Hoy pensar humanamente cuesta caro
Es algo difícil hablarles a los medios, desde los medios. Pero hoy serán ustedes quienes lean a la gente. No es casual que ningún medio de comunicación local asistiera a las diferentes charlas que se organizaron desde el Centro Cultural “Aníbal de Antón” en el marco de la “semana del hombre originario”; y que tuvieron como fin difundir, mostrarles a la comunidad de San Pedro, que existen grupos, que están muy cerca nuestro, luchando por reivindicar los derechos de los campesinos; luchando a través del cooperativismo, por una producción exenta de intermediarios y devoradores agentes comerciales… A partir del conflicto actual existente entre productores agropecuarios y el Gobierno Nacional, se han cristalizado grandes atrocidades que yacen en la periferia de los comensales que reparten la información. En este parte aguas en el cual vivimos actualmente, identificamos claramente dos sectores: por un lado el gobierno, que con una sumatoria de errores ha fortalecido y prácticamente “consolidado” una oposición, que no solamente se nutre de los “errores K” y de su potencial económico, sino también cuenta con el mayor de los poderes en una Democracia: la opinión pública. No es casual entonces que ningún medio asistiera a la charla de una integrante del MO.CA.SE. (movimiento campesino de Santiago del Estero); no es casual que la existencia de 9.000 familias, que viven de lo que producen, que rechazan el modelo sojero, que son testigos y víctimas de desalojos, desmontes, desempleo, “ humillación jurídica, enorme concentraciones de tierra (muchas de las cuales pertenecen al gobernador), sumado al azote diario de la policía y la discriminación social de importantes sectores como la escuela y la iglesia; hayan sido irrelevantes para la prensa local. No es casual que esas voces nunca se escuchen; no es casual que vivamos aceptando la indómita premisa: “de eso no se habla”. Hoy pensar humanamente cuesta muy caro, y hoy quienes detentan la opinión pública a través de los medios de comunicación, son los únicos encargados de estipular su precio. Mientras tanto la única realidad que penetra en nuestra precaria sensibilidad es la de la radio, la televisión y los diarios. Se trata de saber dónde uno esta parado. Se trata de ampliar el espectro de realidades, y empezar a escuchar esas voces, que están muy cerca nuestro, que tienen nombre, que existen y que luchan a diario contra el egoísmo sectorial por un lado; y esta lascivia corrupción que emana la casa de gobierno. Precisamente son los criterios imperantes en esta Argentina fracturada por el “desuso” del compromiso colectivo de algo mejor. Detrás de esta configuración de actores, están los que tienen una lucha mucho más clara, justamente los que nadie oye. Algún día los medios de comunicación podrán superar ese discurso “moralista” y esa jodida costumbre de amar a la humanidad y prestar indiferencia a las personas. Centro Cultural Aníbal De Antón, e-mail: [email protected]

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