Intentaron asaltar la Farmacia Casal
Fue el sábado al mediodía. La hija de la propietaria atendía el mostrador cuando entró un joven encapuchado con un cuchillo. Como la joven se asustó y corrió al interior de la casa, el ladrón se marchó sin llevarse dinero. Durante el verano, la farmacia tuvo tres intentos de asalto a mano armada frustrados. “Desgraciadamente nos acostumbramos a vivir así”, dijo la farmacéutica Silvia Casal.
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El sábado al mediodía, un nuevo asalto a mano armada ocurrió en San Pedro y aunque el caso nunca trascendió porque los damnificados no lo habían denunciado formalmente, descarta de plano las optimistas versiones de que pasó la racha de delitos graves.
El asalto se produjo en la Farmacia Casal, ubicada en la misma cuadra del Hotel Howard Johnson y por ese motivo en un lugar de alto tránsito de sampedrinos y turistas, en pleno mediodía. La hija de la propietaria estaba atendiendo al público cuando un joven llegó en bicicleta, la estacionó y entró como si fuera un cliente. Pero la diferencia es que llevaba una capucha en su cabeza y un cuchillo en la mano con el que amenazó a la joven para que le entregara la recaudación de la caja.
“Mi hija en lugar de quedarse quieta salió corriendo para adentro. Yo estaba con mi empleada haciendo papeles en el interior”, explicó la farmacéutica Silvia Casal.
El ladrón quedó solo dentro del local y apurado, intentó abrir la caja registradora para llevarse el dinero, pero no pudo hacerlo. “Como no podía abrirla la tiró al piso, no sé cómo no le agarró corriente porque es eléctrica y estaba enchufada. También me rompió un vidrio y otras cosas, pero menores”, dijo la damnificada.
En el momento en que esto ocurría, otra de las hijas de la farmacéutica que había ido a hacer un mandado entró al local y así descubrió al ladrón. Su reacción fue salir al exterior para pedir a un vecino que llame a la policía. Y ante esta situación, el ladrón decidió huir.
“No le dieron los tiempos y se tuvo que ir”, explicó la damnificada.
El hecho no fue informado por la policía porque según refirió Casal todavía no hizo la denuncia formal por falta de tiempo. Pero sí se convocó el sábado a una patrulla que llegó inmediatamente después del intento de robo.
Tres veces en el año
En lo que va del año 2006, la Farmacia Casal tuvo ya tres intentos de robo a mano armada aunque todos los casos resultaron frustrados. “Gracias a Dios, no pudieron robar”, dice la propietaria del comercio resignada y explicando por qué no denunció esos hechos. En otra ocasión, un matrimonio mayor que estaba parando en el hotel vio cuando un ladrón intentaba perpetrar un asalto y salió corriendo, asustando así al delincuente. “Siempre había gente, o entraba alguien, pero nosotros vimos cómo llegaban con los revólveres en la ropa”, explicó la farmacéutica. A esa seguidilla se suman dos robos consumados en el año ’98, cuando sí les sustrajeron dinero amenazándolos con armas. Lo que le resulta llamativo del suceso del pasado sábado a la comerciante, es cómo se animó el delincuente a entrar tan tranquilo a robar en un lugar céntrico y tan concurrido, a esa hora, y que al frustrarse su propósito, “salió en contramano con su bicicleta”.
Por supuesto que para Casal, lo acontecido es preocupante. Pero como asegura resignada, “Desgraciadamente, nos acostumbramos a vivir así”.
