y primeras, los empleados desistieron de la idea, ya que creyeron que detrás había una maniobra que bien beneficiaba o perjudicaba a un sector sindical o político.
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