Incendio en las islas: un naturalista explicó por qué hoy el fuego es más peligroso que antes
Enrique Sierra atribuyó los incendios frente a San Pedro a la tradicional quema para renovar pasturas, aunque advirtió que las actuales condiciones de sequía, bajante del Paraná y cambios climáticos potencian sus efectos. También alertó por el riesgo que representa la combinación de humo y niebla sobre la ruta 9.
Mientras el incendio continúa activo en las Islas Lechiguanas, frente a San Pedro, el naturalista Enrique Sierra dijo que el fuego responde a una práctica histórica de renovación de pasturas, pero sostuvo que las condiciones ambientales actuales convierten esa costumbre en una amenaza mucho mayor para el ecosistema.
Entrevistado en el programa Lo Que Importa, que conduce Sandra Dombrecht de lunes a viernes desde las 9.30, ubicó el inicio del incendio sobre la margen derecha del arroyo Los Lobos, unos ocho kilómetros al norte de la ciudad, y aseguró que se trata de un sector donde "los incendios se repiten todos los años".
También cuestionó la falta de investigaciones. "Desde 2008 nadie quiso investigar seriamente quién provoca estos incendios", afirmó.
Sierra explicó que el río Paraná registraba apenas 1,03 metros cuando comenzó el fuego, un nivel insuficiente para mantener con agua los bañados y lagunas interiores. "El problema es que el río ya no es el mismo y el clima tampoco es el de hace veinte o cuarenta años", señaló.
También indicó que durante la mañana el viento apenas alcanzaba los 9 kilómetros por hora, pero por la tarde comenzaron a registrarse ráfagas cercanas a los 36 y 37 kilómetros por hora.
"Ese cambio hizo que el fuego avanzara rápidamente hacia el sudeste. Hoy el clima cambia de un momento a otro y esas variaciones hacen muy difícil controlar un incendio", señaló.
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Recordó, además, que la prolongada bajante entre 2019 y 2023 modificó profundamente el Delta y favoreció la propagación de incendios de gran magnitud. Según indicó, durante ese período se quemó alrededor del 40 por ciento del humedal del Paraná.
Para describir el comportamiento del fuego utilizó una comparación: "El Delta es una esponja. Primero se quema la vegetación superficial y después el fuego sigue avanzando por debajo del suelo". Esa situación, sumada al fuerte incremento del viento durante la jornada de este martes, permitió que el incendio se expandiera rápidamente y generara nuevos focos.
El especialista advirtió, a su vez, sobre el impacto ambiental: "Se destruyen aves, anfibios, reptiles y toda la fauna que habita los bañados", explicó, y agregó que la pérdida de pastizales también reduce la capacidad del humedal para amortiguar futuras crecientes del Paraná.
Finalmente, pidió extremar las precauciones en la región durante los próximos días. Recordó que entre marzo y septiembre son frecuentes las nieblas y que, combinadas con el humo, pueden reducir drásticamente la visibilidad en rutas y cursos de agua. "Ya vivimos una tragedia en 2008. Hay que tener mucho cuidado", concluyó.

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