Incluirían en la causa a los que vendieron los productos
La decisión está en manos del Doctor Mariezcurrena y en pocos días podría confirmarla. Quienes defienden a las víctimas de la triquinosis entienden que se los podría vincular, ya que son los que vendieron los productos. Así se sumarían a la causa junto a la empresa que elaboraba los productos consumidos.
La causa por los casos de triquinosis detectados hace un año, marcha dentro de los tiempos normales que marca la justicia.
Detrás de ella, cerca de 50 damnificados esperan todavía con secuelas de la enfermedad que los responsables sean condenados y que se aclare una situación que siempre estuvo envuelta con un color gris.
Entre los avances que presenta la causa que por un lado lleva adelante el estudio del doctor Sergio Ocampo (defensor de unos 10 damnificados), resalta una determinación que podría tomarse en las próximas semanas por parte de la fiscalía, y sería la de vincular a la causa a los comerciantes que vendieron los productos. Hasta el momento, la única demanda ha sido la firma Azula, que según las víctimas es quien elaboró y distribuyó por diferentes carnicerías de la ciudad sus productos. También se recibió una respuesta del municipio tras haber elevado un pedido de informes. La contestación confirma que algunos casos dieron resultados positivos y otros negativos.
La seguridad con la que los damnificados indican que lo consumido fue adquirido en esos comercios sería una de las estrategias empleadas para seguir adelante ya que no existe documentación alguna que lo demuestre.
Con otra estrategia defiende a unas 20 personas el estudio de la doctora Marisa López Bravo. Este grupo de damnificados es el que en primer termino había contratado a otro estudio pero a fines del año pasado decidió que López Bravo sea quien tome la causa.
Se ha iniciado una demanda civil en contra de la firma Azula y contra el gobierno de la Provincia de Buenos Aires por las deficiencias en el control sobre el circuito de la faena. ´
Se aguarda que en los próximos días se envíe un pedido de informes al municipio sobre la carnicería que en su momento sufrió una clausura pero no por haberse detectado triquinosis sino por funcionar durante meses sin cumplimentar los trámites.
Una pesadilla
En el otro rincón de esta historia se encuentran los principales damnificados. Los que confiaron en un producto que con el tiempo se transformó en la pesadilla más grande. Aun hoy, y a más de un año de haber contraído triquinosis siguen sufriendo diferentes trastornos que han cambiado sus hábitos de vida.
La mayoría se mantiene en el anonimato como sucedió desde el primer día, aunque algunos vecinos se atreven a contar las peripecias que todavía viven. En algunas de las situaciones se han presentado casos como pérdida de la memoria, desgano y desvanecimientos. Otros de los damnificados sufren continuos problemas estomacales que aumentan con el paso del tiempo, como así también un notable desgaste físico y dolores fuertes en las articulaciones. Cabe resaltar que no solo fueron afectadas personas mayores sino también niños y hasta familias enteras. Todos ellos siguen aguardando una respuesta que no les devolverá la salud pero al menos resarciría en parte el daño sufrido.

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