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Edición 1450
Publicado el: Jueves, Enero 23, 2020 - 16:47

Investigan suministro excesivo de medicación a una abuela

La denuncia fue radicada por una auxiliar de cuidados domiciliarios de una mujer de 76 años que padece varias enfermedades, cuando advirtió que era víctima del suministro de sobredosis de medicamentos y tramitación irregular de controles que debía auditar el PAMI. En el relato en sede policial, la denunciante consignó que la abuela tenía ahorros en moneda extranjera que fueron percibidos por una apoderada.

Desde el sábado, el Fiscal Marcelo Manso tiene en sus manos la investigación de un caso en el que se denuncian serias irregularidades en la administración de medicamentos a una abuela que necesita de cuidados domiciliarios por las enfermedades que padece y que en los últimos meses era mantenida con medicación permanente que debían administrarle quienes tienen su caso asignado en PAMI.

Como en la mayoría de los casos, la actividad de la empresa que presta ese servicio a los jubilados carece de seguimiento y por ello es habitual encontrar en sus registros firmas consecutivas de controles que no se han efectuado por parte de terceras personas que dicen haber entrado en contacto con los abuelos.

Si bien no fue ese el motivo de la denuncia, entre la documentación que la denunciante exhibió en La Opinión obraba una carpeta completa con esas indicaciones que, en general, no se constatan porque los pagos se efectúan de manera directa al proveedor y la diferencia la abonan los pacientes a sus “cuidadores”.

“Maia”, una conocida mujer de 76 años que ha colaborado durante años con el Hospital, incluso disfrazándose de Papá Noel para las fiestas, es paciente oncológica y viuda de un profesional con el que compartió su residencia en Israel y del que aún hoy percibe una pensión en moneda extranjera. Sus relatos, viajes y cultura sorprendían siempre a quienes la trataban y escuchaban con atención sus recuerdos sobre los peligros con los que vivían en su país de origen y “la tranquilidad” con la que se encontraron al llegar a Argentina y en especial a San Pedro.

Tras constantes desavenencias y comentarios que la paciente formuló a sus cuidadoras, la semana pasada se vivió una situación especial cuando “la cónsul de Israel llamó por teléfono preguntando por ella” a su apoderada y no pudo ponerse al teléfono porque estaba en un sopor especial producto de la medicación que diariamente le administraban, según indicó la denunciante a La Opinión en la mañana del lunes.

La misma mujer relató que a pedido de esa misma persona, a la que creía responsable del destino de la anciana, al día siguiente recibió la orden de “prepararla, bañarla y vestirla para las 10 de la mañana”, cuando la funcionaria del consulado volviera a comunicarse.

Así fue. Mantuvieron una charla en hebreo y, por cierto, ninguna de las presentes supo que se dijeron entre ambas, siempre según lo reportado por quien le presta estos cuidados domiciliarios en uno de los turnos activos diarios, quien presume que se trataba de la constatación del estado de salud y la percepción del dinero mensual que se le depositaba en una cuenta que ahora habrá que establecer si estaba radicada en Uruguay, tal como surge de los indicios conocidos hasta el momento.

Pasaron casi 48 horas hasta que la situación desbordó cuando las colaboradoras de la anciana decidieron disminuir las dosis para escuchar, no sin preocupación, sus pedidos de auxilio y obrar en consecuencia. Fue así que el sábado la paciente fue derivada a la Clínica San Pedro, donde su médico de cabecera decidió internarla y solicitar análisis específicos para garantizar el delicado estado de salud que presentaba “Maia”.

Desde ese día y ya con la certeza de que la denuncia se había formulado, los profesionales decidieron mantenerla durante todo el domingo en terapia intensiva y darle el alta el lunes por la tarde para retornar a su domicilio con expresa disposición de otorgar la guarda y los cuidados a su apoderada original, una mujer que al momento de lo sucedido estaba en Córdoba y regresó a la ciudad para ponerse al frente de la situación.

La exposición que la cuidadora, que se desempeña en ese tipo de actividades desde hace alrededor de diez años, compartió con este medio, dice que aunque le explicaron “cuál era la medicación que tenía que tomar la señora Maia” ella notó que “además de la medicación correspondiente se le estaban dando entre 10 y 12 pastillas de Lorazepam diariamente”, lo que hizo que “se alertara de que algo extraño sucedía, haciendo que esta tome la decisión de no darle estas pastillas adicionales, derivando esto en una notable mejora en la señora Maia”.

Al otro día de ello, “ya estando en mejores condiciones, Maia le refirió que la ayudara”, que no dejara entrar a una de sus apoderadas y que “averiguara qué había sucedido con su plata”.

Así comienza la trama de una historia cuyo desenlace dependerá de la verdadera voluntad que pueda ponerle la investigación para determinar si el consulado efectivamente ha derivado los fondos que según trascendió habrían retirado de Uruguay valiéndose de un poder que fue cancelado también el lunes en presencia de la escribana Teresa Gasparín.

La denuncia continúa con la referencia al momento en que Maia le comentó sobre la existencia del dinero: “La dicente le preguntó a qué dinero se refería, a lo que le comentó que dentro del domicilio poseía grandes sumas de dinero en distintos tipos de monedas, como por ejemplo dólares, euros, etc. Seguido a esto dicente buscó el dinero no encontrándolo, informándole de inmediato de lo sucedido, a lo que comenzó a decir que necesitaba ayuda”.

“Llamá a la policía, que me ayuda”, puede leerse en la primera hoja en la que quedaron asentados los dichos de la denunciante, que contó con la ayuda de la otra cuidadora para comenzar a bajar las dosis que se le suministraban a la anciana y a ponerse en contacto con su antigua apoderada para recibir instrucciones.

Cuando contó que había charlado vía WhatsApp, indicó que la respuesta que recibió fue: “No hagas nada, no le avises a la policía, yo estoy en Córdoba, entre el lunes y martes vuelvo a San Pedro” y por ello entregó como documentación capturas de pantalla que ya fueron incorporadas a la investigación.

La denunciante amplió lo ocurrido en las horas en las que la paciente quedó al cuidado de su compañera. “Se durmió, tomó la medicación a las 22.00, le tomé la presión; 11/9 y ahí está”, consignó. Luego se retiró y se dirigió hacia donde estaba la paciente y observó “que estaba mal, que no quería ni desayunar, para darle la medicación recetada a las 08.00, para luego a las 09.30 desayunar” y agregó que alrededor de las 10.00 se presentó una enfermera, empleada del centro de internación domiciliaria, quien le refirió que si mezclaba la medicación recetada con el Lorazepam “a la abuela podía agarrarle un paro”.

A las 12.00, la cuidadora llamó a la policía, que se hizo presente de inmediato en el lugar, para luego solicitar una ambulancia del Hospital. El Médico tomó la determinación de trasladar al nosocomio a Maia, quien luego, por su obra social, fue trasladada a Clínica San Pedro.

Una vez que la paciente fue dada de alta y revocado el poder a  una de las apoderadas, la denunciante se sintió más tranquila aunque no respecto de amenazas que recibió de la firmante de los partes diarios de control a la empresa contratada por PAMI.

Las dudas sobrevuelan a todos los actores. El fiscal Marcelo Manso respondió ante la consulta de La Opinión que “los poderes están legalmente otorgados por voluntad de la abuela” y que luego analizaría el tema de los medicamentos por los que había consultado a los médicos para tratar de establecer “si existió una incremento en la dosis con una intención o una mala intención por parte de la persona que se lo suministró a la señora, o si existió una confusión en la señora en la cantidad o dosis de pastillas que tenía que tomar”, como en tantos casos de “sobredosis accidental”.

“Estamos pidiendo las historias clínicas y tratando de constatar que fehacientemente estuviera con una intoxicación de medicamentos y que cuando tenga la historia clínica lo voy a poder acreditar”, dijo el titular de la UFI 5, quien advirtió que aún no había decidido la calificación del presunto delito.

El lunes por la noche, “Maia” estaba al cuidado de su antigua apoderada y con la asistencia de las acompañantes terapéuticas asignadas.

EDICION IMPRESA #1461
Lunes 13 Abril 2020

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