Instantáneas de un domingo de elecciones
La previa de las elecciones, bunkers, bases en los barrios, distribución de dádivas, remises. La alegría de algunos, la bronca de otros. Los sampedrinos fueron masivamente a las urnas para elegir sus representantes en el Congreso nacional, la Legislatura provincial, el Concejo Deliberante y el Consejo Escolar. Durante la jornada pasó de todo, aunque se desarrolló con normalidad.
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El sábado, las fuerzas de seguridad abocadas al acto eleccionario del domingo distribuyeron las urnas para que los 45.858 sampedrinos habilitados pudieran ejercer su derecho al voto en las 137 mesas ubicadas en 23 escuelas de todo el distrito.
Votó alrededor del 80 por ciento del padrón, que eligió los 27 diputados nacionales, 11 diputados provinciales, 9 concejales y 3 consejeros escolares que representar a los habitantes de la provincia de Buenos Aires, la segunda sección electoral y de la ciudad de San Pedro.
Si el sábado las fuerzas de seguridad distribuyeron las urnas, ese fue el día de mayor distribución de boletas y además el de la preparación de lo que sería el “operativo” al otro día. Como corresponsal de guerra que se acostumbra a las muertes a su alrededor, todos nos acostumbramos a cierto “folklore” eleccionario que implica, por ejemplo, una frase escuchada al azar: “Preparamos mil bolsitas de mercadería, nomás”, como si tal cosa.
La parafernalia electoral fue menor a otros años. La doble campaña para una elección legislativa afectó a todos los partidos, sobre todo a los que tuvieron internas, a quienes los afiches de las Primarias ya no les servían para estas elecciones de octubre.
Además, no todo fue color de rosa, como en el Frente Renovador, donde la decisión de intercalar a Patricia Rocca y los suyos en igualdad de condiciones, uno para cada uno, provocó la ruptura con Daniel Monfasani y sus cercanos, que no sólo no trabajaron para la lista local sino que hasta algunos llamaron a cortar boleta abiertamente.
Durante la jornada cívica pasó de todo. Gente que se quedó encerrada, una vez más, en aulas; boletas de otros distritos; presidentes de mesa que no conocían el procedimiento; fiscales que sí y supieron aprovecharse de ello…
Daniel Monfasani fue el sampedrino más votado y el 10 de diciembre estará en la Legislatura provincial como Diputado. Mario Barbieri ganó a nivel local, con un 25 por ciento muy lejano a sus guarismos históricos. El peso de Cecilio Salazar se hizo sentir con un candidato bien elegido, por lo que Iván Paz y Horacio Neyra ya son concejales. Quintana lo logró y vuelve a ser edil. Con el último aliento, el oficialismo guaconista obtuvo una banca para Dalmy Butti.
La jornada soleada del domingo encontró a muchos haciendo cola desde temprano, a la espera de la apertura de las mesas, con presidentes que se durmieron o nunca llegaron.
Los sobres más grandes que en las Primarias fueron celebrados por los votantes, que pudieron colocar su boleta sin necesidad de doblarla tanto como en las elecciones anteriores.
Los frentes electorales ajustaron mejor su operativo y los fiscales fueron recibiendo refrigerio conforme a las necesidades. El oficialismo tenía todo listo pero el sábado a la noche se le empezaron a caer y el domingo le faltaron alrededor de 30.
En la oposición, todos dicen que no pagaron para fiscalizar y celebraron la militancia de los que participaron. Sin embargo, este semanario presenció el pago de entre 200 y 300 pesos, dependiendo del partido.
Cada uno de los candidatos se puso al frente de la elección y recorrió los centros de votación, coordinó la fiscalización y procuró que nada fallara. La mayoría de los locales partidarios tuvo centro de cómputos para recibir los resultados, que coinciden en su mayoría, de acuerdo al gráfico que La Opinión publica en página 2, construido con esos datos.
A la hora de conocer la tendencia, los rostros fueron reflejando lo que sucedía, de acuerdo a la interpretación que cada uno hizo de lo que las urnas arrojaron. Si en Fe era todo algarabía, en el local del Frente para la Victoria las caras eran de bronca; en el de Unidos y Organizados de decepción; en el del FIT celebraban el acceso a una banca de diputados para lo que los casi 900 votos locales colaboraron y mucho; en el PJ, Monfasani y su equipo festejaban ser los más votados, pero en el Frente Renovador masticaban bronca por la importante diferencia entre ambos cuerpos de la boleta.
