Javier Silva será el nuevo Secretario de Gobierno
Guacone le ofreció el cargo al abogado que se desempeña en el área de escrituraciones y éste aceptó. El Intendente anticipó a La Opinión que su asunción será “a corto plazo”. Silva ya mantuvo reuniones con diversas áreas y con funcionarios provinciales. En el gabinete hay tensiones propias de la construcción de nuevas relaciones, tras la llegada de Casini y Matías Monfasani.
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El Intendente Pablo Guacone resolvió una de las problemáticas más importantes de su gabinete desde que asumió el nuevo mandato en diciembre. Ya eligió al Secretario de Gobierno: se trata de Javier Silva, el abogado que se desempeña en el área de escrituraciones de Obras Públicas.
“Se lo ofrecí y aceptó. Va a ser el nuevo Secretario de Gobierno en unos días más, si Dios quiere”, dijo el intendente a La Opinión y bromeó: “Y si yo quiero, claro”. En ese sentido, confirmó que la decisión está tomada y señaló que “hay que organizar agenda para que asuma”, aunque “va a ser a corto plazo”.
Javier Silva viene realizando una exitosa tarea al frente del área de Escrituraciones, con la puesta en marcha del proceso para que muchos barrios creados con planes nacionales y provinciales puedan al fin tener la documentación, tras décadas de idas y vueltas.
Silva ya mantuvo reuniones con áreas sensibles como Inspección, con el Juez de Faltas, y recorrió otros sectores donde su influencia deberá hacerse notar. Seguridad, colaborar con la tarea de Casini en producción y aceitar Protección Ciudadana son parte de las instrucciones que le impartió el Jefe Comunal. El abogado mantiene buena relación con el kirchnerismo, especialmente con Matías Monfasani, Martín Baraybar, Cecilia Vázquez y Nicolás Macchia. Con los tres concejales trabajó codo a codo en ordenanzas que permitieron escriturar barrios como el Parque San Martín.
Con quien no tiene la mejor relación es con el actual Secretario de Gobierno, Pedro Restelli, aunque sus diferencias nunca fueron insalvables. Quienes están cerca de ambos señalaron que tienen “ritmos distintos de trabajo”, lo que pudo generar algunos roces.
El desquicio palaciego
El acuerdo que Guacone selló con el Frente para la Victoria y Unión Peronista, le valió obtener la mayoría en el Concejo Deliberante, el aislamiento de la oposición y la suma de “compañeros peronistas” al gabinete.
Pasaron quince días desde la formal asunción de Carlos Casini y Matías Monfasani. De la misma manera, Paparini, Ferrández y Zagabria también ya forman parte. El Secretario de Producción tiene oficinas arriba de la Liga Deportiva Sampedrina, ya tuvo apariciones públicas y fijó algunas prioridades. El de Coordinación General todavía no tiene los muebles necesarios para la suya pero ya está activo en su área.
Dentro del gabinete hay tres posturas claramente diferenciadas respecto del desembarco monfasanista. Con algunas variantes entrecruzadas, están los que se sintieron desplazados y que de alguna manera intentaron resistir el acuerdo con el PJ. Derrotados, se ven relegados en la toma de decisiones diarias y algunos que supieron ser consulta permanente de Guacone hace tiempo que no hablan con él.
También están los que temen y pisan con pie de plomo. Son los que analizan que el descalabro que provoca la actitud activa de Monfasani y los suyos ya copó la agenda política, puso el eje en el Presidente del Concejo Deliberante y desplazó al propio Guacone de la escena.
Están, por supuesto, los que ven con muy buenos ojos el acuerdo y entienden que la llegada de más peronistas al gabinete le da una impronta de pragmatismo que permite avanzar sin miramientos en cuestiones relevantes que hay que resolver sí o sí. Estos afirman que de afuera pueden hacerse muchos análisis, pero que “no hay que equivocarse: nada se decide si no pasa por Guacone; él conduce”.
No tan “compañeros”
Todos se miran con todos. Los empleados que vienen del barbierismo mantienen silencio y esperan mantener también el lugar de trabajo. El viejo temor de “que te manden al cementerio” sigue en pie, y lo tienen también los que militaron activamente con Guacone en las últimas elecciones, a quienes les tocó en la calle enfrentarse con quienes ahora son sus “compañeros”.
“La gente de Daniel mide todo las 24 horas del día en términos políticos, son animales políticos permanentes”. La frase la repiten, más o menos parecida, hombres muy cercanos a Guacone que analizan las cosas de manera diferente. Uno dice que esto sólo genera “un poco de ruido” a aquellos que suelen “ir más lento”. El otro sostiene que lo que provoca ello son “roces permanentes” porque “te miden todo el tiempo y son cazadores de brujas”.
Lo cierto es que dentro del gabinete hay algo de malestar, especialmente por aquello que llaman “copar la agenda política”, una actitud que ven con recelo, especialmente en el Presidente del Concejo Deliberante, que tomó protagonismo: fue el nexo para el crédito del Banco Provincia y mantuvo reuniones en el Ministerio de Seguridad.
Es normal. Las circunstancias no son fáciles. Es una tormenta pasajera. Los melones se acomodan mientras el carro va andando. Todas frases que buscan atemperar el caldo del desquicio palaciego que envuelve a la gestión gubernamental, donde la rosca está a la orden del día mientras afuera, más allá del microclima, la población asiste azorada, pregunta por la tarjeta del Saf, las calles anegadas cuando llueve, cuándo habrá un plan de viviendas, cuándo alguien pensará un poco más en ellos.
